S&P Global Ratings cambió de negativa a positiva la perspectiva de First Quantum Minerals. La agencia ligó el movimiento al progreso para retomar Cobre Panamá y a una gestión de liquidez más sólida.
La mina Cobre Panamá permanece detenida desde finales de 2023. Panamá ordenó el cierre tras protestas y un fallo del máximo tribunal sobre el contrato. El paro golpeó las finanzas de la empresa y también las cuentas del país.
El antecedente pesa porque Cobre Panamá llegó a aportar cerca de 1% de la oferta global de cobre. Ese tamaño vuelve cualquier señal de reactivación un tema de mercado, no solo corporativo. Con el cobre caro, la presión financiera y política sube.
S&P ahora espera un reinicio en la primera mitad de 2026 y un escalamiento posterior de producción. La agencia describió el avance como lento, pero constructivo, y lo colocó en el centro del perfil crediticio.
Panamá, por su parte, puso una fecha en el horizonte. El presidente José Raúl Mulino dijo que su gobierno busca decidir el futuro de la disputa hacia junio de 2026. El mensaje busca ordenar un debate que el país ya vivió en las calles.
Permisos “puente” y control ambiental, antes del reinicio total
En los hechos, el gobierno y la empresa han construido un camino intermedio. La estrategia apunta a reducir riesgos ambientales del sitio y, al mismo tiempo, ganar tiempo político. Ese matiz importa: procesar acopios no equivale a reabrir la mina.
First Quantum informó que Mulino anunció la autorización para retirar, procesar y exportar mineral acopiado. La compañía dijo que espera los permisos formales y que coordinará la ejecución con el gobierno. También subrayó que la medida no implica nueva extracción.
La empresa cuantificó el tamaño del acopio en alrededor de 38 millones de toneladas. En su estimación preliminar, el procesamiento podría iniciar unos tres meses después del aviso regulatorio. El programa tardaría cerca de un año y produciría unas 70,000 toneladas de cobre.
First Quantum colocó el argumento ambiental al frente. Explicó que el procesamiento ayuda a mitigar riesgos como el drenaje ácido de roca. También permite mantener el flujo de material hacia instalaciones de relaves, bajo el plan de preservación.
El componente laboral también entró al discurso. La empresa anticipó que el esquema sumaría cientos de empleos directos adicionales, sobre una base operativa que reportó en 1,600 puestos. En su comunicación más reciente, habló de más de 1,000 nuevos empleos directos ligados al procesamiento.
Ese “puente” ya tiene piezas técnicas en marcha. La compañía reportó costos de preservación y manejo seguro en el rango de 15 a 17 millones de dólares al mes. También estimó inversiones de puesta a punto, inventarios y capital de sostenimiento para ejecutar el procesamiento.
Auditoría integral y energía: señales para el mercado, y para Panamá
La confianza crediticia depende de señales verificables. En ese frente, First Quantum dijo que MiAmbiente ordenó en octubre de 2025 una auditoría integral a cargo de SGS. La empresa espera el cierre del proceso en abril de 2026.
La compañía también reportó auditorías externas periódicas sobre compromisos de su evaluación de impacto ambiental y social. Según su comunicado, el último reporte publicado marcó cumplimiento total y no reportó hallazgos ligados al plan de preservación. Ese dato, si el regulador lo confirma, reduce ruido operativo.
El frente energético también se movió. First Quantum informó el reinicio de la planta eléctrica del complejo, con pruebas, sincronización a red y una unidad que llegó a 150 MW en diciembre. En su guía, añadió que la planta operó cerca de 120 MW promedio por las necesidades del plan y la red nacional.
Estos pasos se complementaron con el manejo de inventarios. Panamá autorizó exportar concentrado almacenado para financiar mantenimiento, pero aclaró que no autorizaba un reinicio. El Ministerio de Comercio e Industrias habló de supervisión con el Ministerio de Ambiente y de plazos de meses para completar medidas.
En 2025, el país también reportó embarques graduales de concentrado desde la mina cerrada. Autoridades hablaron de más de 33,000 toneladas métricas enviadas, bajo condicionantes técnicas, logísticas y climáticas. Cada embarque reduce inventario y presión ambiental, aunque no resuelve el fondo del conflicto.
Qué ve S&P y por qué el cobre manda
El giro de S&P ocurre con un telón de fondo favorable para el metal. Un sondeo de Reuters apuntó a un promedio de 10,500 dólares por tonelada en 2026. La misma encuesta reflejó expectativas de déficit de mercado, tras disrupciones mineras en varios países.
S&P incorporó esa realidad de precios en su lectura del riesgo. En su evaluación, citada por The Northern Miner, la agencia estimó que Cobre Panamá podría aportar en 2026 unas 120,000 toneladas de cobre y 40,000 onzas de oro bajo sus supuestos. La cifra sugiere que el mercado ya mira más allá del “cero” actual.
La misma fuente reportó que S&P ve espacio para una mejora de calificación si Panamá otorga aprobación formal y la mina sostiene producción comercial por varios meses. En ese escenario, la agencia también mira deuda a la baja y liquidez suficiente. Es el clásico combo: operación estable y hoja de balance respirando.
First Quantum confirmó el cambio de S&P en su página de inversionistas de renta fija. Ahí mostró la actualización del 10 de febrero de 2026 con perspectiva positiva en S&P. La empresa mantuvo a Fitch con perspectiva estable en su última actualización reportada.
La negociación, sin embargo, mantiene riesgos asimétricos. S&P advirtió que nuevas demoras o un rompimiento del diálogo podría revertir la perspectiva. La agencia también consideró la importancia de las operaciones en Zambia para sostener resultados mientras Panamá define. Ese punto suele pasar desapercibido fuera del mundo financiero.
Panamá también paga costos por la incertidumbre. El PIB del país desaceleró con fuerza en 2024, con datos oficiales que Reuters vinculó a la caída del transporte aéreo y al cierre de la mina. En 2025, el FMI proyectó un rebote, pero mantuvo el foco en riesgos y en el peso que tuvo Cobre Panamá sobre la economía.
Mi análisis: el “cómo” importa tanto como el “sí”
El caso Cobre Panamá ya no se discute solo con números de producción. El país puso en juego confianza institucional, soberanía regulatoria y licencia social. La empresa puso en juego su principal activo y su estructura de deuda. ¿Qué puede salir bien en 2026? Una ruta con auditoría, reglas fiscales claras y monitoreo ambiental visible.
La minería moderna puede convivir con estándares exigentes, pero necesita un árbitro creíble. Panamá tiene la oportunidad de construir ese árbitro con transparencia técnica. El plan de procesar acopios funciona como prueba de control, sin abrir todavía el frente más sensible: la extracción.
Para México y Centroamérica, el mensaje también pesa. La región enfrenta debates similares sobre permisos, regalías y beneficios locales, justo cuando la electrificación vuelve estratégico al cobre. Cada decisión grande crea precedente, para bien o para mal. Panamá puede convertir un conflicto en una lección de gobernanza, si no deja cabos sueltos.

