ALROSA, el mayor productor de diamantes en bruto de Rusia, cerró 2025 con un repunte fuerte en su utilidad neta, aun con un entorno que sigue castigado por sanciones y un mercado global más selectivo. La compañía reportó una ganancia neta de 36.2 mil millones de rublos, un alza de 88.3% frente a 2024. Sus ingresos sumaron 235.1 mil millones de rublos y bajaron 1.7% anual.
El contraste entre una utilidad que casi se duplica y ventas que retroceden, aunque sea poco, obliga a mirar debajo del capó. ¿Qué explica el salto si la facturación no acompaña? La respuesta apunta menos a un “boom” de precios y más a una mezcla de disciplina operativa, decisiones financieras y gestión de inventarios, en un sector que todavía digiere la caída de demanda en varios mercados y la competencia creciente de diamantes de laboratorio.
Un rebote después de un 2024 complicado
El punto de comparación importa. En 2024, ALROSA informó una caída severa de 77.3% en su utilidad neta, que quedó en 19.3 mil millones de rublos. La empresa también enfrentó un descenso relevante de ingresos ese año. El golpe coincidió con el endurecimiento de restricciones en el G7 y la Unión Europea, que limitaron el acceso de diamantes de origen ruso a mercados clave.
Esa historia ayuda a dimensionar el 2025. El repunte de utilidades sugiere que la compañía encontró vías para sostener margen y liquidez, incluso con rutas comerciales más estrechas. En 2025, Reuters ya había documentado señales de presión macroeconómica dentro de Rusia, con tasas altas, inflación y mayores impuestos como factores que tensaron costos. También resaltó que la utilidad neta del primer semestre recibió apoyo de movimientos corporativos, incluida la desinversión de un activo en Angola.
Aquí conviene una lectura sobria. El resultado anual positivo no borra los retos del negocio principal. Sí indica que ALROSA aprendió a navegar un ciclo adverso con herramientas que van más allá de vender más volumen.
Sanciones, trazabilidad y reconfiguración del comercio
Las sanciones al diamante ruso ya no operan como un anuncio político abstracto. Funcionan como un filtro práctico que empuja a todo el “pipeline” a demostrar origen. El G7 acordó restricciones a la importación de diamantes no industriales de Rusia desde el 1 de enero de 2024, y después planteó fases adicionales para piedras procesadas en terceros países.
La trazabilidad gana peso porque el negocio del diamante depende de cadenas largas: extracción, clasificación, corte, pulido, comercialización y joyería. India, por ejemplo, domina el corte y pulido por volumen. Cuando se debilita la demanda en Estados Unidos o China, o cuando se elevan los costos de cumplimiento, el impacto se siente desde Surat hasta los centros de distribución en Europa. Reuters reportó que las exportaciones indias de diamantes pulidos tocaron mínimos de casi dos décadas en el año fiscal 2024/25 por una demanda débil en mercados clave.
En este contexto, ALROSA también ajustó su operación. La empresa anunció suspensiones temporales en yacimientos menos rentables, con el objetivo de proteger caja y evitar sobreoferta. Reuters informó que esa pausa afectó depósitos con producción anual menor a un millón de quilates.
A finales de 2025, la compañía comunicó que su producción de 2025 rondaría 29.7 millones de quilates, por debajo del año previo, aunque mejor que su pronóstico. Ese control del suministro no resuelve la demanda, pero sí puede amortiguar caídas de precio, especialmente en categorías donde el mercado se mostró más frágil.
El mercado global todavía se defiende, pero cambia
El sector del diamante natural vive un ajuste estructural. La irrupción del diamante de laboratorio movió precios, márgenes y la narrativa de valor. Un reportaje de Financial Times describió cómo la producción sintética, impulsada por capacidad industrial en China, presionó el precio y alteró el equilibrio del mercado tradicional.
Desde el lado de los productores, De Beers también reflejó esa presión. De Beers reportó condiciones comerciales difíciles durante 2025 y una demanda más débil en segmentos de menor tamaño y calidad, mientras algunos tamaños grandes mostraron mejor tracción. Reuters señaló que Anglo American recortó su guía de producción de diamantes para 2026 por inventarios altos y demanda baja.
Este entorno ayuda a entender por qué el resultado de ALROSA no se explica solo con el precio del diamante. A mi juicio, el alza de utilidad en 2025 encaja mejor como un efecto de administración del ciclo: contención de costos, manejo de inventarios, optimización de activos y soporte estatal, más que como una recuperación plena del consumo global.
El papel del Estado y el “colchón” doméstico
En industrias estratégicas, Rusia suele usar mecanismos de estabilización. El gobierno confirmó compras de diamantes a través de un fondo estatal para apoyar al sector ante sanciones. Reuters también reportó que el Ministerio de Finanzas planeó compras en 2025, aunque sin prisa por ejecutarlas, y que el presupuesto 2025–2027 contempló recursos para adquirir metales preciosos y gemas.
Ese “colchón” puede operar de dos formas. Puede dar salida a inventarios cuando el mercado internacional se cierra, y también puede evitar ventas con descuentos agresivos que arrastren los precios globales. La lógica se parece a la de otros commodities, donde la coordinación de oferta busca frenar episodios de sobrestock.
También aparecen señales de política industrial. Reuters reportó una propuesta del Ministerio de Finanzas ruso para introducir aranceles o derechos de exportación a envíos de diamantes, con el argumento de respaldar el tallado doméstico. Si esa idea avanza, podría reordenar incentivos entre vender bruto al exterior o empujar mayor valor agregado en casa.
Sostenibilidad y licencia social: un activo que sí suma
En minería, el desempeño financiero ya no se separa tan fácil de la licencia social. ALROSA insiste en ese frente. La empresa divulgó en 2025 avances de sostenibilidad, incluida la verificación de neutralidad de carbono en operaciones de Yakutia y Arkhangelsk, y una huella de carbono negativa atribuida a sus diamantes en bruto, según su comunicación corporativa.
Este tipo de mensajes no compite directamente con una sanción, pero sí dialoga con la demanda de trazabilidad y con la sensibilidad del consumidor. En mercados como el de joyería, donde el comprador pregunta por origen, prácticas laborales y huella ambiental, una narrativa verificable ayuda a sostener valor, sobre todo cuando la competencia sintética se vende como “más ética” por definición.
En América del Norte, esa conversación ya se refleja en exigencias aduaneras y en la presión sobre cadenas de suministro. México no define el mercado global del diamante, pero sí participa como consumidor e importador de joyería con piedras pulidas. Cuando Estados Unidos eleva requisitos de origen, la región entera ajusta documentación, inventarios y tiempos de entrega. En un sector donde la temporada de bodas y celebraciones dispara compras, los retrasos por cumplimiento se convierten en un costo real.
Qué vigilar hacia 2026
ALROSA entra a 2026 con señales mixtas. El resultado de 2025 muestra capacidad de adaptación, pero el mercado global sigue frágil en varios segmentos. La empresa ya habló de recortar producción en 2026 a un rango de 25 a 26 millones de quilates, según reportes de Reuters, como parte de una estrategia para evitar saturación del mercado.
El desempeño también dependerá de qué tan rápido se normalicen inventarios en el “pipeline”, de la evolución de China, de la fortaleza del consumidor estadounidense y del ritmo al que el diamante de laboratorio capture categorías de volumen. Al mismo tiempo, la minería de diamantes conserva un punto a favor que a veces se pierde en el debate: genera empleo formal en regiones remotas, detona infraestructura y sostiene economías locales. En Yakutia, por ejemplo, la operación minera funciona como ancla económica. Ese valor territorial existe, aunque el mercado castigue precios.

