Puntos clave
- Alianza formalizada: Codelco (40%) y Pucobre (60%) constituyen empresa conjunta para Tovaku tras 15 años de negociación
- Proyecto ubicación: Depósito cuprífero en Región de Antofagasta con estructura societaria y capital comprometido
- Contexto precio: Cobre cotiza a 4 USD/libra (LME), doble del valor de 2009 cuando inició la relación
- Implicación regulatoria: Certidumbre de inversión bajo gobierno Kast favorece ejecución de capex de construcción
| Mineral | cobre |
| Inversión | capex de construcción comprometido |
| Región | Región de Antofagasta, Chile |
Codelco y Pucobre acaban de dar forma jurídica a lo que llevaba más de quince años siendo una promesa: la empresa conjunta para desarrollar Tovaku, un proyecto cuprífero ubicado en la Región de Antofagasta que ahora tiene estructura societaria, capital comprometido y una hoja de ruta que el sector observará con atención. La alianza, con Pucobre controlando el 60% y Codelco el 40% restante, formaliza una relación iniciada en 2009 y convierte un acuerdo de exploración en una plataforma de desarrollo con ambiciones de producción.
- Una sociedad que tardó quince años en cuajar — y por qué el momento importa
- Tovaku en el mapa: lo que se sabe y lo que falta por definir
- El desafío hídrico que ningún proyecto en Antofagasta puede ignorar
- El contexto Codelco: alianzas como estrategia de supervivencia operacional
- Pucobre al mando: ¿qué significa el 60%?
- Lo que Tovaku significa para el pipeline cuprífero chileno
Una sociedad que tardó quince años en cuajar — y por qué el momento importa
El año en que Codelco y Pucobre iniciaron esta relación, el cobre cotizaba alrededor de los 2.5 dólares por libra. Hoy el metal rojo opera sobre los 4 dólares en el LME, con ciclos de volatilidad que castigan la indecisión y premian la capacidad de ejecutar. Formalizar Tovaku ahora no es un accidente de calendario: es una señal de que ambas compañías consideran que el proyecto tiene fundamentos suficientes para sostener los capex de construcción en un entorno regulatorio que, bajo el gobierno de José Antonio Kast, ha vuelto a generar certidumbre para la inversión privada en Chile.
Pucobre, filial del Grupo CAP, no es un actor marginal en el mapa cuprífero chileno. Opera las minas El Espino y Cerro Negro Norte, ambas en la región de Atacama, y tiene experiencia en cobre de alta ley en yacimientos de difícil extracción. Que haya tomado el control mayoritario de Tovaku —60% frente al 40% de Codelco— dice algo sobre cómo se negoció el riesgo de ejecución: quien opera, controla; quien aporta musculatura institucional, acompaña.
Para Codelco, el esquema de minoría activa en proyectos de desarrollo con socios privados es una estrategia que la cuprífera estatal ha explorado con mayor frecuencia desde que sus propios balances quedaron bajo presión por los sobrecostos de las grandes iniciativas estructurales — Chuquicamata Subterránea, Rajo Inca, el propio Andes Norte de El Teniente, cuya postergación hasta 2029 Minería en Línea reportó recientemente tras la detección de una anomalía sísmica sin precedentes. Asociarse al 40% le permite a Codelco mantener exposición a nuevas reservas sin comprometer el grueso de su capacidad de inversión.
Tovaku en el mapa: lo que se sabe y lo que falta por definir
Tovaku se ubica en la Región de Antofagasta, el corazón histórico del cobre chileno. Esta región alberga a Escondida, la mayor mina de cobre del mundo operada por BHP; a Centinela y Antucoya de Antofagasta Minerals; y a una constelación de proyectos en distintas etapas que compiten por agua, energía, mano de obra calificada y permisos ambientales en un territorio que ya opera al límite de sus recursos hídricos.
Los detalles técnicos de Tovaku —recursos estimados, ley de cabeza, perfil metalúrgico, método de explotación proyectado— no se han publicado en forma completa. Lo que está claro es que el proyecto lleva más de una década en exploración avanzada bajo la sombrilla de esta alianza, lo que sugiere que existe suficiente información geológica para justificar la constitución de la empresa. Un joint venture con este nivel de institucionalidad no se forma sobre la base de datos preliminares.
La ausencia de cifras de inversión proyectada y de un timeline de construcción publicado no es inusual en esta etapa: la formalización societaria suele preceder en varios meses a la divulgación del estudio de factibilidad. Lo que el mercado debería esperar, si los fundamentos del proyecto son sólidos, es un prefactibility study o un estudio definitivo en el horizonte de 12 a 24 meses.
El desafío hídrico que ningún proyecto en Antofagasta puede ignorar
El norte de Chile enfrenta una restricción estructural que no desaparecerá con buena voluntad regulatoria: la escasez hídrica en el Desierto de Atacama obliga a todos los proyectos nuevos a resolver el abastecimiento de agua antes de llegar a la etapa de construcción. Más del 70% de los desarrollos mineros en cartera en Chile dependen de desalinización como fuente principal. Tovaku tendrá que resolver este ecuación con la misma claridad con que resuelva la extracción del mineral.
La presión sobre los acuíferos de la región no es solo ambiental: es un riesgo de permiso concreto. Sernageomin y el Sistema de Evaluación de Impacto Ambiental han endurecido los criterios de aprobación para proyectos que no demuestren autosuficiencia hídrica. Cualquier estudio de factibilidad de Tovaku que no incluya una solución de desalinización detallada —costo, capacidad, punto de captación, ductos— enfrentará obstáculos regulatorios independientemente de la calidad de su geología.
El contexto Codelco: alianzas como estrategia de supervivencia operacional
Codelco cerró 2024 con una producción de aproximadamente 1.5 millones de toneladas de cobre fino, pero esa cifra esconde una tendencia preocupante: la cuprífera estatal lleva varios años sin alcanzar sus metas de producción, con sobrecostos en sus proyectos estructurales y con activos maduros que requieren inversión masiva para sostener sus leyes de cabeza. Chuquicamata Subterránea tomó más tiempo y dinero de lo proyectado. El Salvador sigue siendo una operación marginal en términos de costo. Y Andes Norte, que debería ser parte del reemplazo de reservas de El Teniente, acaba de ser postergado.
En ese contexto, la participación del 40% en Tovaku no es solo una apuesta por nuevas reservas. Es también una demostración de que Codelco puede generar valor desde una posición de socio sin tener que cargar con la gestión operacional de un proyecto en desarrollo. Para una empresa que tiene comprometidos miles de millones de dólares en sus propios proyectos estructurales, apalancar capital privado de Pucobre para desarrollar un nuevo yacimiento es una decisión financieramente racional.
Pucobre al mando: ¿qué significa el 60%?
El control mayoritario de Pucobre implica que el Grupo CAP, su matriz, tendrá la última palabra en las decisiones críticas de desarrollo: metodología de extracción, calendario de obras, contratación de ingeniería y gestión del financiamiento de proyecto. CAP es un conglomerado con posiciones en hierro y pellets de hierro a través de CAP Minería, y con experiencia en la gestión de activos de largo plazo en Chile. Su apetito por cobre ha sido consistente.
Que Pucobre haya estructurado esta alianza con una participación mayoritaria también señala una posición de fuerza en la negociación: o aportó más capital de exploración durante los quince años de asociación, o tiene una ventaja técnica sobre el depósito que Codelco reconoció al momento de definir los porcentajes. En cualquiera de los dos escenarios, el 60% no es un número arbitrario.
Lo que Tovaku significa para el pipeline cuprífero chileno
Chile necesita nuevos proyectos cupríferos. No como declaración política, sino como dato de producción: la declinación de las leyes de cabeza en los depósitos maduros del norte —incluyendo los activos de Codelco— exige incorporar nuevas fuentes de mineral al sistema para mantener el ritmo de 5.8 millones de toneladas anuales que posiciona al país como el mayor productor del mundo. Cada proyecto que avanza de exploración a factibilidad es una pieza de ese rompecabezas.
Tovaku no será una mina en producción el año próximo. El camino desde la constitución de la empresa hasta el primer cátodo involucra estudios, permisos ambientales, financiamiento, ingeniería de detalle y construcción — un proceso que en Chile, con todos los vientos favorables, rara vez toma menos de siete años desde la decisión de construir. La pregunta para los analistas de pipeline no es cuándo producirá Tovaku, sino si llegará a la decisión de construcción con el precio del cobre y el apetito inversor alineados.
La formalización de la sociedad es el primer dominio consolidado. Los siguientes —agua, permiso ambiental, financiamiento— serán los que determinen si Tovaku llega a ser una mina o queda como otro nombre en la larga lista de proyectos chilenos que avanzaron hasta cierta etapa y se detuvieron. Por ahora, Pucobre y Codelco acaban de pasar el primer filtro.

