El oro cayó el lunes casi 1% y tocó un mínimo en dos semanas y media, golpeado por un fortalecimiento del dólar y un alza de los mercados de acciones antes de la reunión de dos días que sostendrá la Reserva Federal de EU.

Un alivio de las tensiones en la península coreana también redujo el apetito por el oro. En las últimas operaciones, el oro al contado bajó 0.94%, a 1,306.86 dólares por onza. Los futuros del oro en Estados Unidos para entrega en diciembre cayeron 1.09%, a 1,310.80 dólares la onza.

El dólar alcanzó un máximo en ocho semanas frente al yen, tras datos de precios al consumidor en Estados Unidos que incrementaron las apuestas por una nueva alza de tasas de la Fed en diciembre.

Además, los inversores esperan que la Fed anuncie planes para iniciar una reducción de su hoja de balance tras la reunión de martes y miércoles, una decisión que daría más soporte al dólar.

El oro es altamente sensible a las subidas en las tasas de interés, que incrementan el costo de oportunidad de mantener posiciones en activos que no rinden intereses, al tiempo que impulsan el dólar.

Las acciones a nivel global alcanzaron nuevos máximos de cara a la reunión de la Fed, ya que los inversores se volcaron a activos más riesgosos y dejaron de lado activos de refugio como el oro.

La plata bajó 2.63%, a 17.1170 dólares por onza, mientras que el platino perdió 0.99%, a 954.50 dólares. En cambio, el paladio ganó 1.42%, a 936.10 dólares.

Fed, un jugador a seguir

Es probable que las autoridades de la Reserva Federal (Fed) aguarden evidencias más claras de un repunte de la inflación antes de volver a subir las tasas a corto plazo, pese al incremento de los precios en agosto.

Se prevé que la Fed mantenga esta semana la tasa de interés en el rango de 1-1.25%, y que inicie el proceso de reducción de su balance de 4.5 billones de dólares. Esto último ya se había anticipado, y no ha causado malestar en los mercados de bonos. La ruptura del bloqueo del techo de la deuda de Estados Unidos eliminó el último obstáculo para iniciar el proceso.

Pero las perspectivas para las tasas son menos claras, y generan división en la Fed. Esto equilibra las perspectivas para la reunión de diciembre, donde es más probable que haya una subida.

“No creo que la Fed vaya a decidir que ya no hay de qué preocuparse en base a una cifra”, advirtió Tim Duy, profesor de economía de la Universidad de Oregón.

Este ha sido un año difícil para la Fed. El mercado laboral ha seguido fortaleciéndose, bajando la tasa de desempleo a sólo el 4.4%, mientras que el crecimiento ha superado las previsiones y la inflación se ha mantenido por debajo de las expectativas.

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