Industrias Peñoles graduó a 61 técnicos especializados en mantenimiento como parte de la trigésima generación del Centro de Estudios Técnicos de la Laguna del Rey (CETLAR), en Torreón, Coahuila. La compañía sostuvo que el centro busca liderar la formación de perfiles técnicos en mantenimiento, con una apuesta educativa que también apunta a mejorar condiciones de vida en comunidades de origen.
La nueva generación incluye 31 egresados en Mecánica-Eléctrica y 30 en Electricidad-Instrumentación. Peñoles vinculó el perfil de estos especialistas con la operación de infraestructura tecnológica y con una cultura de seguridad y prevención que la empresa considera parte central de su desempeño operativo.
El CETLAR alcanzó 1,131 egresados formados con becas totales, según la información difundida por la compañía. Ese volumen importa en un momento en el que la industria mexicana compite por personal calificado, sobre todo en zonas con actividad minera e industrial.
Formación técnica y continuidad operativa
La minería moderna depende del mantenimiento tanto como de la geología. Las fallas eléctricas, la instrumentación mal calibrada o un plan de lubricación deficiente pueden frenar un molino, elevar costos energéticos y abrir riesgos de seguridad. Por eso, el foco del CETLAR en mecánica, electricidad e instrumentación se alinea con el “corazón” de las plantas de beneficio y de muchas instalaciones auxiliares.
Peñoles explicó que, a la fecha, el CETLAR acumula 598 especialistas Mecánico-Eléctricos y 533 Eléctricos-Instrumentistas. La empresa describió este esquema como formación dual, orientada a operar tecnología con manos expertas y con disciplina preventiva.
Ese énfasis conecta con una realidad operativa: cuando el mantenimiento domina la instrumentación y los sistemas eléctricos, la planta gana estabilidad. En minería, la estabilidad también significa menos arranques y paros, y eso suele traducirse en menor desgaste, mejores controles y condiciones más seguras en campo.
Movilidad social, pero también política industrial
Peñoles presentó al CETLAR como un modelo de corresponsabilidad y valor compartido con comunidades vecinas. La narrativa corporativa apunta a un impacto multiplicador: la empresa forma talento, el talento regresa a sus regiones con mejores ingresos y se fortalece el tejido económico local.
El planteamiento no resulta menor si se mira el tamaño del empleo minero. La Cámara Minera de México (CAMIMEX) reportó 416,663 empleos directos al cierre de diciembre de 2024. La discusión ya no pasa solo por abrir o no proyectos, sino por asegurar capacidades técnicas donde la operación ya existe.
Además, un estudio presentado por CIDE y CAMIMEX ubicó a la minería como una actividad con fuerte arrastre económico. El mismo documento divulgó una remuneración promedio de 22,518 pesos mensuales para empleo directo, con un nivel superior al promedio nacional, según su propia comunicación. En ese contexto, programas como CETLAR funcionan como un puente entre formación, empleabilidad y especialización industrial.
Más mujeres en oficios técnicos
En la generación más reciente, 16% de las personas graduadas son mujeres. Peñoles lo vinculó con el objetivo de reducir brechas en profesiones técnicas que históricamente concentraron hombres. El dato todavía marca una minoría, pero ya rompe inercias, sobre todo en especialidades donde la industria pide precisión, disciplina y capacidad de respuesta en campo.
Aquí conviene decirlo con claridad: incorporar más mujeres en mantenimiento no “adorna” una estrategia ESG. La fortalece cuando la empresa abre el abanico de talento disponible y eleva el estándar de competencia interna. La minería y la metalurgia compiten con manufactura, energía y logística por perfiles similares, y nadie puede darse el lujo de excluir capacidad.
Un mapa de talento que cruza estados
La generación integra egresados vinculados con unidades como Capela, además de Sabinas, Tizapa y Química del Rey, con participación de jóvenes de Durango, Sonora, Chihuahua, Zacatecas y Guanajuato. La distribución importa porque muestra que el programa no queda encerrado en Coahuila, sino que acompaña operaciones y necesidades en distintas regiones.
Esa expansión también dialoga con el tipo de operación que reporta la empresa. Peñoles informó que opera cinco unidades mineras en México y que cuatro producen concentrados con zinc, plomo y cobre, mientras Milpillas fabrica cátodos de cobre. En complejos polimetálicos como Sabinas, Tizapa y Capela, la compañía señaló que también aparecen oro y plata en concentrados.
El mantenimiento especializado resulta crítico en ese abanico de minerales, porque la complejidad metalúrgica suele exigir controles finos. No da lo mismo mantener un sistema eléctrico industrial estándar que asegurar continuidad en equipos con instrumentación de proceso, variadores, sensores y lazos de control que sostienen recuperaciones.
Tecnología, seguridad y confianza comunitaria
Peñoles también destacó que Capela cuenta con tecnología de vanguardia en instrumentación y sistemas de monitoreo en depósitos de jales. Ese tipo de infraestructura necesita perfiles técnicos que entiendan lectura de datos, alarmas, rutinas de inspección y respuesta. Aquí, la instrumentación deja de ser un “área de soporte” y se vuelve una capa de seguridad operativa.
En paralelo, el grupo mantiene una cadena metalúrgica relevante. En su información corporativa, Peñoles afirmó que el complejo Met-Mex lo posiciona como uno de los principales productores globales de plata afinada y como líder latinoamericano en oro y plomo, además de ubicarlo como mayor productor nacional de zinc afinado. Mantener instalaciones de esa escala exige disciplina técnica constante, y esa disciplina rara vez nace por accidente.
En términos periodísticos, el mensaje de fondo se lee así: la empresa intenta blindar su continuidad operativa con capital humano propio, al tiempo que gana legitimidad social vía becas totales y movilidad social. No resuelve por sí solo los debates públicos sobre minería, pero sí cambia el terreno de juego en algo concreto: empleabilidad técnica, especialización y estándares de seguridad.

