Silverco Mining completó la adquisición de Nuevo Silver y con ella tomó el control de La Negra, una mina en producción en Querétaro que lleva más de cinco décadas de historia operativa. El pago fue simple: 16,802,283 acciones propias emitidas a los accionistas de Nuevo, sin efectivo de por medio. Lo que Silverco recibió a cambio no es un proyecto en papel — es una operación activa, con planta funcionando y concentrados saliendo.
- Una mina de 54 años que Peñoles construyó y Silverco heredó
- El gap entre 55% y 100% de capacidad: ahí está la apuesta real
- Querétaro y Chihuahua: dos proyectos, un solo camino hacia los 10 millones de onzas
- Un programa de exploración que no se hacía en casi 20 años
- El momento del mercado favorece la apuesta, pero no perdona los errores de ejecución
Una mina de 54 años que Peñoles construyó y Silverco heredó
La Negra no es un hallazgo nuevo. La mina arrancó su etapa moderna de producción en 1971 y Peñoles la operó de manera ininterrumpida durante casi tres décadas. Eso no es un dato menor: significa que la infraestructura subterránea, la metalurgia del skarn y los flujos de procesamiento tienen un historial verificable que ningún estudio de factibilidad puede igualar. Cuando Peñoles construye y opera una mina por 29 años, la geología es suficientemente robusta para sostenerla.
Entre 2001 y 2017, La Negra pasó por una cadena de propietarios que no lograron mantener continuidad operativa. El reinicio más reciente ocurrió en 2024, y hoy la mina opera a 55% de su capacidad de 2,500 toneladas por día. Eso equivale a aproximadamente 1,375 toneladas diarias de mineral procesado — una cifra modesta para los estándares de las grandes operaciones del país, pero significativa para una junior que hasta hace semanas no tenía producción propia.
La planta emplea un circuito estándar de trituración, molienda, flotación y filtración que produce tres concentrados: plomo-plata, cobre-plata y zinc. El polimetálico es un arma de doble filo para una compañía en esta etapa: los ingresos se diversifican entre cuatro metales, pero la complejidad operativa y la negociación de tratamiento con fundidoras exige más músculo administrativo del que muchas juniors anticipan.
El gap entre 55% y 100% de capacidad: ahí está la apuesta real
El CEO Mark Ayranto habló de “bajo capital de inversión” para llevar la operación a su potencial. La frase suena bien en un comunicado, pero merece ser leída con cuidado. Llevar una planta de 2,500 t/d del 55% al 100% de capacidad implica resolver exactamente los cuellos de botella que mantuvieron la operación por debajo de ese nivel desde su reinicio en 2024. Silverco apunta a inversiones en equipo, refacciones y mantenimiento — lo cual sugiere que el problema es más de activos fijos deteriorados que de diseño de proceso.
Si logran escalar la throughput antes del cierre de 2026, el impacto en el costo unitario será inmediato. La dilución de costos fijos en una operación subterránea de room-and-pillar es lineal: más toneladas por el mismo túnel significa menos dólares por onza equivalente. Ese es el negocio real detrás del anuncio.
Las condiciones de terreno descritas como “muy buenas” y el método de minado sin soporte intensivo ni relleno sugieren una mina que no requiere los gastos de sostenimiento que encarecen operaciones más complejas. Para una junior, eso puede ser la diferencia entre un AISC competitivo y una operación que sangra efectivo.
Querétaro y Chihuahua: dos proyectos, un solo camino hacia los 10 millones de onzas
Silverco no llega a La Negra con las manos vacías. La compañía ya tiene el Proyecto Cusi en Chihuahua, una operación subterránea de plata-plomo-zinc-oro ubicada a 135 kilómetros al oeste de la capital del estado. Cusi tiene molino propio de 1,200 t/d con capacidad de jales, acceso por carretera pavimentada y conexión a la red eléctrica nacional — infraestructura que una junior rara vez hereda completa.
El reinicio de Cusi está programado para el segundo semestre de 2026, respaldado por una Evaluación Económica Preliminar que la compañía describe como con “economía convincente”. Una PEA es un documento de intención más que de certeza, pero al menos establece un marco de costos y producción sobre el cual construir una decisión de inversión. Lo que Silverco necesita demostrar ahora es que puede ejecutar dos reinicios simultáneos en dos estados distintos con los recursos de una empresa listada en el TSXV.
La meta declarada es 10 millones de onzas de plata equivalente en tres años. Para dimensionarlo: First Majestic, con cuatro minas en operación en México, produjo alrededor de 30 millones de onzas equivalentes en 2024. Silverco con La Negra y Cusi buscaría llegar a un tercio de esa producción — ambicioso para una junior, pero no imposible si ambas operaciones alcanzan capacidad plena y la exploración entrega recursos adicionales.
Un programa de exploración que no se hacía en casi 20 años
El dato más revelador del comunicado no es la producción actual — es que La Negra no ha tenido exploración sistemática en casi dos décadas. Una mina skarn polimetálica en la Sierra Gorda con historial operativo de 50 años y sin perforación exploratoria desde 2005 es, desde la perspectiva de cualquier geólogo de recursos, una caja negra enorme.
Silverco planea un programa de perforación de entre 15,000 y 20,000 metros en lo que resta de 2026, con el objetivo de completar un estimado de recursos y plan de mina en el segundo semestre. Eso es un calendario agresivo: completar ese volumen de perforación, enviar muestras a laboratorio, procesar resultados y publicar un estimado de recursos NI 43-101 en menos de nueve meses exige coordinación logística y capital de trabajo que la compañía deberá demostrar que tiene.
El cinturón Sierra Gorda en Querétaro no es el distrito más prominente del mapa minero mexicano — Sonora, Zacatecas y Chihuahua se llevan la mayoría de la atención inversora — pero tiene antecedentes reales. La presencia histórica de Peñoles en la zona no fue accidental. Si la perforación confirma extensiones laterales o en profundidad de la mineralización skarn ya conocida, el estimado de recursos podría cambiar materialmente la valoración del proyecto y justificar una segunda etapa de expansión más ambiciosa.
El momento del mercado favorece la apuesta, pero no perdona los errores de ejecución
La plata cotiza por encima de los 32 dólares por onza en el COMEX, con analistas del WGC y del Silver Institute alineados en expectativas de demanda industrial sostenida por la transición energética — paneles solares, electrónica de potencia y almacenamiento. Para una productora como Silverco, cada dólar de incremento en el precio spot redistribuye directamente el margen operativo de La Negra.
México sigue siendo el primer productor mundial de plata con 6,300 toneladas anuales, aproximadamente una de cada cuatro onzas que produce el mundo. Dentro de ese volumen, la contribución de operaciones medianas y pequeñas como La Negra es la que más varía con el ciclo de precios: suben cuando el spot las hace rentables, bajan cuando no. Silverco entra al mercado en un momento en que los números del lado de ingresos son favorables.
El riesgo no está en el precio. Está en la ejecución. Dos reinicios en paralelo — Querétaro y Chihuahua — en el mismo semestre, con un programa de exploración de 20,000 metros encima, es mucho para una compañía que acaba de cerrar una adquisición financiada con acciones. La dilución a los accionistas fue moderada; la presión operativa, en cambio, apenas empieza. Si Silverco logra llevar La Negra al 100% de capacidad antes de que termine 2026 y publica un estimado de recursos que amplíe la vida de mina, la tesis de los 10 millones de onzas equivalentes en tres años dejará de ser un objetivo de presentación para convertirse en un plan de negocios real.
Sino, La Negra volverá a buscar su próximo propietario — como ya lo hizo antes.

