España.- El presente está siendo bastante duro para el sector del acero en el País Vasco que ha visto paralizar fábricas o cierres como el de la planta de ArcelorMittal de Zumarraga, en la que trabajaban 323 personas. Descárguese gratis la revista digital elEconomista País Vasco.

El panorama general no muestra síntomas generales de recuperación en Euskadi y en el conjunto de Europa también hay una preocupación muy fuerte. Prueba de ello es la carta que hace unos días remitieron a la UE los 58 máximos ejecutivos de las mayores acerías, carta que iba firmada por Unesid, Celsa Goup, Grupo Gallardo, Acerinox, Olarra, Sidenor, Megasa, Tubacex y Tubos Reunidos.

En el ámbito vasco, ni si quiera parece que vayan a ser útiles para apuntalar al sector los nuevos aranceles impuestos contra los productos de dumping chino. La Comisión Europea ha fijado dos aranceles provisionales: para las ‘chapas gruesas’ de entre 65,1% y 73,7%; y para las ‘chapas laminadas en caliente’ de entre 13,2% y 22,6%. El arancel a las ‘chapas gruesas’ no afecta a los productores vascos, aunque sí a los asturianos, y en las de ‘laminadas en caliente’, teóricamente, podría haber beneficiado a Euskadi, pero en la práctica no.

La patronal del acero Unesid, el cluster vasco Siderex y la Federación Vizcaína de Empresas del Metal (FVEM) explican que estos aranceles antidumping, no sólo llegan tarde, sino que las penalizaciones por debajo del 25%, como es el caso para las laminaciones en caliente, son demasiado bajos y no suponen una medida disuasoria.

Además, la factoría vasca que producía ese tipo de laminación, la acería de ArcelorMittal de Sestao, acaba de cambiar de especialización, para adecuarse hacia otros aceros especiales, de mayor valor añadido, dirigidos a sectores con más futuro como el de automoción.

Construcción y energía cara

La producción de acero en Euskadi ha caído casi un 40% desde 2008 y el empleo en otro 35%, lo que significa que se han perdido casi 3.500 empleos y la tendencia es que continúe a la baja. Prueba de ello es el goteo de cierres de instalaciones productivas, la más relevante la de la fábrica de ArcelorMittal de Zumarraga (Guipúzcoa); y, aunque de menor envergadura, la decisión de la ferroviaria CAF de cerrar su acería interna para ruedas.

En una conferencia sobre la evolución del sector vasco del acero que impartió el consejero delegado de Sidenor, José Antonio Jainaga, en la Cámara de Bilbao, dibujó un panorama sectorial muy complicado, castigado por aspectos externos a la actividad industrial , como los altos precios de la chatarra y especialmente los desorbitados costes de la energía en España.

Sectorialmente auguró un ‘futuro despejado’ para las empresas de aceros de mayor valor añadido, como los especiales, aleados, inoxidables, tubos sin soldadura (respecto de estos últimos confía en su remontada por su especialización en productos de valor añadido). Entre las empresas que actúan en estos ámbitos colocaba a Sidenor, Olarra, Tubacex y Tubos Reunidos.

Por contra fue duro al señalar que las fábricas que siguen orientadas a la construcción ‘necesitan una reestructuración’ porque el mercado ‘va a seguir sufriendo al caer las licitaciones públicas, el número viviendas, el consumo de cemento y el corrugado’. En esta tipología de actividades, de aceros comunes para construcción, situó a las plantas de ArcelorMittal de Olaberría, Bergara, Etxebarri y Sestao; así como Nervacero de Celsa.

Por el lado de la esperanza la propia Sidenor, que acaba de anunciar una inversión de 35 millones para su acería de Basauri.

 

El Economista.es

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