En 2006, cuando fueron ubicados los proyectos mineros Gramalote en San Roque, Quebradona en Jericó, y La Colosa en Cajamarca, el precio del oro alcanzó picos en su precio de 657 dólares la onza (abril 21).

Desde entonces, AngloGold Ashanti inició los trabajos de reconocimiento, toma de muestras, análisis detallados de rocas y suelos y perforación con el propósito de valorar la factibilidad de los yacimientos existentes y su futura explotación.

Durante estos años, el precio del metal en los mercados internacionales alcanzó la cifra récord de 1.837 dólares la onza (24 de julio de 2011) y desde agosto de 2012 el valor inició una descolgada que lo llevó el pasado viernes a los 1.188 dólares, nivel que tuvo hace unos cinco años.

Incluso en ese escenario de altas y bajas, la multinacional surafricana mantiene el interés por adelantar sus planes de minería responsable, impulsar el desarrollo de las regiones por la vía de los impuestos, la generación de empleo, el fortalecimiento de los encadenamientos productivos, los programas de responsabilidad social y la construcción de infraestructura.

Hito en oro

La principal apuesta aurífera de AngloGold Ashanti en Antioquia es el proyecto Gramalote, una concesión minera de 9.413 hectáreas localizada en el municipio de San Roque, a 125 kilómetros de Medellín.

Voceros de la empresa aseguraron que la futura explotación de esta mina a cielo abierto será un hito en el país, pues sería el primer proyecto que en 30 años se licenciaría a gran escala para el oro.

Uno de los aspectos clave en la evolución de este prospecto fue la reciente presentación del Estudio de Impacto Ambiental (EIA), el cual tuvo una respuesta favorable por parte de la autoridad ambiental.

“Esto implica que el proyecto entra en un periodo de transición, porque el EIA señala que se necesitarán tres años para adelantar el reasentamiento de las familias que están en el área de influencia de la mina”, explicaron las fuentes.
Inicialmente, se detectaron 153 familias con afectación directa, pero la decisión final sobre el sitio donde se vaya a levantar la infraestructura minera, podría causar una variación en el número final de reasentados.

Para prevenir una migración oportunista por el desarrollo minero, hay acompañamiento gubernamental e incluso se creó una mesa minera para agrupar a quienes estén interesados en desarrollar minería formal y además, promoviendo una audiencia pública para que las comunidades expresen sus inquietudes.

En el EIA figura que los recursos minerales totales ascienden a cinco millones de onzas con un potencial de subir a siete millones.

“La producción anual estaría entre 350 mil y 450 mil onzas de oro, que resultarán en un aporte al desarrollo de Colombia a través de regalías e impuesto de renta por un valor aproximado de 400 millones de dólares, considerando un precio de oro de 1.300 dólares por onza”.

Los responsables de la compañía en Antioquia reconocen el entorno volátil que afronta el mercado internacional del metal, pero destacan que la casa matriz entregará el aval para seguir impulsando la ejecución del proyecto que permita iniciar la fase de explotación, aproximadamente entre 2020 y 2021.

En la etapa de construcción, se estima que se generarán cerca de 3.500 empleos directos y alrededor de 7.000 indirectos y en la fase de producción se calculan alrededor de 700 empleos directos y 2.000 indirectos.

La inversión inicial se calcula en 1.200 millones de dólares y el total de la producción de oro será exportada, lo cual implicará un aumento en la generación de divisas.

Los costos de operación totales durante la vida de la mina (unos 11 años) se estiman en 2.500 millones de dólares. De estos, los referidos a procesamiento son los más representativos, seguidos por los de minería, resaltando el combustible, los servicios de mantenimiento, material explosivo, costos de mano de obra y llantas.

Cobre en el Suroeste

Contraria a la tradición aurífera del Nordeste antioqueño o a la trayectoria carbonífera de la quebrada Sinifaná en el Suroeste, el hallazgo de cobre, oro, plata y molibdeno en Jericó marca un punto de inflexión en la historia minera del departamento y el país.

El proyecto minero Quebradona está en una etapa de exploración (fase IV o prefactibilidad), y apunta a convertirse en un yacimiento de producción de cobre limpio, el primero en Colombia, que ampliaría la oferta minera permitiéndole al país ingresar al mercado mundial de cobre de alta calidad y pureza.

El prospecto comprende un área de 7.586 hectáreas que integra los títulos Nuevo Chaquiro (depósito principal), La Aurora, Tenedor, La Isabella y La Sola.

El estudio de los recursos y la etapa de análisis se extenderá por tres años (2018), cuando se estima esté listo el EIA y una vez adelantados los trámites y la obtención de la licencia ambiental se construiría la infraestructura (2019-2020), para iniciar la explotación hacia el año 2021.

Para este año, AngloGold proyecta inversiones por 15 millones de dólares para adelantar las tareas de exploración y seguir los planes de fortalecimiento de la vocación agrícola del municipio, de impulso al modelo social y de apoyo a las manifestaciones artísticas, culturales y patrimoniales.

Consciente de la “novedad” de la minería en Jericó y de que la manera de extraer cobre es distinta a la del oro, la compañía ya ejecuta una serie de acciones ambientales como el traslado de maquinaria con movimientos helicoportados y a través de los caminos existentes, para no abrir vías de acceso para la maquinaria.

Adicionalmente se construyó un vivero forestal para adelantar tareas de protección de nacimientos y fuentes de agua que abastecen acueductos veredales y se recuperan algunas áreas degradadas.

Los voceros de la empresa minera aseguran que la futura explotación de la Quebradona impulsará el cumplimento de las metas trazadas en el Plan Nacional de Desarrollo (PND).

“Esto aumentará el crecimiento económico, nacional y local, elevará la inversión en ciencia y tecnología, mitigará la informalidad, potenciará las exportaciones y mermará la tasa de desempleo”, dijeron.

La Colosa

De otra parte, para 2017 se espera terminar la fase exploratoria del proyecto minero La Colosa, ubicado en el municipio tolimense de Cajamarca, que según las estimaciones albergaría unas 28 millones de onzas de oro.

Carlos Enciso, gerente de Asuntos Corporativos de AngloGold, explicó que a pesar de haberse iniciado la prospección en 2007 todavía se analiza si será una mina a cielo abierto, subterránea o mixta, pero todo apunta a que sea la primera opción.

El cronograma contempla tener el estudio de prefactibilidad y el EIA hacia el año 2017, para poder gestionar la licencia ambiental y tener vía libre para la construcción y posterior explotación del yacimiento (a finales de 2022).

“Hoy somos 250 empleados y estamos haciendo actividades de exploración y perforaciones enfocadas a la infraestructura que requerirá el proyecto como los depósitos, embalses y plantas de tratamiento”, precisó el directivo.

Sin producir una onza de oro durante todo este tiempo, la empresa sostiene que el año pasado invirtió unos 100 mil millones de pesos en diferentes iniciativas.

Para el periodo de construcción y montaje (2018-2022) se destinarían recursos por cinco billones de pesos representados en Alianzas Público Privadas (APP) en infraestructura, educación y salud; potenciales soluciones para el agua en la Cuenca del río Coello.

En fase de producción, La Colosa generaría 1,5 billones de pesos al año, de los cuales unos 500 mil millones serán ingresos para el estado, 250 mil millones se destinarán a compras y contrataciones locales, así mismo habrá montos significativos para apoyar a la industria agrícola y se calcula que se generarán más de 7,000 puestos de trabajo, entre directos e indirectos.

Lo que espera la minería

Con proyectos en ciernes como los de AngloGold, la industria está convencida de que se requiere una política diferencial para los municipios productores mineros, en el que de manera conjunta se desarrolle una estrategia que potencialice las capacidades y el desarrollo de las regiones.

Así mismo, la compañía y todas las firmas agremiadas en la Asociación Colombiana de Minería (ACM) han reiterado la adopción voluntaria de unos compromisos de autorregulación, para implementar acciones de mejoramiento continuo con la adopción de prácticas que caracterizan la minería responsable. Con ello se busca excelencia operacional, protección del medio ambiente, buen relacionamiento, respeto a los derechos humanos y transparencia.

Ese compromiso fue suscrito desde el año 2011 y en la actualidad es un rector para todas las compañías de la ACM que crearon un sello para el sector, que recoge los objetivos por cumplir de las empresas y Gobierno: minería bien hecha y progreso para Colombia.

Apuesta gubernamental

En la línea de la industria, Gabriel Vallejo López, ministro de Ambiente y Desarrollo Sostenible, le apuesta a lo que llama “crecimiento verde” de la minería, como estrategia para los próximos años que propende por un desarrollo sostenible que garantice el bienestar socioeconómico de largo plazo, asegurando que la base de los recursos provea los bienes y servicios ambientales y el ambiente natural sea capaz de recuperarse.

Como acciones puntuales del “crecimiento verde”, el funcionario menciona la formalización con unos lineamientos técnicos ambientales que le faciliten a la autoridad ambiental el proceso de normalizar actividades de minería tradicional.

Asimismo, propone crear una guía ambiental como instrumento técnico de orientación, consulta y referencia que promueva las mejores prácticas ambientales en el desarrollo de minería tradicional.

Otra acción oficial tiene que ver con los controles ambientales, uno de ellos frente a la gestión de mercurio mediante un plan sectorial de reducción y eliminación de ese químico usado en la explotación de oro y que se implementaría en el año 2018.

Frente a la minería ilegal, el funcionario dijo que su despacho participa en las actividades definidas por el Gobierno para avanzar eficientemente en la erradicación de las prácticas que atentan con la salud y el medio ambiente.

Adicionalmente, se avanza en el fortalecimiento de la coordinación interinstitucional del Sistema Nacional Ambiental (Sina) para aportar información técnica ambiental para la judicialización de las actividades criminales en la minería.

Así las cosas y mientras los planes y estrategias ideados desde el Gobierno y la industria minera se consolidan y rinden fruto, Anglogold Ashanti espera que cuando sus proyectos estén operación pueda sacar ventaja y provecho de ellos.

El Confidencial

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