La industria del diamante se encuentra inmersa en una fase crítica, caracterizada por un descenso de la demanda y por cambios en las preferencias de los clientes. De Beers, el productor de diamantes por valor más importante del mundo, ha decidido adoptar una estrategia decidida: la reducción de los precios de sus piedras naturales en un ratio que oscila entre el 10% y el 15%.
Esta decisión, ya anunciada recientemente, puso de manifiesto la complicación del momento vivito, en el cual fenómenos como la aparición de los diamantes creados en laboratorio (LGDs por iniciales en inglés), la saturación de la oferta o la incapacidad de los empeños para absorber las situaciones de la demanda han puesto las cosas difíciles.
Estrategias que no han servido para reducir la caída De Beers hizo pruebas con estrategias menos drásticas antes de aplicarse el recorte de precios. Estas estrategias incluyeron la mayor flexibilidad de los clientes para rechazar productos y un esfuerzo de publicidad renovado. Sin embargo, no han constituido una ayuda suficiente para oponerse al deterioro de la rentabilidad.
A su vez, la compañía eliminó los diamantes sintéticos de su cartera para reforzar el valor de las gemas naturales. Sin embargo, el atractivo de los LGDs, en particular entre los Zillennials (los nacidos entre los años 1993 y 1998), han complicado las cosas. Este grupo de clientes con un elevado deseo de optar por cosas con precios más asequibles y más sostenibles se sitúa en primera línea del crecimiento de la demanda de esta gama de diamantes en Norteamérica.
Contexto histórico y significado de los recortes
De Beers apenas reduce precios de forma significativa, ya que su preferencia es mantener su control del parqué. Sus ventas, marcadas a 10 eventos al año, son normalmente destacadas porque obligan a los compradores a aceptar precios y cantidades marcadas por la misma empresa. Suponía la primera de las de gran tamaño en ejercicio y una de las más significativas de los últimos años.
Los expertos del sector afirman que la medida apunta a la gravedad de los problemas que sufre el mercado de diamantes. Objetivo a muy largo plazo: Volver a rentabilizar Pese a la dificultad, De Beers sostiene un ambicioso objetivo: alcanzar $1.5 mil millones de rentabilidad anual para el año 2028. Las cifras son drásticamente distintas a los $72 millones de hace un año, una caída que atribuyen a la periodicidad cíclica del sector.
Con la nueva reducción busca aliviar la presión de uno de los puntos de mayor tensión en el sector y en la misma compañía y al mismo tiempo tratar de regresar a una situación futura más cómoda. Pero el éxito de la compañía también dependerá de su capacidad para adaptarse a las nuevas tendencias de un mercado que contempla, por un lado, la competencia cada vez más dura de los LGDs y por el otro, captar la atención de las generaciones más jóvenes.

