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Afirman que el “Proyecto Navidad” podría impulsar la economía regional

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Argentina.- En el marco del debate por la actividad minera en la provincia del Chubut, y a partir de que fuera presentado, recientemente, el informe de factibilidad del “Proyecto Navidad”, el Diario dialogó con Horacio Gabriel, ingeniero agrónomo y gerente de Sustentabilidad de Pan American Silver Corp. Argentina, empresa responsable de dicho proyecto, quien adelantó que, una vez iniciado, podría generar empleo para unas mil personas de manera directa y 2.500, indirectamente.
A su vez, Gabriel destacó casos como los de Puerto San Julián y Gobernador Gregores, donde la proliferación de proyectos relacionados a la minería impulsó el consumo y la economía en términos regionales.
“A las empresas mineras nos interesa que nos controlen, ya que de esa forma eliminamos el argumento que suelen usar los ambientalistas, que es que ‘no hay control’”, sostuvo.

HG: El Proyecto Navidad está factibilizado. Se han presentado los informes en la Secretaría de Minería de la Nación hace casi tres meses, así como también se presentó una síntesis de la factibilidad en la provincia del Chubut, por lo que estamos esperando poder presentar el estudio de impacto ambiental, que también está listo desde hace algunos años y se va actualizando de manera permanente. Es un proyecto que data de casi 15 años, desde que se descubrió. La empresa lo compró en 2010 y en estos últimos seis años se ha realizado una importante cantidad de exploración, de más de 350 mil metros de perforación, con una inversión de más de 30 millones de dólares, solamente para dicha etapa.

D: ¿Cómo impactaría en la economía nacional la puesta en marcha de Navidad?

HG: El proyecto, como está presentado, decimos que es de “escala mundial” porque es muy importante, tanto que permitiría que Argentina, que hoy es el décimo productor de plata del mundo, pase a ser el quinto, además de que significaría un aumento del 15 por ciento en las exportaciones de la provincia del Chubut.

D: ¿Cuáles son los próximos pasos?

HG: Navidad está dividido en dos etapas, lo cual es interesante porque hace que la inversión no tenga que ser muy repentina. Por un lado, arrancaría en lo que llamamos el “año cero” con el inicio de la construcción y una inversión de unos 550 millones de dólares, que según estimamos lleva entre dos y tres años, y duraría desde ese punto hasta el año ocho, a partir del cual se haría una reinversión, en la segunda parte, que completaría el orden de los 1000 millones de dólares. Esto permitiría aumentar la producción en un 60 o 70 por ciento, en relación al comienzo del proyecto. El mismo está factibilizado a 21 años, desde el “año cero”, lo cual no implica que no se pueda ampliar la vida útil del proyecto.

D: ¿Han tenido diálogo con ambientalistas y asociaciones afines, en el marco de la resistencia que ciertos sectores tienen respecto de la actividad minera?

HG: Es muy difícil dialogar con las asociaciones ambientalistas, porque en realidad ellos han hecho un trabajo para generar miedo en relación a las actividades extractivas, y en el caso nuestro, en la minería. Por lo tanto, ellos tienen un objetivo, que es que se mantenga prohibida la actividad, en el caso del Chubut, y saben muy bien que el día que se inicie la minería en la Provincia, como pasó en Santa Cruz, San Juan o países mineros como Australia y Canadá, rápidamente sale de la agenda el tema ambiental porque la gente se da cuenta de que no pasa nada, no hay ningún tipo de riesgo de contaminación. Luego, aparecen en la agenda otro tipo de cuestiones como el tema del reparto de los beneficios, que es lo que generalmente se discute en aquellos lugares donde la actividad minera ya se inició.
Por eso, los sectores ambientalistas buscan impedir que se avance con la actividad y “meter miedo” a la gente, antes de que se inicie, dado que una vez comenzada, en la práctica y la marcha el temor se va diluyendo.

D: En relación a esto último, ¿puede citar algunos ejemplos donde se hayan dado este tipo de situaciones?

HG: Por ejemplo, en los proyectos mineros que tenemos en Santa Cruz, toda la gente que tenía cierto temor respecto a la actividad, después de haber empezado a producir y recorriendo diferentes lugares, vimos que rápidamente esa preocupación se diluye, porque se dan cuenta de que el agua no se contamina. Por el contrario, en realidad aparece más fauna en las lagunas que normalmente, en la Patagonia, son temporales, porque empieza a haber más dinámica de agua, más cantidad de pájaros y aumenta la dinámica de la fauna en el sitio. Obviamente, hay casos particulares como el de Puerto San Julián y Gobernador Gregores, que son dos pueblos de los cuales hoy se puede decir que son “mineros”, que tienen por ejemplo plantas de envasado de agua mineral y natural, que consumen las empresas, la gente y, además, se vende en otras partes del país.

D: En cuanto al estudio de impacto ambiental, ¿corresponde que lo haga la empresa o un tercero en su carácter de imparcialidad?

HG: Normalmente, se hace con un tercero, que son empresas que se dedican a realizar este tipo de estudios, pero la empresa también es responsable de presentar el estudio de impacto ambiental. Muchas empresas en el mundo están dedicadas a ello, lo cual incluso es mejor para la empresa, en el sentido de que hay un tercero con profesionales, ajenos a la misma, que realizan las verificaciones.

D: Ese estudio, ¿debe ser luego corroborado por el Estado, en este caso el ministerio de Ambiente del Chubut?

HG: Por supuesto. El estudio de impacto ambiental consiste, simplemente, en que luego de factibilizar el proyecto, se diga qué tipo de impacto o modificaciones va a provocar el mismo en el medio ambiente y, además, a nivel social. Actualmente, en los conceptos modernos, se considera que la sociedad es parte del medio ambiente global, entonces también se debe considerar el impacto que un proyecto va a provocar socialmente, en los pueblos más cercanos y en la región.

D: ¿Se va a utilizar cianuro en el Proyecto Navidad?

HG: El mismo no requiere el uso de cianuro. No es “antojadizo” que se use cianuro, sino que depende del tipo de mineral (a extraer) y de cómo esté combinado con otros minerales. La mayor parte de los proyectos que puede haber seguramente en la meseta central del Chubut no van a requerir el uso de cianuro, porque no están combinados con oro en ningún caso, y normalmente se lo utiliza cuando hay combinaciones de plata y oro, para recuperar este último, que está en la mínima expresión pero genera un valor importante. Tal es el caso de la meseta de Santa Cruz, donde están combinados la plata y el oro, pero en el Proyecto Navidad no se va a utilizar. Sí se trata de un sistema de explotación a cielo abierto porque el mineral está diseminado y no hay forma de hacerlo de forma subterránea. Pero la minería a cielo abierto también está muy mitificada.

D: Uno de los principales argumentos de sectores ambientalistas apunta a la contaminación del agua, por efecto de la minería. ¿Cuáles son los mitos y verdades al respecto?

HG: El tema del agua es un mito muy fuerte, primero por la calidad de la misma. Se dice, entre los ambientalistas, que la minería utilizaría enormes cantidades de agua potable y, en definitiva, rotundamente no es así porque la minería no necesita agua potable, sino que usa agua industrial. En general, en los yacimientos donde hay muchos minerales, el agua está cargada de iones de metales, por lo que no es potable, ni para el ser humano ni para los animales. Por eso, en principio, el agua que se utiliza no es potable sino industrial, y lo que sucede es que después de que se utiliza en la planta, se filtra y se purifica, y los excesos de agua se envían a lagunas que hay en la región, mejorando la calidad del agua en la zona, además de aumentar su cantidad en superficie. La cantidad de agua es la misma que utiliza, por ejemplo, una chacra de 100 hectáreas de alfalfa en Trelew, son cien litros por segundo lo máximo que va a utilizar el Proyecto Navidad. Sabemos que, en la agricultura, un litro por segundo es lo que consume una hectárea, además de que se trata de un circuito cerrado; el agua se toma de la napa, se lleva a la planta y desde ahí se hace el proceso de explotación.

D: En relación a los proyectos mencionados de Puerto San Julián y Gobernador Gregores, ¿cuáles son las cifras que avalan el postulado de que la minería generaría un crecimiento económico importante?

HG: En el caso de Cerro Vanguardia, que es la empresa que está en San Julián, ya lleva casi 15 años de producción y es un proyecto que empezó con diez años de factibilidad y se fue extendiendo. Hoy, tiene entre cinco y diez años más (de explotación), y creo yo que le cambió la vida a la localidad. Yo soy oriundo de San Julián y recuerdo que, cuando empezó Cerro Vanguardia, había un cartel que decía “el último, que apague la luz”, porque como todos los pueblos vinculados a la meseta, tanto en Chubut como en Santa Cruz, San Julián sufrió el despoblamiento de la ganadería ovina, que fue la actividad con la que nuestros abuelos inmigrantes le dieron marcha a la economía de estos lugares, y cuando esa economía empezó a quebrar a partir de los años sesenta y setenta, con la caída de los precios internacionales de la lana y, después, con el mal manejo de los recursos, se fueron despoblando todos esos lugares y la gente fue mudándose del campo a los centros urbanos, pasando la economía real a ser solamente estatal. A partir de la actividad de Cerro Vanguardia en San Julián, se retomó una dinámica de desarrollo.

D: ¿Qué sucedió en el caso de Gobernador Gregores?

HG: Con el proyecto de nuestra empresa, Manantial Espejo, pasó lo mismo; era un lugar que vivía de la actividad del Estado, básicamente municipal, con subsidios y empleos generados a partir de este, porque cuando empezamos a trabajar en el proyecto, en el año 2005, prácticamente no había actividad privada. Desde ese momento hasta hoy, la población se incrementó hasta alcanzar el doble. Había unos 3 mil habitantes y hoy hay 7 mil aproximadamente, además de que el movimiento de la masa de dinero que generó la empresa a partir de la actividad minera en el lugar, en este momento equivale a cuatro veces el presupuesto municipal. Es decir que, lo que se paga en sueldo y a los proveedores locales, es cuatro veces mayor a lo que antes motorizaba la economía del lugar.

D: ¿Cuál es el potencial económico y social del Proyecto Navidad?

HG: En este caso específico, estimamos que en la etapa de construcción, que serían los primeros tres años, la generación de empleo directo estaría en el orden de las mil personas, más unos 2.500 empleados indirectos. Normalmente, los años de construcción de un proyecto son propicios para que la empresa empiece a capacitar a las personas que van de la región que van a trabajar, después, en la parte de operaciones, del tercer año en adelante y hasta el año 21, en este caso de acuerdo a la factibilidad presentada. Esa cantidad de gente, va aumentando y para el tercer año está previsto que haya unos 600 empleos directos, específicamente en la parte de operaciones, para llegar a unos 800 o 900 empleados en la segunda etapa, que empezaría en el año ocho.

D: ¿Qué gremios se verían beneficiados durante la primera etapa, es decir la de construcción?

HG: Mayormente, la gente vinculada a la UOCRA, además de otros gremios. Lo que ocurre normalmente es que, las empresas que son contratadas para la construcción, están vinculadas con dicho sindicato, pero la empresa minera también empieza a incorporar personal que trabaja en la construcción, que se va capacitando y que después va a quedar en la operación. Por eso, al cabo del tercer año, cuando se “inaugure” el proyecto, la planta y que se empiece a operar, la empresa ya tiene que tener unos 600 empleados directos, capacitados, y principalmente de la zona. Nuestra idea es que, por lo menos, entre el 45 y el 50 por ciento de los empleados sean de la región de la meseta central, y un 40 por ciento del resto de la Provincia, teniendo solamente un 10 o 15 por ciento de gente de afuera de la región.

D: ¿Qué arrojaría, en términos de producción, la iniciativa minera en cuestión?

HG: Básicamente, dos productos. Una combinación de plata con cobre, y otra de plata con plomo. En el caso del cobre, es un metal que no genera ningún inconveniente en el manejo, por lo tanto ya hoy el Puerto estaría en condiciones de exportarlo. En el caso del plomo, habría que hacer alguna de las inversiones para garantizar la seguridad en el movimiento de ese material, tratándose de un metal pesado. Lo importante de esto es que la minería es una actividad que, una vez que está operando, genera una dinámica estable y permanente; Navidad va a producir siempre lo mismo, desde el año tres, cuando se inaugure, hasta el ocho, y después se va a ampliar, aumentando el nivel de producción, manteniéndose hasta el año 21 o hasta donde se amplíe su vida útil, aportando la misma cantidad de metales y generando la misma dinámica y cantidad de recursos. El 70 por ciento de los recursos que genera la minería queda en el lugar, de forma automática, entre mano de obra, bienes y servicios, y esto es algo que hay que tener bien en claro porque es una masa de dinero muy importante que se mueve en la región.

D: ¿Han dialogado con las autoridades del puerto en relación a la operatividad que se requeriría, en el marco del Proyecto Navidad?

HG: Se ha venido conversando todo este tiempo, en principio con la gente de Aluar, con quienes trabajan en el puerto como por ejemplo los estibadores, las empresas de estiba y estamos teniendo un diálogo, pero hasta que no se tenga la legalidad no se podrá avanzar al respecto.

D: Suponiendo que la legislación permitiera el comienzo del Proyecto Navidad, ¿dispone la provincia de los recursos para poder hacer frente a las demandas en materia de personal, infraestructura e insumos?

HG: Esta etapa de construcción es una que debe servirle a todos los sectores vinculados, tanto proveedores de bienes y servicios, los que van a proveer localmente; porque cuando se empieza a analizar el tema de la producción de bienes y servicios, por un lado hay que enfocarse sobre los que van a proveer dichos recursos en el lugar, en el campamento y los pueblos aledaños a la zona como Gan Gan, Gastre y Lagunita Salada, y por el otro, las empresas que van a proveer desde Puerto Madryn y Trelew, por ejemplo. Desde el Puerto, hasta el transporte y todo lo que la actividad implica.

D: ¿De qué manera se incrementaría la actividad del Puerto, en el caso de Madryn, en caso de que se pusiera en marcha el Proyecto Navidad?

HG: En este caso, la idea es transportar vía terrestre, desde la Meseta hasta el Puerto, donde hay una distancia de unos 500 kilómetros, y exportar desde dicho puerto todo el producto, si es posible.

D: ¿Cuál es el impacto que generaría en el comercio local, en relación al consumo? ¿Se verían beneficiadas empresas de distintos rubros, como por ejemplo las textiles?

HG: Estamos hablando de unas 800 personas en forma directa, más todos los indirectos, a los que la empresa provee entre dos y tres mudas completas de vestimenta de trabajo, además del incremento en la demanda que se generaría a partir de los trabajadores. Por un lado, están los aportes directos que hace la empresa con las compras de bienes y servicios, y por el otro hay que tener en cuenta que, en una región que hoy no tiene empleo y donde la gente no se moviliza o no tiene dinero para comprar un vehículo, una casa o irse de vacaciones, va a pasar a contar con recursos de un buen sueldo en blanco, porque la minería, por ejemplo, en el caso de Santa Cruz es la que paga los mejores sueldos.

D: ¿Cuál es el sueldo promedio de un trabajador que ingresa por primera vez a desempeñar tareas en un proyecto minero?

HG: Un salario inicial puede estar en los 25 mil pesos, en la denominada “Categoría Uno”. En general, en la minería las categorías van de la uno a la cuatro, siendo esta última la que tienen empleados que operan todos los equipos, dentro del convenio de la Asociacion Obrera Minera Argentina (AOMA). En síntesis, hablamos de una masa de 800 personas que estarían cobrando un sueldo de ese nivel, lo que equivaldría a unos 200 millones de pesos, que también movilizan la economía del lugar. Sabemos, por ejemplo, que en Esquel hay una movida en contra de la minería, pero seguramente, uno de los principales beneficiados en términos regionales sería esa ciudad, porque todas esas 800 familias de las que hablamos, cuando lleguen sus vacaciones, a alguna parte se van a ir y seguramente vayan a Puerto Madryn o Esquel, aumentando la dinámica de la economía hasta en el turismo, entre otras actividades vinculadas al consumo.

D: La Ley 5.001 fue sancionada en 2003, y a través de la misma se prohibía la actividad en toda la Provincia. Sin embargo, el segundo artículo establece que se determinaría un plazo de 120 días para la “zonificación” del territorio donde sí se podría llevar adelante la extracción de recursos mineros. ¿Evalúan que, a futuro, pueda modificarse la legislación?

HG: Primeramente, faltaría que se avale la actividad. Además, muchas veces se argumenta que en organismos del Estado no hay capacidad para el control, porque no hay recursos ni humanos ni económicos, pero en general, muchas provincias y países mineros han generado alícuotas, que se las cobran a las propias mineras, para adquirir los recursos que permitan equipar, como corresponde, a los entes de control, y no hay ninguna empresa que esté en contra de eso. Por el contrario, a las empresas mineras nos interesa que nos controlen, ya que de esa forma eliminamos este argumento, que es el último que suelen emplear los ambientalistas cuando ya no tienen más argumentos, que es que “no hay control”. En ese sentido, las empresas mineras estamos dispuestas a hacer los aportes necesarios para hacer frente a las alícuotas que correspondan, para que los organismos del Estado tengan su presupuesto y puedan hacer los controles como corresponde, como se hace en muchos lugares del mundo.

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