En apenas dos años México se desplomó en el índice mundial de atracción de inversión minera que realiza cada año el Instituto Fraser, al pasar del lugar 24 en 2014 al 50 en 2016 de una lista de 104 regiones dedicadas a la producción de metales.

Según el reporte, esto es reflejo de una percepción negativa sobre la política pública aplicada a la actividad minera en México y por la inseguridad.

En lo que respecta al primer tema, el país bajó del sitio 50 al 53, mientras que en la parte de mejores prácticas pasó del 12 al 43, lo que evidencia el sentir negativo de los inversionistas sobre el país.

En seguridad, el Instituto Fraser colocó a México entre los 10 países más peligrosos del mundo, al ocupar la posición número 9 en el ranking, lo que contrasta con el lugar 15 que tenía hace un año.

“Los encuestados indicaron consistentemente que alrededor de 40 por ciento de su decisión de inversión está determinada por factores de política pública más que por el potencial minero”, dijo la Cámara Minera de México (Camimex) en su reporte del 2016.

Las empresas que conforman el sector extractivo del país han señalado que el incremento en los derechos para la industria minera, publicada en la reforma fiscal implementada en 2014, representó un obstáculo para la inversión.

“La imposición de más derechos mineros, la eliminación de deducir fiscalmente en el año y las erogaciones preoperativas para exploración han reportado resultados negativos, en especial en la exploración de nuevos proyectos”, indicó la Camimex.

A pesar de ello, Mario Alfonso Cantú, subsecretario de Minería de la Secretaría de Economía, dijo en un foro reciente que México está en una posición estratégica única para capitalizar cualquier inversión del sector.

“En 2016 se invirtieron en México 4 mil 700 millones de dólares, de los cuales 946 millones fueron para nuevos proyectos”, expresó el funcionario federal.

El Financiero

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