En un contexto de crecientes tensiones comerciales entre Estados Unidos y China, Brasil ha aprovechado la oportunidad para fortalecer sus lazos con el gigante asiático. La reciente visita del presidente Luiz Inácio Lula da Silva a Pekín ha marcado un hito en la relación bilateral, con la firma de múltiples acuerdos que abarcan desde la agricultura hasta la infraestructura y la tecnología.
Durante el primer trimestre de 2025, el comercio bilateral entre Brasil y China alcanzó los 38,8 mil millones de dólares, consolidando a China como el principal socio comercial de Brasil.
Agricultura y minería: pilares del comercio bilateral
China ha reanudado las importaciones de soja de cinco empresas brasileñas previamente suspendidas por preocupaciones fitosanitarias. Esta decisión refuerza la posición de Brasil como el principal proveedor de soja para China, representando más del 70% de las importaciones chinas de este producto.
Además, Brasil busca aumentar sus exportaciones de sorgo, carne de cerdo y pollo a China, aprovechando la reducción de las exportaciones estadounidenses debido a los aranceles impuestos por Pekín en respuesta a las políticas comerciales de la administración Trump.
En el sector minero, Brasil continúa siendo un proveedor clave de minerales estratégicos para China, incluyendo mineral de hierro, cobre y manganeso, esenciales para la industria tecnológica y la transición energética.
Infraestructura: conectando continentes
Uno de los proyectos más ambiciosos discutidos entre Brasil y China es la construcción de un ferrocarril que conecte el puerto de Chancay en Perú con el territorio brasileño. Este corredor ferroviario facilitaría el transporte de productos agrícolas y minerales desde el interior de Brasil hasta el Pacífico, reduciendo significativamente los tiempos y costos logísticos.
Paralelamente, el puerto de Pecém en Ceará ha inaugurado una nueva ruta marítima directa a China, disminuyendo el tiempo de tránsito de 60 a 30 días. Esta conexión refuerza la posición estratégica de Brasil en el comercio transoceánico y subraya la importancia de la inversión en infraestructura portuaria.
Inversiones en energía y tecnología
Durante la visita de Lula, se anunció una inversión de mil millones de dólares por parte de Envision Energy para la producción de combustible de aviación sostenible a partir de caña de azúcar en Brasil. Este proyecto no solo impulsa la economía verde, sino que también posiciona a Brasil como líder en energías renovables.
Asimismo, la empresa china ByteDance, matriz de TikTok, está considerando establecer centros de datos en el puerto de Pecém, con una inversión estimada de 8.820 millones de dólares. Esta iniciativa fortalecería la infraestructura digital de Brasil y generaría miles de empleos en el sector tecnológico.
Comercio en monedas locales: reduciendo la dependencia del dólar
Brasil y China han acordado realizar transacciones comerciales en sus monedas locales, el real y el yuan, con el objetivo de reducir la dependencia del dólar estadounidense. Esta medida busca facilitar el comercio bilateral y protegerse de las fluctuaciones del mercado cambiario internacional.
Implicaciones geopolíticas
La profundización de los lazos entre Brasil y China ocurre en un momento en que América Latina busca diversificar sus relaciones internacionales. Mientras algunos países, como México y Panamá, adoptan una postura más cautelosa debido a su cercanía con Estados Unidos, otros, como Colombia y Chile, exploran activamente la cooperación con China a través de iniciativas como la Franja y la Ruta.
La participación de Brasil en estos proyectos refleja una estrategia de política exterior orientada al multilateralismo y a la búsqueda de nuevas oportunidades económicas en un mundo cada vez más multipolar.

