La Sociedad de Investigación y Explotación Minera de Castilla y León (Siemcalsa) busca empresas para la explotación de cinco yacimientos con minerales metálicos (cobre, cinc, plata, estaño, wolframio, oro y antimonio) y uno de minerales industriales (arcillas especiales),. Y lo hace en Otero de Herreros (Segovia); Lumbrales (Salamanca); Estalaya (Palencia); Losacio (Zamora); Caliza de Vegadeo en la zona de Oencia-Castropete (León); y Casarejos (Soria), que podrían suponer inversiones por 300 millones de euros y generar 700 empleos directos y 1.400 indirectos. Y es que una mina metálica conlleva inversiones de entre 30 y 50 millones de euros y suele generar entre 100 y 120 empleos directos y el doble de indirectos, como explicó a Ical, el director de Siemcalsa, Ricado Rico.

El alto ejecutivo aseguró que cuatro empresas, tres internacionales y una nacional, ya se han interesado por estos proyectos, y ahora deben decidir si siguen adelante con una investigación más en profundidad sobre los recursos en esas zonas, para concretar si inician los trámites administrativos mineros y ambientales para ejecutar la inversión. Con todo, comentó que como mínimo antes de tres años, si las empresas adoptaran una decisión ahora mismo, no se iniciaría la fase de inversión y explotación, ya que las investigaciones de las mineras duran unos dos años sobre la base de sus proyectos.

La razón es que esta Sociedad, participada por la Junta, Banco Ceiss y Minas Almadén, perteneciente a la SEPI, tiene una capacidad de inversión «limitada», y hace la «exploración mínima necesaria» para determinar que en esas zonas existen unas reservas determinadas. Así, Rico incidió en que la empresa interesada tiene que seguir investigando e invertir para corroborar los datos que les han proporcionado. «Todos los proyectos llevan aparejada una fase de investigación avanzada y si son viables, se inicia la tramitación administrativa para ponerlos en marcha y la evaluación de impacto ambiental».

Asimismo, Rico defendió que la minería metálica está en auge por el alza de los precios internacionales, frente a la de piedra ornamental, que tuvo su boom a mediados de los años 90, pero se hundió con la construcción, aunque ya se empieza a notar cierta recuperación; y la del carbón, que está muy supeditada a las decisiones políticas. El directivo concretó asimismo que Zamora, Salamanca y Segovia son las provincias que «más posibilidades tienen ahora mismo de contener recursos mineros susceptibles de explotación» y recordó que las provincias de Zamora y Salamanca «han sido históricamente distritos mineros con gran importancia internacional en el mercado del wolframio y el estaño y ahora vuelven a resurgir».

En este contexto, explicó que el recurso «más importante y atractivo» es el wolframio, que es un mineral «estratégico y crítico», clasificado así por la UE, «porque tenemos mucha dependencia del exterior». Asimismo, prosiguió, es un mineral que «está bien de precio, es rentable y hay varias empresas buscándolo». Preguntado por posibles yacimientos de oro, indicó que se sigue investigando la posibilidad de poner en marcha alguna explotación, pero de momento los yacimientos detectados no tiene reservas «muy grandes» y estás minas requieren de inversiones «grandísimas».

Con todo, quiso dejar claro que Castilla y León, por su extensión, presenta una «variedad geológica muy grande» y una «gran variedad de terrenos con posibilidades de acoger yacimientos».

La Razón

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