Las altas y múltiples inversiones ejecutadas en años anteriores dirigidas al sector minero dispararon la oferta de minerales al punto que, hoy, la demanda no alcanza a disponer de ellos y por ende la reducción de precios que se observa en los mercados internacionales.

Así lo explica Julio Berrocal, socio líder de la industria de minería de Deloitte en Colombia, quien añade que ese fenómeno ha presionado la rentabilidad de las compañías y las finanzas públicas de muchos países, entre ellos Colombia.

En ese entorno, ¿cómo deben obrar las compañías para salir adelante? “Si las empresas mineras esperan emerger del ciclo negativo en una posición más fuerte que la que tenían antes de entrar en él, necesitan incrementar la intensidad de extracción y enfocarse en reducir capital, mano de obra y energía”, responde Glenn Ives, director del sector minero en América de Deloitte Canadá.

Según el experto, “esto requerirá adoptar tecnologías innovadoras utilizadas en otras industrias de manera inteligente y medible en cuanto a los riesgos, así como aumentar el uso de la tecnología de la información”.

Buscar la excelencia operativa

Basado en el informe “Tendencias” que anualmente elabora Deloitte, Berrocal señala que en un mundo donde las nubes negras aparecen con más regularidad que nunca, las compañías mineras necesitan capacidades sólidas de planeación de escenarios que las posicionen para adaptarse adecuadamente a una amplia gama de posibles futuros resultados.

También señala que en un esfuerzo por apuntalar el capital, las compañías mineras están regresando a lo básico como los inventarios racionalizados, la optimización del capital de trabajo, desinvertir en negocios secundarios y fortalecer su enfoque en la administración de la cartera.

“Otras están adoptando elementos del sector manufacturero al buscar operaciones racionalizadas, eliminar exceso de gastos acumulados durante el superciclo y subcontratando a terceros para funciones no esenciales”, dice.

Pero las observaciones de Deloitte contrastan con las apreciaciones del informe “Brújula Minera”, presentado hace dos meses en el congreso de la Asociación Colombiana de Minería (ACM), que señalaba que la preocupación por la menor cotización de los minerales en los mercados internacionales y la difícil coyuntura de los negocios no fue identificada por la industria minera ni por el Gobierno como una razón prioritaria para la reducción de las operaciones mineras y, de hecho, figuraba como la menos significativa.

Innovación es la nueva clave para sobrevivir

Karla Velásquez, socia de Deloitte en Perú, afirma que tradicionalmente, las compañías fijan sus estrategias evaluando qué sacrificios deben realizar para alcanzar sus metas, pero enfatiza en que “los auténticos innovadores piensan más allá de estos sacrificios. La innovación se trata de lograr un desempeño sobresaliente mediante el cambio de las reglas del juego. No significa implementar las mejores prácticas, sino idear nuevas prácticas”.

Las nuevas tecnologías, por ejemplo, prometen alterar ampliamente los fundamentos del sector minero. Las herramientas de visualización en 3D pueden ayudar a las compañías a rastrear en tiempo real a su gente, equipo y entorno cambiante en cada una de las minas.

Además, están surgiendo nuevas tecnologías de procesamiento de minerales para reducir los riesgos de seguridad asociados con la extracción de oro y descubrir previamente depósitos minerales no rentables.

Reducción de los costos de energía

Al considerar una nueva manera de abordar la energía como una forma de reducir los costos y mejorar el desempeño ambiental, las compañías mineras, según los expertos, deben administrar ese recurso como parte del portafolio.

Aunque muchas organizaciones monitorean el uso de la energía en la mina, no cuentan con los detalles necesarios para entender lo que impulsa la demanda. Sin esa visión más detallada, les será difícil identificar oportunidades para utilizar tecnologías, combustibles o sistemas diferentes.

Se aconseja considerar una amplia gama de alternativas renovables, pues además de las plantas solares y eólicas, existen otras opciones renovables, como la hidroelectricidad, la biomasa y la energía geotérmica.

También se sugiere tener en cuenta los combustibles fósiles no convencionales, entre ellos los biocombustibles y el gas natural líquido (GNL) como alternativas más económicas que el diésel.

Financiamiento menos tradicional

Los analistas sostienen que debido a las dificultades que se presentan en la búsqueda de financiamiento en la industria minera, quizá sea tiempo de que las compañías mineras busquen activamente a inversionistas extranjeros.

El reporte anual de Tendencias precisa que “ya pasaron los días (si es que alguna vez existieron) en los que se podía esperar ser descubierto por alguna empresa estatal china. Ahora es el momento perfecto para cortejar proactivamente a los inversionistas que poseen los recursos para ayudar a financiar el crecimiento de la industria”.

Berrocal anticipa que la clave reside en entender la manera cómo operan esos inversionistas y cómo hacer negocios con ellos puesto que esto varía según la región y el país.

Algo más que se está evidenciando es que la escasez de acceso a las fuentes tradicionales de financiamiento, está provocando que compañías en dificultades exploren alternativas menos tradicionales como contratos de compraventa por el total de la producción o por un gran volumen, acuerdos de suministro continuo de metales a cambio de regalías, financiamiento de equipo y deuda de alto rendimiento.

También están surgiendo estructuras de deuda convertible, pero las empresas deben tener cuidado: si no elevan rápidamente el precio de las acciones pueden entregar una parte excesiva de la propiedad corporativa.

Pipe 2.0, ¿le servirá a la minería?

Desde hace un mes el Gobierno viene presentando el Plan de Impulso a la Productividad y el Empleo (Pipe 2.0) que incluye algunos beneficios para la industria minera y energética.

Del inventario hacen parte la Ley de Infraestructura para Proyectos de Interés Nacional (Pines) de hidrocarburos, minería y energía, la implementación de una regalía variable para la producción adicional (menor regalía para la producción adicional pactada), la flexibilización de condiciones para la exploración petrolera: ampliación de plazos para fases exploratorias y el mantenimiento de beneficios arancelarios para las inversiones en el sector minero.

El ministro de Minas, Tomás González Estrada, precisa que la “caja de herramientas” para el sector contiene, entre otras, la promoción de la exploración bajando el canon superficiario o de arrendamiento en promedio un 50 por ciento, con lo que cada tipo de minería pagará según su escala y será más competitiva.

Expertos mineros consultados que pidieron reserva de su nombre califican como positivo ese elemento y consideran que de esa forma se abaratarán los costos de exploración minera.

Otro aspecto que resalta el ministro tiene que ver con la certeza jurídica y claridad que en adelante tendrán los tiempos de las prórrogas, pero los especialistas en el negocio minero reciben con cautela ese anuncio porque la experiencia ha demostrado que la falta de integración institucional frena el avance de los desarrollos mineros.

“Más que Pipe y más que estímulos lo que se requiere es generar confianza y que sí habrá respuesta rápida para que el inversionista esté seguro de que el proyecto ha desarrollar está amparado por las normas”, señalan los expertos.

Frente a la idea de mantener el beneficio arancelario de cero por ciento para bienes del sector, algunos empresarios han denunciado que las entidades financieras no emiten créditos para la maquinaria que va al interior de las minas.

“El Pipe es muy bonito, pero cómo genero confianza para que la gente de los bancos aprenda que este es un negocio lícito, posible y factible”, añaden.

Por su parte el ministro insiste en que “el país requiere una producción por encima del millón de barriles y una minería competitiva para darle viabilidad al desarrollo. Es con los recursos de regalías, impuestos y contribuciones del sector, que financiamos gran parte de los programas sociales del Gobierno”.

Frente al fenómeno de minería ilegal el ministro González también asume un compromiso claro y contundente: “La institucionalidad y las normas siguen siendo rigurosas y serias, pero adaptadas a las realidades del mercado y a la coyuntura actual”.

EL COLOMBIANO

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