El gobernador del Banco Central de Namibia, Johannes !Gawaxab, lanzó un llamado firme a favor de mantener el descuento en regalías otorgado a Namdeb, la principal minera de diamantes del país, en medio de una tormenta perfecta que sacude al sector a nivel global. La industria enfrenta una presión creciente derivada de la caída sostenida en la demanda, el exceso de oferta y la competencia implacable de los diamantes creados en laboratorio.
Durante una rueda de prensa celebrada este miércoles, en la que también anunció una rebaja de 25 puntos base en la tasa de interés de referencia del país, !Gawaxab hizo énfasis en la necesidad de proteger tanto a la empresa como a sus trabajadores. Subrayó que Namdeb, resultado de una asociación entre De Beers y el gobierno namibio, representa no sólo una fuente clave de ingresos fiscales, sino también una importante base de empleo en regiones donde las alternativas económicas son escasas.
El gobernador fue claro: sin una extensión del descuento en regalías más allá de 2025, Namdeb podría enfrentar serios obstáculos para mantener la viabilidad de sus operaciones terrestres, proyectadas actualmente hasta 2042. En 2021, Namibia redujo del 10% al 5% la tasa de regalías como parte de un esfuerzo por sostener las operaciones mineras terrestres de Namdeb, cuya rentabilidad comenzaba a flaquear debido al agotamiento progresivo de los yacimientos.
La situación, lejos de mejorar, se ha deteriorado aún más desde entonces. La proliferación de diamantes sintéticos, más baratos y cada vez más aceptados por consumidores jóvenes, ha transformado la dinámica del mercado. Esto ha llevado a una contracción en los precios del diamante en bruto, una realidad que golpea de manera directa a países productores como Namibia, cuya economía depende en buena medida de este recurso.
Namdeb no solo enfrenta la presión de precios deprimidos. También carga con compromisos de deuda significativos y necesita inversiones adicionales para modernizar su infraestructura y mejorar la eficiencia de sus operaciones. El propio De Beers, socio estratégico en la empresa conjunta, ha señalado en múltiples ocasiones las dificultades de mantener la rentabilidad en minas cuya vida útil se encuentra en su tramo final.
!Gawaxab advirtió que muchas compañías locales del rubro atraviesan una etapa crítica. “Las mineras de diamantes en el país están con problemas de liquidez. Sus ingresos caen mientras deben atender deudas y financiar mejoras operativas”, explicó. En ese contexto, el alivio fiscal no sólo se presenta como una medida transitoria, sino como una palanca esencial para garantizar la continuidad del sector.
La propuesta de extender el descuento en regalías no ha estado exenta de críticas en ciertos sectores, que consideran que la medida podría traducirse en una pérdida de ingresos públicos. Sin embargo, desde la óptica del banco central, la prioridad debe ser preservar la cadena de valor que representa la minería de diamantes. No se trata únicamente de proteger a una empresa privada, sino de evitar el colapso de una industria que genera empleos, atrae inversión extranjera y sostiene comunidades enteras.
Más allá del beneficio económico directo, Namdeb también tiene un impacto social relevante. Sus programas de desarrollo comunitario y sus compromisos en materia ambiental le han permitido construir una imagen de responsabilidad corporativa que contrasta con los estigmas que a menudo pesan sobre la minería. En un país donde el desempleo juvenil es alto y las oportunidades escasean fuera del sector extractivo, cortar el apoyo a una firma como Namdeb podría tener consecuencias sociales de largo alcance.
El debate sobre los incentivos fiscales en la minería no es exclusivo de Namibia. Otros países africanos enfrentan dilemas similares. La clave está en encontrar un punto de equilibrio entre la recaudación estatal y la viabilidad empresarial. En este caso, la coyuntura del mercado internacional amerita una visión de largo plazo y un enfoque flexible por parte de las autoridades.
La caída en el mercado de diamantes no muestra señales de revertirse en el corto plazo. La competencia con los diamantes de laboratorio no solo afecta los precios, sino que redefine los hábitos de consumo. Las nuevas generaciones, más preocupadas por el origen ético y ambiental de los productos que consumen, exigen transparencia y sostenibilidad, lo cual representa un desafío adicional para los productores tradicionales.
En ese contexto, mantener a flote a Namdeb también puede verse como una apuesta estratégica. La empresa ha invertido en prácticas más limpias, en trazabilidad y en estándares sociales que le permiten competir en un mercado cada vez más exigente. Perder ese capital humano y reputacional sería un golpe difícil de recuperar para el país.
Por ahora, el llamado del gobernador !Gawaxab se suma a una conversación más amplia sobre el futuro del diamante en Namibia. Queda por ver si el Ministerio de Finanzas y el resto del gabinete respaldarán una extensión de la política fiscal preferencial. Pero lo cierto es que el debate ya está sobre la mesa, y su desenlace podría definir no solo el destino de Namdeb, sino también el rumbo de uno de los sectores más emblemáticos de la economía namibia.

