Southern Copper, subsidiaria del Grupo México, aprovechó su conferencia trimestral de resultados para advertir que la guerra comercial entre Estados Unidos y China podría frenar el crecimiento económico global. Raúl Jacob, vicepresidente de finanzas, explicó que una disputa arancelaria tan intensa podría impactar a la industria del cobre incluso cuando la empresa mantiene su confianza en su perspectiva a largo plazo.
La firma opera importantes yacimientos de cobre, como Cuajone y Toquepala en Perú, y La Caridad y Buenavista en México. Perú es actualmente el tercer mayor productor mundial de cobre y un proveedor clave de cobre refinado a Estados Unidos, si bien la mayor parte de su producción se destina a China.
Jacob señaló que la diferencia histórica entre los precios del cobre en la bolsa Comex de EE. UU. frente a la Bolsa de Metales de Londres (LME) sugiere una “fuerte posibilidad” de que se impongan aranceles estadounidenses mayores. El gobierno de Donald Trump ha anunciado un arancel del 50 % sobre ciertos productos semielaborados a partir del 1 de agosto, aunque excluye materias primas como minerales, concentrados, ánodos y chatarra.
Desde su anuncio oficial el 30 de julio de 2025, los precios del cobre en Comex se desplomaron cerca de 18 %‑20 %, eliminando el amplio diferencial que existía frente a los niveles del LME en un movimiento abrupto. Esto frenó la operativa de arbitraje entre ambas bolsas.
Southern Copper, consciente de que aún existen dudas sobre los tipos de cobre que podrían estar sujetos a aranceles adicionales y sobre posibles exenciones a proveedores como Chile o Perú, calificó esta situación de muy difícil de prever. Jacob evitó comentar en detalle sobre el impacto esperado del diferencial Comex‑LME.
Grupo México, en una declaración paralela a los resultados, destacó que la empresa está bien posicionada para enfrentar esta incertidumbre.
Contexto del mercado y perspectivas
En los últimos meses los inversores anticiparon aranceles del 10 %‑25 %, pero la decisión de imponer un 50 % tomó a todos por sorpresa y disparó los precios del cobre en Comex. La prima sobre el LME alcanzó máximos históricos, estimada en hasta 25 % o unos $3,095 por tonelada.
Durante el segundo mandato de Trump se revirtió el diferencial competitivo y las operaciones de importación aceleradas drenaron inventarios globales, especialmente de LME y Shanghai. Tras la aclaración de exclusión de refinados, los precios corrieron hacia abajo.
A pesar de la volatilidad reciente, analistas como los de Morgan Stanley creen que compañías como Southern Copper podrían beneficiarse en el corto plazo debido a su exposición a contratos Comex y no estar afectadas directamente por los aranceles.
El mercado espera que en los próximos meses los precios globales del cobre se estabilicen alrededor de niveles más alineados con el LME ($9,000 por tonelada), siempre y cuando se disipen las incertidumbres políticas.
Southern Copper presenta una imagen clara: un actor sólido en producción y finanzas, que reconoce los retos temporales por aranceles y tensiones comerciales, pero confía en que su posición geográfica y operativa le permitirá capear los impactos a corto plazo y aprovechar la demanda estructural al alza del cobre que genera la transición energética.

