Puntos clave
- Récord histórico: Exportaciones mineras de Argentina alcanzaron US$4.742 millones en H1 2026, crecimiento de 74,4% vs. mismo período 2025
- Motor RIGI: El Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones impulsa producción con estabilidad fiscal de 30 años y libertad de repatriación
- Impacto macroeconómico: Divisas críticas en contexto de negociaciones con FMI y presiones cambiarias
- Proyectos en ejecución: Barrick Gold y otras compañías aceleran fase productiva tras años de demoras bajo cepo cambiario anterior
US$4,742 millones en seis meses. Argentina no solo batió su propio récord de exportaciones mineras en el primer semestre de 2026: creció 74,4% respecto al mismo período del año anterior, una aceleración que no tiene precedente moderno en el sector y que confirma que el RIGI está traduciendo incentivos en flujos reales de divisas. El ministro de Economía Luis Caputo lo anunció con razón: pocas noticias tienen ese peso en un país que aún negocia con el FMI y que necesita dólares con urgencia.
- Un récord que no llegó solo: el RIGI en modo ejecución
- Litio, oro y cobre: tres vectores que explican el récord
- El tipo de cambio: la variable que el dato no muestra
- San Juan y el noroeste: las provincias que absorben el boom
- La Ley de Glaciares: el riesgo legal que no desaparece
- El número que cambia la narrativa argentina
Un récord que no llegó solo: el RIGI en modo ejecución
La cifra de US$4,742 millones en el primer semestre no se explica por precios internacionales favorables únicamente. El litio, el oro y la plata acumulan alzas sostenidas, sí, pero la magnitud del salto —74,4%— refleja algo estructural: proyectos que estaban en cola de aprobación o en fase de ramp-up productivo comenzaron a exportar con fuerza, respaldados por el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones que Milei impulsó desde su primer año de gobierno.
El RIGI, vigente hasta 2027, ofrece estabilidad fiscal por 30 años, libertad de repatriación de utilidades y acceso preferencial al mercado cambiario. Para una industria que opera con horizontes de inversión de 15 a 20 años, esas garantías no son menores. El resultado empieza a medirse: empresas que habían demorado decisiones de inversión bajo los esquemas de cepo y controles cambiarios anteriores están ahora en fase de producción.
Barrick Gold, con su operación en Veladero —donde comprometió una expansión de US$400 millones en sociedad con Shandong Gold—, es uno de los actores que explica parte del incremento. Pero el salto en exportaciones también tiene componentes de litio: Arcadium Lithium en el Salar del Hombre Muerto y el proyecto Olaroz en Jujuy han escalado volúmenes en un mercado donde la demanda de carbonato e hidróxido sigue siendo estructuralmente firme, aun con la volatilidad de precios del litio registrada en 2024 y 2025.
Litio, oro y cobre: tres vectores que explican el récord
Argentina no es un productor de un solo metal. Su cartera exportadora minera combina tres activos con dinámicas propias, y los tres contribuyeron al primer semestre récord.
El oro sigue siendo el pilar más robusto en términos de valor por tonelada exportada. Con el metal cotizando por encima de los US$3,100 por onza en los mercados de referencia —niveles que no se veían antes de este ciclo—, cada embarque de Veladero o de los proyectos en San Juan genera más divisas que hace dos años con el mismo volumen físico. Eso es un efecto precio que amplifica el esfuerzo productivo sin requerir nueva inversión.
El litio aporta un volumen creciente pero con precio más volátil. El carbonato de litio cayó más del 70% desde sus máximos de 2022, pero se ha estabilizado en rangos que permiten márgenes positivos para proyectos de bajo costo operativo como los salares del noroeste argentino. La clave es que los compromisos de offtake firmados por Arcadium, Allkem y otros operadores durante el boom garantizaron ingresos a precios acordados, suavizando el impacto de la caída spot. Esos contratos ahora se están entregando, y los dólares entran.
El cobre todavía no es el motor principal, pero está en construcción. Josemaría —de Lundin Mining— y Los Azules —de McEwen Mining, con una inversión proyectada superior a US$3,000 millones— están en fases de desarrollo que aún no generan exportaciones masivas. Cuando lo hagan, el perfil exportador argentino cambiará de categoría. El cobre es el metal de la transición energética, y Argentina tiene reservas que la posicionan como productor relevante para la próxima década.
El tipo de cambio: la variable que el dato no muestra
El número de US$4,742 millones es un dato de divisas generadas. Lo que no revela es cuánto de ese ingreso queda efectivamente disponible para las empresas y para la economía provincial. El esquema cambiario argentino, aunque reformado bajo Milei, sigue siendo un factor de riesgo que los inversores extranjeros monitorean con lupa.
La eliminación parcial del cepo cambiario en 2024 y la convergencia hacia un tipo de cambio más unificado alivió la tensión que existía entre el dólar oficial y el paralelo, pero no la eliminó por completo. Para las empresas mineras, el tipo de cambio define la competitividad de sus costos en pesos —salarios, energía, insumos locales— respecto a sus ingresos en dólares. Un tipo de cambio apreciado en términos reales erosiona márgenes incluso cuando los precios internacionales son favorables.
Las provincias productoras —San Juan, Salta, Jujuy, Catamarca— también tienen interés directo en esta ecuación. Las regalías mineras se calculan sobre el valor de exportación, pero se recaudan y gastan en pesos. Si el tipo de cambio real se aprecia, el poder de compra de esas regalías se contrae. Eso limita la capacidad de las provincias para invertir en infraestructura y servicios que el propio crecimiento minero demanda.
San Juan y el noroeste: las provincias que absorben el boom
El récord exportador no se distribuye uniformemente en el territorio. San Juan concentra la mayor parte del valor en metales preciosos, con Veladero como ancla y una cartera de proyectos junior que buscan financiamiento en TSX y ASX. Salta, Jujuy y Catamarca son el epicentro del litio, con infraestructura vial y energética que el estado provincial y el gobierno federal están obligados a expandir para no generar un cuello de botella logístico que limite el crecimiento.
El empleo directo del sector minero argentino se mide en decenas de miles de posiciones formales, con salarios que superan ampliamente la media industrial. Eso genera una derrama económica en economías provinciales que tienen pocas alternativas de desarrollo comparables. Cuando las exportaciones crecen 74,4%, el efecto multiplicador sobre el PIB provincial es real y visible: comercio, servicios, construcción, transporte.
Pero la capacidad instalada tiene límites. La infraestructura eléctrica en el norte argentino es un factor crítico: varios proyectos de litio requieren energía de manera intensiva, y la red no está diseñada para la escala que se viene. El gobierno nacional y las provincias tienen una ventana estrecha para resolver ese cuello antes de que frene la próxima ola de expansión.
La Ley de Glaciares: el riesgo legal que no desaparece
El entusiasmo exportador tiene un fondo de litigiosidad que no conviene ignorar. La Ley de Glaciares sigue vigente y sigue siendo fuente de incertidumbre legal para proyectos en zonas de alta montaña. Veladero ya fue sancionada en el pasado por derrame de solución cianurada, y cualquier incidente en esa zona reactiva el debate político y judicial con velocidad.
El gobierno Milei ha optado por no reformar la Ley de Glaciares —un movimiento político que reconoce los costos de esa batalla legislativa— pero tampoco la aplica con rigor máximo. Ese equilibrio frágil funciona mientras no hay accidentes. Si los hay, la reacción puede ser desproporcionada en relación con el incidente, y eso es un riesgo real para proyectos que ya tienen compromisos de inversión firmados.
El número que cambia la narrativa argentina
US$4,742 millones en seis meses equivalen a un ritmo anualizado cercano a los US$9,500 millones. Para dimensionarlo: las exportaciones mineras totales de Argentina en 2023 no superaron los US$5,500 millones. Si el segundo semestre mantiene el ritmo —y no hay razón técnica para que lo pierda abruptamente—, 2026 será el año en que la minería argentina duplicó su peso como generadora de divisas.
Para Caputo, ese dato es macroeconómico antes que sectorial: cada dólar de exportación minera fortalece reservas, reduce la presión cambiaria y le da margen de negociación con el FMI. Para los gobernadores de San Juan, Salta y Catamarca, es regalías que ingresan y obra pública posible. Para los inversores en TSX y NYSE, es confirmación de que el RIGI convirtió un régimen de papel en flujos reales. El siguiente examen es si esos flujos sobreviven el vencimiento del régimen en 2027 o si Argentina tiene la arquitectura institucional para sostenerlos sin el incentivo extraordinario.

