American Tungsten puso al wolframio de vuelta en la conversación minera de Estados Unidos. La empresa reportó resultados iniciales de perforación subterránea en la mina IMA, en el condado de Lemhi, Idaho. Los números importan por su ley, por su continuidad y por el momento geopolítico del metal.
La compañía informó que el barreno AT25-01 cortó 31 pies con 0.48% de WO3 y 1.84 onzas por tonelada de plata. Ese tramo equivale a unos 9.4 metros. En el barreno AT25-02, la firma reportó 11.1 pies con 1.08% de WO3 y 2.05 onzas por tonelada de plata, cerca de 3.4 metros. En el barreno AT25-03, American Tungsten comunicó 16.3 pies con 0.54% de WO3 y 1.79 onzas por tonelada de plata, alrededor de 5.0 metros.
El reporte también mostró que los primeros cuatro barrenos intersectaron vetas de cuarzo mineralizadas y zonas de silicificación. La empresa describió una asociación de minerales que combina hubnerita y scheelita, junto con sulfuros de plata y metales base. Ese detalle ayuda a explicar por qué la plata aparece de forma consistente en varios intervalos.
La perforación se ejecutó desde labores rehabilitadas en el nivel D. La compañía dijo que completó 10 barrenos subterráneos con un total aproximado de 3,800 pies. Ese avance acelera la lectura geológica, porque reduce incertidumbres típicas de campañas de superficie. La empresa también adelantó que planea más metros desde el nivel D y que montará un segundo equipo en el nivel Zero.
En el detalle técnico, American Tungsten incluyó estimaciones de ancho verdadero. La firma indicó que el barreno AT25-02 refleja ancho verdadero estimado, mientras que otros intervalos usarían factores aproximados. Ese matiz importa, porque el mercado suele confundir “largo de intersección” con “ancho real” en depósitos vetiformes.
La mina IMA no representa un descubrimiento desde cero. American Tungsten recordó que el activo produjo tungsteno en el pasado y se ubica en 22 concesiones patentadas en el este de Idaho. La empresa señaló una producción histórica cercana a 199,449 MTUs de WO3 entre 1945 y 1957. Ese antecedente suma infraestructura y memoria técnica, aunque no garantiza viabilidad económica hoy.
El director general, Ali Haji, sostuvo que los resultados muestran leyes “fuertes” en anchos relevantes. También destacó que el activo no recibió una búsqueda sistemática con métodos modernos. La compañía ligó esa lectura con un objetivo inmediato, definir un recurso mineral bajo estándares vigentes. En paralelo, la empresa subrayó el potencial de la plata como apoyo al perfil de costos.
Por qué el tungsteno volvió al centro del tablero
El wolframio no se volvió noticia por moda, sino por dependencia. El USGS señaló que Estados Unidos no extrae tungsteno de forma comercial desde 2015. También estimó una dependencia de importación neta superior a 50% respecto al consumo aparente. Ese vacío abre espacio a proyectos que puedan entregar concentrado, aun si operan a escala moderada.
El mismo USGS describió el uso del metal en el mercado estadounidense. Aproximadamente 60% del tungsteno consumido se destinó a carburos cementados para corte y desgaste. Ese destino conecta el metal con construcción, metalmecánica, minería y perforación petrolera. Cuando el metal escasea, lo resienten herramientas, brocas y componentes que pocas industrias sustituyen sin costo.
La presión también viene del lado de la oferta global. El USGS afirmó que el suministro mundial lo dominó China, tanto por producción como por exportaciones. En su cuadro de producción, China aparece como el mayor productor en 2024. Esa concentración explica la sensibilidad del mercado a cualquier ajuste regulatorio en Beijing.
En 2025, China impuso controles de exportación sobre varios metales, incluido el tungsteno, según Reuters. El movimiento elevó la ansiedad en cadenas industriales y de defensa. No todos los controles se traducen en escasez inmediata, pero sí elevan riesgo y costos de cumplimiento.
Washington, por su parte, fortaleció el lenguaje de “minerales críticos”. El USGS explicó que la lista final de 2025 incorporó minerales como la plata, entre otros, por su impacto económico y de seguridad. En una nota metodológica, el USGS ubicó al tungsteno entre las cadenas con mayor riesgo. Esa combinación vuelve más visible cualquier proyecto que sume oferta norteamericana, incluso si inicia con volúmenes modestos.
Un punto que suele perderse en el debate es el eslabón industrial. El USGS reportó que varias empresas estadounidenses pueden convertir concentrados, APT, óxidos o chatarra a polvos metálicos y carburos. Ese dato importa para proyectos como IMA, porque reduce el riesgo de “no tener a quién vender” dentro del país. Claro, cada caso exige especificaciones de calidad, penalidades y contratos.
Lo que sugieren los resultados y lo que aún falta
A mi juicio, el mensaje principal del reporte no es solo la ley. El reporte muestra continuidad de vetas y repetición de plata en más de un barreno. Esa repetición puede ayudar a construir un caso económico más resiliente. La plata puede actuar como crédito de subproducto, si la metalurgia la recupera con eficiencia.
El mismo reporte deja claro el siguiente cuello de botella. La empresa dijo que pondrá el foco en metalurgia para acercar el proyecto al desarrollo. En tungsteno, la metalurgia no perdona atajos. El mercado paga por unidades recuperables y por la limpieza del concentrado, no por el discurso.
También conviene leer el programa con frialdad. La compañía reportó resultados de cuatro barrenos, aunque ya completó más perforación y espera ensayes adicionales. La historia minera está llena de inicios promisorios que luego se diluyen por variabilidad geológica. La consistencia se prueba con densidad de datos, no con un encabezado atractivo.
Dicho eso, el proyecto juega a su favor en varios frentes operativos. La perforación subterránea reduce el riesgo de “perderse” la veta, frente a una campaña de superficie. El antecedente productivo también aporta desarrollos existentes y conocimiento del macizo rocoso. Además, la empresa opera en un estado con tradición minera, lo que suele mejorar la disponibilidad de servicios especializados.
En el plano regulatorio, el hecho de que el proyecto se ubique en concesiones patentadas puede simplificar ciertos trámites de acceso y superficie. Aun así, el desarrollo real exige permisos, planes ambientales y relaciones comunitarias consistentes. Idaho no regala licencias sociales. Las compañías que lo entienden temprano suelen ahorrar años después.
Para México, el caso ofrece una lectura interesante aunque el proyecto se ubique al norte de la frontera. La industria mexicana de manufactura y de herramientas comparte cadenas con Estados Unidos. Cuando Washington busca asegurar metales críticos, empuja ajustes en compras y contratos. Esa dinámica puede abrir oportunidades para proveedores mexicanos de servicios mineros, mantenimiento, metalmecánica y logística, siempre que cumplan estándares y plazos.
En el corto plazo, American Tungsten buscará convertir interceptos en toneladas, y toneladas en márgenes. El camino pasa por más ensayes, un modelo geológico robusto y pruebas metalúrgicas serias. Si la empresa logra que la plata acompañe al wolframio en recuperaciones competitivas, el proyecto puede ganar tracción. En un mercado donde el riesgo geopolítico ya se volvió parte del precio, ese diferencial vale.

