Puntos clave
- Flota completa: 45 camiones CAT 798 operando simultáneamente representan una declaración de escala sin precedentes en minería peruana de alta altitud
- Capacidad de carga: 400 toneladas métricas por unidad, ubicándose entre los camiones de acarreo más grandes fabricados en serie globalmente
- Tecnología adaptada: Sistemas de turbocompresión compensan pérdida de 20-30% de potencia nominal a 4,300 msnm
- Impacto operativo: Mover más material con menos unidades por ciclo acelera límites de producción de Antamina
| Tecnología | Camión ultraclass CAT 798 de 400 toneladas, motor diesel 3,… |
| Aplicación | Transporte de mineral en operación a cielo abierto, rampas… |
| Empresa | Antamina, Caterpillar, Ferreyros |
Cuarenta y cinco camiones CAT 798 operando en simultáneo en las alturas de Ancash no es una compra de flota. Es una declaración de escala.
Antamina formalizó la adquisición de 27 unidades adicionales del camión ultraclass CAT 798 a través de Ferreyros, el distribuidor oficial de Caterpillar en Perú, para llevar su flota total de esta plataforma a 45 unidades. El modelo tiene capacidad de carga nominal de 400 toneladas métricas, lo que lo ubica entre los camiones de acarreo más grandes fabricados en serie en el mundo. Para una operación del tamaño de Antamina —segunda mina de cobre más grande de Perú y uno de los complejos polimetálicos más relevantes de América Latina— la decisión responde a una lógica operativa clara: mover más material por turno, con menos unidades por ciclo, en una mina que sigue empujando sus límites de producción.
El CAT 798: lo que puede un camión de 400 toneladas
El CAT 798 es la plataforma de mayor capacidad en la línea de camiones de acarreo de Caterpillar. Pesa vacío alrededor de 280 toneladas, tiene un motor diesel de más de 3,500 HP y opera con sistema de transmisión eléctrica AC. Su diseño está pensado para operaciones a cielo abierto con rampas largas, ciclos de carga extendidos y condiciones de altitud como las de Antamina, que opera cerca de los 4,300 metros sobre el nivel del mar.
A esa altitud, los motores pierden entre 20% y 30% de su potencia nominal si no están equipados con sistemas de turbocompresión y gestión de combustión adaptados. Los CAT 798 instalados en Antamina incluyen configuraciones específicas para operación en altura, un factor que no es menor cuando hablamos de ciclos de carga que mueven roca de baja ley en volúmenes de decenas de miles de toneladas por día. La eficiencia en rampas a gran altitud es uno de los diferenciadores reales de esta plataforma frente a camiones de menor tonelaje.
Cada unidad adicional en una flota ultraclass no solo suma capacidad bruta. Cambia la matemática del ciclo de acarreo completo: menos viajes por turno, menor desgaste en infraestructura vial interna, optimización de los tiempos de espera en palas y mayor productividad por operador activo. Con 45 unidades operando, Antamina puede ajustar sus ciclos sin depender de un número excesivo de camiones medianos, lo que simplifica logística de taller, consumo de neumáticos —uno de los mayores costos variables en acarreo— y gestión de repuestos.
Ferreyros: el peso del distribuidor en la ecuación
La compra no se realizó directamente con Caterpillar sino a través de Ferreyros, y esa distinción importa. Ferreyros no es solo el distribuidor exclusivo de Caterpillar en Perú: es también el soporte técnico, el proveedor de repuestos y el operador de contratos de mantenimiento integral para gran parte de la flota de maquinaria pesada que opera en las minas peruanas. En operaciones de esta escala, el fabricante vende el hierro, pero el distribuidor vende la continuidad operativa.
Un contrato de 27 camiones ultraclass lleva implícito acuerdos de soporte que incluyen disponibilidad de componentes mayores —motores, transmisiones, bastidores—, tiempos de respuesta garantizados para paradas no programadas y personal técnico certificado en sitio o cercano a él. Para Antamina, que opera en una zona remota de la región Áncash, la distancia logística al siguiente centro de soporte técnico es un factor de riesgo operativo real. Que Ferreyros haya consolidado su posición como proveedor de esta expansión refuerza una relación comercial que ya venía desde los 18 camiones previos.
La profundidad de ese vínculo también tiene implicaciones para el sector. Cuando una minera de la envergadura de Antamina elige al mismo proveedor para escalar su flota más crítica, establece un referente que otros operadores en el país observan con atención. Las decisiones de flota de las majors peruanas funcionan, en la práctica, como señales de mercado para las operaciones medianas que evalúan sus propias estrategias de renovación de equipos.
Antamina en cifras: por qué esta expansión tiene sentido ahora
Antamina es operada por un consorcio que incluye a Glencore, BHP, Teck Resources y Buenaventura. Procesa principalmente cobre y zinc, con subproductos de plata, molibdeno y bismuto. Su capacidad de molienda supera las 130,000 toneladas métricas por día, lo que la coloca entre las cinco operaciones con mayor throughput en América Latina.
El ritmo productivo de la mina tiene implicaciones directas para los volúmenes de exportación peruanos. Glencore, accionista del consorcio, reportó en su producción del primer semestre de 2026 que Antamina contribuyó de manera relevante a sus resultados de cobre, en un periodo donde la compañía alcanzó 397,000 toneladas de cobre a nivel global, un incremento de 15% respecto a 2025. Esa presión de rendimiento hacia los accionistas se traduce, en la operación, en la necesidad de sostener y elevar la cadencia de extracción.
Expandir la flota de acarreo es una de las palancas directas para aumentar el movimiento de material. Si el pit sigue creciendo en profundidad y extensión —como ocurre en cualquier mina madura a cielo abierto—, las rampas se alargan, los ciclos de acarreo se extienden y la misma flota termina moviendo menos toneladas por turno. Escalar a camiones de mayor capacidad es la respuesta estándar de la industria ante ese fenómeno. Hacerlo con 27 unidades nuevas de una sola vez indica que Antamina no está en modo de ajuste fino: está expandiendo su capacidad de movimiento de tierra de forma estructural.
El mercado de camiones ultraclass en Perú: un segmento concentrado
Los camiones de 400 toneladas no son para cualquier operación. En Perú, solo un puñado de minas tiene el volumen de movimiento de materiales, la infraestructura vial interna y el soporte técnico disponible para operar esta plataforma de forma eficiente. Antamina es una de ellas. Cerro Verde, operada por Freeport-McMoRan en Arequipa, también ha operado camiones de clase similar. Quellaveco, la operación de Anglo American que alcanzó producción plena en 2024, diseñó su flota desde cero con camiones de alta capacidad.
Ese grupo reducido de megaoperaciones peruanas concentra la demanda real de equipos ultraclass en el país. Y dentro de ese grupo, las decisiones de compra crean precedentes que afectan a los demás: qué plataforma elige el líder del mercado tiene peso cuando el competidor evalúa su próxima licitación de flota. Caterpillar compite en este segmento principalmente con Komatsu, cuyo camión 930E tiene especificaciones comparables al CAT 798. Que Antamina haya optado por escalar dentro de la misma plataforma Caterpillar —en lugar de diversificar hacia Komatsu— dice algo sobre la integración técnica ya existente y los costos de transición que implica cambiar de fabricante en una flota crítica.
¿Puede este modelo replicarse en operaciones medianas de la región?
La respuesta directa es no, al menos no en el corto plazo. Un camión CAT 798 tiene un precio de lista que supera los 5 millones de dólares por unidad. Veintisiete unidades representan una inversión que se acerca a los 140 millones de dólares solo en equipos, antes de infraestructura, capacitación y contratos de soporte. Ese umbral de inversión está fuera del alcance de la mayoría de las operaciones medianas peruanas, y también de la mayor parte de las pequeñas y medianas mineras de la región andina.
Lo que sí puede replicarse es la lógica que sustenta la decisión. Escalar hacia menos equipos de mayor capacidad para reducir la complejidad operativa y el costo por tonelada movida es una estrategia aplicable en distintas escalas. Operaciones medianas que hoy operan camiones de 150 o 200 toneladas pueden encontrar en esa misma lógica el argumento para migrar hacia plataformas de mayor capacidad dentro de su rango accesible, especialmente cuando los neumáticos, el diésel y la mano de obra especializada siguen representando los mayores costos variables del acarreo.
La decisión de Antamina también es relevante desde el ángulo ESG. Los fabricantes de camiones de acarreo —Caterpillar y Komatsu incluidos— están desarrollando versiones eléctricas o de hidrógeno de sus plataformas ultraclass. Caterpillar anunció su programa de camiones a batería para la plataforma 793, un escalón abajo del 798, con pruebas piloto en operaciones de Norteamérica y Australia. La flota de 45 camiones diésel que Antamina acaba de consolidar operará por décadas, y la pregunta sobre qué tan alineada queda esa apuesta con los compromisos de carbono del consorcio —particularmente de BHP y Teck, que tienen metas de descarbonización públicas y con plazos definidos— es una que los accionistas comenzarán a plantear con más frecuencia.
Por ahora, Antamina apuesta por escala y confiabilidad probada. Con 45 CAT 798 rodando en Áncash, la mina tiene capacidad de mover más toneladas por turno que en cualquier otro momento de su historia. El reto que sigue es sostener esa cadencia con las restricciones de agua, energía y relacionamiento comunitario que ya marcan el ritmo del sector en la sierra peruana. Los camiones son el músculo. Lo demás determina si ese músculo puede trabajar.

