Colombia.- Las empresas mineras del país deben aportar regalías al erario público, las cuales son aplicadas por el Sistema General de Regalías (SGR) a proyectos regionales o locales presentados y aprobados por los Órganos Colegiados de Administración y Control (Ocad). En el caso de Antioquia y sus municipios, para los dos últimos períodos que muestra la información del Departamento Nacional de Planeación, el SGR le aporta entre un cinco y un seis por ciento del total de las regalías del país.

No hay duda, entonces, acerca de la importancia de las regalías para los proyectos de las entidades regionales.

La explotación de minas y canteras en Antioquia en 2012 y 2013 (provisional) presentó tasas de crecimiento de 21,7 por ciento y 7,2 por ciento, respectivamente, sin que pueda determinarse si se trata de minería formal o informal. Sin embargo, no existe duda acerca de la importancia que tiene para algunas regiones.

Ahora bien, la competitividad es un asunto de costos: si los de una empresa son menores que los de otra que produce y vende bienes o servicios similares, la primera puede vender más barato, o bien obtener mayores beneficios vendiendo al mismo precio.

La minería es básicamente una actividad extractiva, así que para realizarla hay que herir la tierra y afectar el medio ambiente: la tierra, los bosques, los recursos hídricos y la fauna. Esto es particularmente cierto en la extracción de oro, pues se requiere el uso de mercurio, elemento altamente contaminante de la tierra y el agua y un veneno para los seres humanos.

Por estas razones, de acuerdo con la Ley 685 de 2001, el desarrollo de esta actividad requiere la adjudicación de un título, la fiscalización y el pago de regalías al Estado.

Si se mira la página web de una empresa minera formal se observará la preocupación por evitar o recuperar el daño producido al ambiente, por el bienestar de sus trabajadores, más allá de la legislación laboral, y aún por el desarrollo de infraestructura de uso común.

Lo anterior implica para las mineras costos superiores a los de aquellas informales (o ilegales),, pues estas últimas no tienen ninguna preocupación por el cumplimiento de normas.

Por otra parte, la contaminación que genera la producción de oro sin los debidos cuidados ambientales ha llegado a tal punto que, de acuerdo con Andrés Hurtado, “la mayor concentración de mercurio en el mundo se encuentra en la región minera de Segovia y pueblos vecinos en Antioquia”.

Además, según la Oficina Contra las Drogas y el Delito de las Naciones Unidas, Antioquia es el segundo departamento , después del Chocó, con mayor deforestación por minería ilegal: un 11,3 por ciento del total.

La otra cara de la moneda muestra que las regalías significan recursos para que municipios de bajo recaudo fiscal realicen obras necesarias e imposibles para sus finanzas locales, o puedan contar con investigaciones para potenciar su agricultura, o aumentar la productividad en un producto tradicional.

El Plan de Desarrollo de Antioquia incluye un programa de seguimiento a que se cumplan obligaciones derivadas de títulos mineros, de acuerdo con funciones delegadas por el Ministerio de Minas y Energía. Esto incluye un amplio monitoreo a requisitos legales, lo cual resulta cada vez más difícil y costoso. Por eso cabe preguntarse si existe un nivel óptimo para regalías que tenga en cuenta problemas ambientales, pero también los de competitividad y las urgentes necesidades de los municipios.

*Docente del Departamento de Economía de Eafit.

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