La belleza natural de factura incomparable que combina paisajes de selva y sabana donde se encuentra el Salto Angel, la caída de agua más alta del mundo, en poco no será uno de los atractivos principales del sureño estado venezolano de Bolívar, una zona llena de misterios y leyendas de minas de oro y diamante.

Un ambicioso proyecto llamado “Zona de Desarrollo Estratégico Nacional Arco Minero del Orinoco” , cuya expansión de unos 111.843 kilómetros y que ocupa gran parte del sureste del país caribeño, convertirá a Venezuela en un atractivo polo de inversión a mediano plazo.

De hecho, los proyectos de desarrollo de esta zona, que forman parte de la activación del motor minero como uno de los 15 motores de la Agenda Económica Bolivariana, constituyen un vehículo para impulsar la inversión nacional e internacional con el fin de diversificar la economía del país y superar el modelo monoproductor conocido como rentismo petrolero.

Sin embargo, el proyecto lanzado el pasado febrero por el presidente Nicolás Maduro para conformar un nuevo eje de desarrollo social y económico basado en el aprovechamiento de los recursos minerales de Venezuela, no escapa de la polémica que se vive en este país donde prevalece una polarización política.

Para el analista venezolano Diego Sequera, la situación urge para que sea el Estado venezolano el que tome soberanamente el control sobre esa extensa área territorial, que constituye una reserva mineral hasta ahora inconmensurable, y en la que el “corretaje financiero internacional” tiene puestos sus ojos.

“La zona está siendo explotada de manera informal desde hace muchos años, afectando severamente el tejido social presente en la misma, debido a mafias internacionales que se han dedicado al contrabando.

“Hoy podemos regularizar procedimientos y las maneras bajo las que será explotado el Arco Minero, y además impedir que siga el saqueo a través del paramilitarismo” , señaló.

El plan de desarrollo de la zona prevé la explotación de minerales estratégicos como el carbón y manganeso; minerales metálicos como oro, hierro, bauxita, cobre, cromo, coltán, magnesita y níquel; así como minerales no metálicos como diamante, fosfato, caliza, feldespato, dolomita, yeso, caolín, grafito y talco.

De acuerdo con cifras del Ministerio de Petróleo y Minería, se estima que en esta región existen 7.000 toneladas de oro, con las que Venezuela ocuparía el segundo puesto en el ámbito mundial, superada solamente por Estados Unidos, que posee 8,133,5 toneladas de reservas auríferas.

Asimismo, la presencia del coltán, mineral estratégico como materia prima para proyectos de microelectrónica, telecomunicaciones y tecnología espacial, ofrecerá las condiciones para que Venezuela dé un salto tecnológico.

Esos grandes yacimientos de minerales de alto valor industrial constituyen el atractivo para que muchos países decidan invertir sus recursos en los proyectos de desarrollo del área, que se realizarán bajo una política de conservación del ambiente y respetando el bienestar humano.

Por esta razón, el presidente Nicolás Maduro prohibió el uso del mercurio, altamente corrosivo, en las actividades conexas a la minería en Venezuela, con el fin de contribuir a la preservación de la naturaleza y bajo la consigna de la minería “ecosocialista” .

“Es allí donde está el gran desafío que tenemos por delante. Más allá de tener los precedentes negativos del extractivismo, debe prevalecer el ejercicio de la soberanía sobre un territorio que va a ser vulnerado, en términos de que se logre a través de un nuevo modelo proteger con mayor responsabilidad el ambiente y vigilar a los actores transnacionales” , apuntó el analista político Diego Sequera.

Hasta la fecha, el gobierno ha suscrito contratos por 4.500 millones de dólares con empresas nacionales e internacionales que participarán en la exploración y explotación de minerales, y prevé en los próximos días suscribir otros convenios por 20.000 millones de dólares.

China, Rusia, El Congo, Arabia Saudita, Sudáfrica, Canadá, Estados Unidos, Inglaterra, Alemania y Suiza, han decidido invertir en este proyecto, que a todas luces es una decisión política que involucra diversos aspectos como la seguridad de la nación, y enfrentar la crisis petrolera y las amenazas geopolíticas.

El ministro de Desarrollo Ecológico Minero, Roberto Mirabal, explicó que el proyecto se desarrollará desde el punto de vista geopolítico, bajo la figura de empresas mixtas, estableciendo que el Estado venezolano obtendrá como mínimo el 55 por ciento de las ganancias.

Según Sequera, los nuevos ingresos impactarán directamente en la salud de la economía venezolana, pues evitarán que se prolongue la “asfixia financiera orquestada por bancos y corporaciones ligadas al Wall Street” , que agudizan sus efectos negativos en la realidad.

Además, el 60 por ciento de las ganancias netas obtenidas serán destinadas a las misiones, grandes misiones y los programas sociales que desde hace 17 años impulsa el gobierno socialista para atender las necesidades del pueblo y mejorar su calidad de vida.

El Estado venezolano coordina la ejecución de un plan integral de desarrollo de los centros poblados que conforman el Arco Minero del Orinoco, donde habitan unos 40.000 pequeños mineros artesanales que han tenido que soportar los flagelos de la minería ilegal.

Un total de 15 proyectos especiales en áreas estratégicas como cultura, salud, energía, vivienda y educación protegerán a las comunidades que agrupan 600 organizaciones de mineros dedicados a la extracción de oro, para incorporarlos a los proyectos de desarrollo del Arco Minero.

La gigantesca reserva aurífera de Venezuela, que ahora será certificada por la empresa canadiense Gold Reserve, permitirá abrir una nueva fuente de ingreso de dinero líquido para el país.

Xinhua

(Visited 1 times, 1 visits today)

Comentarios

comments

DEJA UNA RESPUESTA

Please enter your comment!
Please enter your name here