Heliostar formalizó convenios generales con ocho instituciones de educación superior en Durango. La empresa busca fortalecer la formación profesional con trabajo conjunto entre academia e industria.
El acuerdo abre espacios para prácticas profesionales y para la participación de especialistas de la compañía en actividades académicas. El objetivo se enfoca en estudiantes de Ciencias de la Tierra y carreras vinculadas con la minería.
También contempla que las universidades acerquen su oferta educativa a comunidades de San Juan del Río. La compañía planteó el uso de programas virtuales y cursos en línea como vía de acceso.
Firmaron el Tecnológico de Santiago Papasquiaro, la Universidad Tecnológica de La Laguna y la Universidad La Salle Laguna. También participaron la Politécnica de Cuencamé, la Universidad España, TecMilenio, la Politécnica de Durango y la Autónoma de Durango.
Heliostar realizó la firma en sus instalaciones, durante una visita académica a su unidad minera El Castillo. Autoridades universitarias recorrieron áreas donde hoy operan trabajos de cierre y restauración ambiental.
En Durango, la empresa opera la mina San Agustín y la mina El Castillo. Esta última entró en etapa de cierre y restauración tras concluir su vida productiva a finales de 2022.
Durante el recorrido, la compañía mostró acciones de la etapa final del ciclo minero. La agenda incluyó restauración forestal y rehabilitación de zonas intervenidas.
Heliostar reportó la reforestación de 59 hectáreas en El Castillo. La cifra representa un avance de 20% dentro del plan integral de restauración y cierre.
Manuel Tovar, gerente general, afirmó que la empresa busca fortalecer la relación entre la minería y el sector académico. El directivo señaló que la meta apunta a las nuevas generaciones de estudiantes.
El movimiento llega en un momento clave para la conversación pública sobre minería. Durango combina tradición extractiva, vocación técnica y comunidades que piden resultados medibles en ambiente y bienestar. En ese terreno, la formación importa tanto como el volumen producido.
Una alianza universidad-empresa sirve cuando baja la teoría al piso de operación. Seguridad industrial, control de riesgos y disciplina operativa se aprenden con procedimientos reales. La academia aporta método, análisis y preguntas incómodas que mejoran decisiones.
El cierre de mina ofrece un laboratorio exigente. Ahí entran la estabilidad física de taludes, el manejo de escorrentías y la recuperación de suelos. También entra el monitoreo que verifica si la restauración funciona con el clima y el tiempo.
En México, varias obligaciones ambientales se amarran a permisos y normas aplicables. La NOM-155 fija requisitos de protección ambiental para sistemas de lixiviación de oro y plata, e incluye criterios para cierre y monitoreo.
La NOM-141 establece criterios para caracterización y postoperación de presas de jales. En operaciones con jales, esa norma obliga controles técnicos y una lógica de largo plazo.
Aunque el convenio no detalla proyectos de investigación, la ruta se entiende. Las universidades pueden apoyar con líneas sobre agua, suelos, revegetación y cierre progresivo. También pueden elevar la discusión sobre indicadores y trazabilidad de resultados.
San Agustín aporta un ángulo adicional porque opera como mina a cielo abierto con lixiviación en patio. Heliostar describe el activo como una operación de oro y plata tipo “heap leach”, ubicada a unos 100 kilómetros de la ciudad de Durango.
Ese tipo de operación requiere perfiles técnicos específicos. Geología de óxidos, metalurgia de recuperación, control de soluciones y gestión ambiental van de la mano. Un convenio bien aterrizado coloca a los estudiantes frente a esa complejidad.
En mi análisis, este tipo de acuerdos mejora la calidad del debate local sobre minería. La discusión deja de vivir solo en comunicados y se mueve a salones, laboratorios y reportes técnicos. Eso beneficia a la industria cuando acepta la revisión con datos.
También beneficia a Durango si el talento se queda en el estado. Prácticas, estadías y proyectos de titulación suelen convertirse en empleo formal. Para regiones como San Juan del Río, la opción de educación en línea puede reducir barreras de distancia.
La clave estará en la ejecución cotidiana. Si Heliostar abre información técnica útil y las universidades exigen estándares, ambos ganan. Si el convenio se queda en foto, el impacto se diluye rápido.
De fondo, la empresa opera desde una estructura corporativa con oficina matriz en Vancouver, Canadá. Ese componente internacional suele elevar expectativas sobre gobernanza y cumplimiento.
En El Castillo, el cierre obliga un diálogo constante con el territorio. Medios ya habían documentado que el cierre de esa unidad implica reforestación y monitoreo posterior. Esa realidad ayuda a explicar por qué la academia tiene un lugar natural ahí.
Por ahora, el anuncio deja un mensaje claro: la minería también se juega en el aula. Y, en Durango, la conversación sobre el final de una mina ya se conecta con la formación de quienes operarán la siguiente.

