La empresa minera que opera la mina de oro más grande y productiva del país, propiedad del poderoso Grupo Industrial Peñoles que encabeza Alberto Bailléres González, es acusada por los trabajadores de confabularse con el sindicato blanco que dirige Carlos Pavón para regatearle derechos sindicales y prestaciones económicas, sociales y un salario acorde a las utilidades multimillonarias en dólares que reciben los socios por la venta de oro y plata que se extrae inmisericordemente del subsuelo de la región desértica de Caborca, donde está asentada la polémica empresa.

Inconformes por la actitud soberbia y arbitraria de la empresa donde laboran, alrededor de mil 200 trabajadores de la mina productora de oro y plata “La Herradura”, localizada en el municipio de Caborca, han decidido abandonar las filas del que consideran un “sindicato blanco al servicio del patrón” y que a nivel nacional encabeza Carlos Pavón Campos.

En su mayoría, los trabajadores de La Herradura son originarios de la región de Caborca y ante la falta de oportunidades de empleo y un aparentemente atractivo sueldo decidieron emplearse en este complejo industrial dedicado a la extracción de oro y plata desde 1990 a la fecha.

Sin embargo, la mayoría coincide en sentirse hartos de tener que soportar a diario los desplantes y la actitud soberbia de la empresa minera, aunado al cínico disimulo y complacencia del sindicato que actualmente administra el Contrato Colectivo de Trabajo (CCT) y establece las reglas para las relaciones entre empresa y fuerza de trabajo.

Los inconformes argumentan -con razón- que el clausulado del actual CCT no representa sus intereses sino el de las empresas Fresnillo S.A. y la gringa, Belmont Inc. que operan y administran la mina La Herradura.

Ambas son subsidiarias del poderoso grupo Industrial Peñoles, primer productor de oro y plata en el país, del cual, La Herradura aporta el 82 por ciento de la producción nacional del metal dorado lo que ubica a este consorcio en el cuarto extractor del preciado metal en el ranking mundial.

El accionista mayoritario del grupo Industrial Peñoles es el influyente empresario mexicano Alberto Bailléres Gonzáles, quien semanas atrás recibió la medalla “Belisario Domínguez” de parte del Senado de la República al reconocerlo como “empresario del año”, lo que demuestra que no en balde se han tejido sobre este personaje historias gratas y no tanto que hablan de un exacerbado poder e influencia que posee sobre las decisiones personales e institucionales de la clase política mexicana diseminados en todas las ideologías partidarias y que convergen en las representaciones populares y decisorias que emanan del poder público.

Aun con el poder político y económico a cuestas, hace unos meses Grupo Industrial Peñoles y sus subsidiarias Fresnillo y Belmont que operan La Herradura, resultaron derrotadas en un largo juicio agrario radicado en su contra por el ejido El Bajío, del municipio de Caborca, debido a que el emporio de Bailléres ilegalmente se apropió de mil 800 hectáreas de pertenencia comunal, sobre las cuales se asentaron las secciones de extracción de oro y plata denominados `Dipolos 1`, `Dipolos 2` y `Noche Buena`.

Al finalizar el litigio, a finales de abril del año en curso, un tribunal agrario sentenció al consorcio a indemnizar con más de 350 millones de dólares al ejido El Bajío por el usufructuó ilícito de sus tierras durante 14 años para peculio privado, sin que el núcleo agrario recibiera beneficio alguno.

Cabe subrayar que Grupo Industrial Peñoles a la fecha ha caído en desacato a la sentencia emitida por el Tribunal Agrario con sede en Hermosillo pues se ha negado a resarcir los daños económicos, ambientales y morales ocasionados al ejido El Bajío y sus 72 socios, tal y como lo ordenó en sentencia inatacable una máxima autoridad jurisdiccional en la materia.

Los abogados defensores del ejido no descartan que en breve los representantes legales y accionistas mayoritarios de la sociedad mercantil podrían enfrentar el imperio de la ley y pagar las consecuencias por el desprecio demostrado al estado de derecho de Sonora y la nación.

Los mineros radicaron desde noviembre de 2015 una demanda laboral ante el Tribunal Federal de Conciliación y Arbitraje con sede en la capital del país tendiente a disputar la titularidad del Contrato Colectivo de Trabajo al sindicato empresarial, trámite que incluye hacer valer el derecho de todo gremio a recurrir al recuento sindical ante divergencias por la representatividad gremial y que sea a través del voto, libre, directo y secreto de los interesados lo que permita instituir un nuevo gremio independiente que represente sus intereses y no los de la empresa.

Los trabajadores inconformes han dicho que en para tal fin cuentan con el respaldo moral y solidario del Sindicato Nacional Minero y Metalúrgico de la República Mexicana que -desde su auto exilio en Canadá- dirige en el país el líder Napoleón Gómez Urrutia, así como de la sección 65 de este gremio en Cananea, y quien lo encabeza, Sergio Tolano Lizárraga.

Entrevistado en exclusiva por Dossier Político, el vocero de los mineros inconformes, Jesús Díaz Castillo, manifestó que los trabajadores de La Herradura están a merced de los caprichos empresariales y de una actitud entreguista del sindicato, a quien acusan de no defender los derechos de los trabajadores sino los de la parte patronal.

Lo anterior es causa que el despido de personal sin justificación sea recurrente semana a semana en La Herradura, violando reiteradamente el derecho constitucional que asiste a todo trabajador de acceder a una indemnización justa y el pago proporcional de las prestaciones económicas de Ley a los que tiene derecho todo trabajador que es separado de la fuente de trabajo sin mediar justificación alguna o explicación razonable o convincente.

Reducen prestaciones sociales y económicas a mineros

El vocero de los mineros asegura a que la empresa minera arbitrariamente redujo el monto del reparto anual de utilidades que por ley deben entregar a sus trabajadores antes de concluir el mes de mayo de cada año, de tal suerte que de 170 mil pesos que otorgó por esa prestación social en el año 2006 el presente año fiscal la cifra se redujo a solo 50 mil pesos, con tendencia a reducirse en los años subsecuentes, según han amenazado los directivos de la mina a los trabajadores que reclaman el hecho.

Lo anterior, reprocha Díaz Castillo, no obstante que la venta en mercados internacionales del oro y la plata extraídos en grandes cantidades de la Herradura genera a Grupo Industrial Peñoles rentas multimillonarias en dólares. Incluso, agrega, al primer semestre de este 2016 las utilidades netas a la empresa registraron incrementos sustanciales por la depreciación del peso frente al dólar.

También hay quejas por la desaparición del fondo de resistencia sindical de nueve millones de pesos anuales para casos de eventualidades por paro laboral o huelga, incluso, ayuda solidaria a gremios hermanos en tal situación; la cancelación de bonos de productividad y si los hay, son discrecionales para personal dócil y con relaciones afectivas con los mandos medios.

Se quejan de la promoción escalafonaria para beneficio del personal de confianza o quienes son contratados con la intermediación de empresas terceras o contratistas denominadas outsoursing que suelen desplazar a trabajadores de base sindical.

Otra queja que mantiene a los trabajadores en la indefensión sindical y legal es lo que consideran un disfrazado “estado de sitio policial” al interior del complejo minero La Herradura por la presencia de un excesivo cuerpo de seguridad privada y personas armadas que pululan dentro de la planta que intimidan a la menor provocación a los mineros lo que genera un ambiente de represión durante los turnos.

Respecto a las percepciones salariales en La Herradura, Díaz Castillo reconoce que –al menos en apariencia- el sueldo que devengan los trabajadores mineros puede resultar para muchos altamente atractivos en comparación con otros sectores de la economía, pues alcanza a promediar ingresos de hasta tres mil pesos semanales para cada trabajador.

Pero al analizar factores como el devenir histórico y el desarrollo de la lucha sindical en el mundo minero de México a través de los tiempos, aunado a los riesgos que representa la actividad para la salud del trabajador y sus familias, lo agreste de la fuente de empleo, alejado del centro urbano, el grado de complejidad de ciertas maniobras laborales y el contraste que resulta de lo anterior con el superlativo margen de rentabilidad de los metales preciosos que se extraen del subsuelo en La Herradura, la percepción de atractivo cambia radicalmente.

Luego entonces, el sueldo devengado, no solo por los mineros de La Herradura, sino por todos los que laboran en todas las unidades de extracción de metales ferrosos y no ferrosos dentro del territorio nacional representa los más bajos y paupérrimos comparativamente con lo que reciben mineros en complejos similares en otras latitudes del mundo.

Y así lo plantea un reciente análisis del tema salarial en la minería mexicana elaborado por el Centro de Estudios Sociales y de Opinión Pública de la Cámara de Diputados del Congreso de la Unión (CESOP) citando datos de la Federación Internacional del Trabajo en Industrias Mineras y Metalúrgicas (FITIMM).

Textualmente el documento preliminar elaborado a instancias del parlamento federal por el investigador José de Jesús González Rodríguez señala: “una comparación de salarios entre trabajadores mineros, metalúrgicos y siderúrgicos de México, Estados Unidos y Canadá, muestra que las percepciones en estos últimos países son 16 veces más elevadas que en México.

salario minimo

Un trabajador minero en México puede llegar a ganar en promedio hasta 25 dólares por una jornada de 8 horas de trabajo (450 pesos, aproximadamente al tipo de cambio actual), en tanto, un trabajador en Estados Unidos o Canadá gana 40 dólares sólo por una hora de trabajo.

Al abundar sobre este tema, el vocero de los trabajadores inconformes recordó que de 1990 al año 2001 el Contrato Colectivo de Trabajo de la mina La Herradura fue administrado por el Sindicato de Napoleón Gómez Urrutia, pero a partir del gobierno panista de Vicente Fox hubo un complicidad con los consorcios mineros Peñoles y Grupo México para pulverizar los Contratos Colectivos que más beneficiaban a los trabajadores a fin de incrementar los márgenes de ganancias de los empresarios.

Fue en ese tiempo en que inició la persecución política contra el líder sindical, Gómez Urrutia y se recrudeció en el sexenio de Felipe Calderón cuando un juez emitió una orden de aprehensión contra el dirigente gremial y la cancelación de la toma de nota como tal por encargo de la Secretaría del Trabajo del Gobierno de la República, pero el liderazgo moral se ha mantenido hasta estos días, ejerciéndolo desde su auto exilio, aunque la intención de privarlo de su libertad se ha mantenido en el actual mandato de Enrique Peña Nieto.

Es claro que durante la década de los 90´s las prestaciones sociales, económicas y de previsión social para beneficio del trabajador minero de La Herradura que establecía el CCT eran muy superiores a las de hoy.

Más aun, los incrementos salariales beneficiaban más la economía de las familias de mineros que hoy en día, pues el sindicato bajo el liderazgo de Napoleón Gómez exigía por aquellos años una revisión salarial anual sobre la base de los márgenes de utilidad obtenidos el año anterior por la empresa minera; es decir, el minero ganaba más si la empresa obtenía mas dividendos; no existían topes ni presiones gubernamentales o intención de beneficiar a uno de los factores de la producción como sucede hoy, donde la patronal es sobre protegida desde las altas esferas del gobierno en detrimento del trabajador minero y su familia.

Datos anexos al informe de gobierno del presidente Peña Nieto presentado ante el Congreso de la Unión a finales del 2015 da la razón al vocero de los mineros inconformes pues el documento establece que el incremento salarial que obtuvieron los trabajadores de la industria minera del año 1994 al 2001 resultó el más alto de las otras ramas de la economía nacional, es decir, un 14.2 por ciento de aumento promedio cada año.

Sin embargo, a partir del 2001 hasta nuestros días el incremento salarial para los trabajadores mineros se ha tasado en no más del cinco por ciento directo al salario y una cifra similar en prestaciones.

Lo anterior no obstante que, en el caso de Grupo Industrial Peñoles, a partir del año dos mil sus utilidades por venta en el mercado internacional de oro y plata que en su mayoría se obtiene del subsuelo de las minas de Caborca han alcanzado cifras exorbitantes.

El mensaje del director general de Grupo industrial Peñoles dirigido a finales del 2015 al presidente del mismo, Alberto Bailléres, habla por sí solo sobre la riqueza de la mina La Herradura de Caborca al expresar textualmente:

“En Herradura se obtuvieron hallazgos de mineral de buena ley en Centauro Profundo, en donde se afina el modelo geológico. En las operaciones mineras, el volumen total de mineral molido y depositado fue de 55.9 millones de toneladas, 4.3% mayor al año anterior, debido principalmente a la entrada en operación de Saucito II, así como al aumento en los volúmenes de Noche Buena y Herradura.

La producción de contenidos de oro registró 798,686 onzas, un volumen 26.1% superior al ejercicio anterior y una nueva marca anual. Esto se logró, en mayor medida, gracias a la puesta en operación de la planta de lixiviación dinámica en Herradura, que incrementó la recuperación de oro.

Defenderemos nuestra dignidad ante voracidad del `ogro minero

“Por dignidad como seres humanos, como mexicanos y sonorenses que somos, el trabajador minero de Caborca ha decidido no soportar más la actitud soberbia de una empresa multimillonaria que nada le interesa el bienestar del quien la hace posible (los trabajadores) y sus familias”, afirma resuelto Jesús Díaz Castillo.

El en carne propia ha sufrido las arbitrariedades de la empresa, al ser despedido sin justificación alguna por la empresa operaria de la Herradura, donde se desempeñaba como despachador de Diésel para los vehículos de carga de material del subsuelo. La baja, narra, sobrevino cuando externo ante sus compañeros la necesidad de informarse sobre el derecho de integrar un nuevo sindicato que defendiera sus intereses.

El cese fue tajante para Jesús. Nunca se le ofreció una explicación que justificará su separación además de que se le negó el derecho a una indemnización justa y el pago proporcional de prestaciones, tales como aguinaldo, fondo de ahorro y bonos diversos, orillándolo a radicar una demanda laboral individual por despido injustificado que actualmente tramita en la junta especial Federal número 23 de Conciliación Y Arbitraje con asiento en Cananea, Sonora, dado que en Caborca no existe representación del tribunal laboral de jurisdicción federal.

“Estamos decididos a no soportar más la presencia de un sindicato que abiertamente no defiende al trabajador sino a la empresa. Empresa que obtiene multimillonarios dividendos en dólares y poco retribuye a sus trabajadores y comunidad en donde está asentada”, arenga Díaz Castillo.

Luego insiste: “Prueba de que el sindicato de Carlos Pavón es un sindicato charro, al servicio del patrón, es el hecho que jamás ha convocado a una asamblea informativa abierta, para que los cerca de mil 500 mineros de La Herradura conozcan directamente de voz de los directivos sindicales a donde van a parar las cuotas aportadas, que tipo de gestiones realiza en beneficio de sus representados.

No lo hacen porque simplemente es un sindicato al servicio del poder del grupo Peñoles, por eso hemos decidido abandonar este sindicato que a diario se burla de sus trabajadores.

Queremos tener nuestro propio sindicato, elegir a nuestros dirigentes libremente y defendernos de las arbitrariedades de la empresa; para ello contamos con el respaldo y apoyo solidario del líder nacional de los mineros, Napoleón Gómez Urrutia, a quien reconocemos como el más ferviente defensor de los derechos de los trabajadores mineros del país y por eso se ha ganado el ser perseguido político en los últimos gobiernos de México”, manifestó el vocero del incipiente gremio minero.

Dossier Politico

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