Puntos clave
- Tragedia: Dos trabajadores de San Lorenzo murieron aplastados por avalancha en Rajo Sur, sector de la mina El Teniente, durante labores de despeje de nieve a más de 2,000 metros de altitud
- Regulación bajo investigación: Sernageomin debe determinar si hubo evaluación de riesgo de avalancha previa antes de enviar trabajadores a la zona inestabilizada
- Contexto climático: Invierno 2026 inusualmente intenso en zona central y precordillera de O’Higgins agravó condiciones operativas que Codelco debe anticipar
- Presión institucional: El accidente reactiva debate sobre cadena de contratistas y protocolos de seguridad en condiciones extremas en la mina de cobre subterránea más grande del mundo
| Tema ESG | Seguridad ocupacional, gestión de riesgos climáticos extrem… |
| Región | O’Higgins, Chile (Rajo Sur, El Teniente) |
| Empresa | Codelco, San Lorenzo (contratista) |
| Impacto | Dos muertes por avalancha, incumplimiento de evaluación de… |
Dos trabajadores murieron el martes en el sector Rajo Sur de la división El Teniente de Codelco, aplastados por una avalancha mientras realizaban labores de despeje de nieve en un camino de acceso. Los operarios pertenecían a la empresa contratista San Lorenzo. La tragedia ocurrió en la Región de O’Higgins, a más de 2,000 metros de altitud, en la mina de cobre subterránea más grande del mundo. El accidente reactivó de inmediato el debate sobre los protocolos de seguridad en condiciones climáticas extremas dentro de las operaciones de Codelco — y sobre la gestión de la cadena de contratistas en una empresa que ya arrastra una presión institucional considerable.
El Teniente bajo la nieve: lo que falló antes de la avalancha
Las labores de despeje de caminos en condiciones de acumulación de nieve no son tareas de rutina menor. Implican exposición directa a pendientes inestabilizadas, lectura de riesgo de alud en tiempo real y protocolos de evacuación preventiva que deben activarse antes, no durante. La pregunta que Sernageomin tendrá que responder en su investigación es simple y directa: ¿hubo evaluación de riesgo de avalancha antes de enviar a los trabajadores de San Lorenzo al sector Rajo Sur?
El invierno 2026 en la zona central y precordillera de O’Higgins ha sido inusualmente intenso. Eso no es una exculpación — es el contexto operativo que toda empresa minera en Chile conoce y debe anticipar. Los protocolos de trabajo en altura con riesgo de nevadas existen precisamente porque las condiciones cambian en minutos. Si el plan de contingencia climática de El Teniente contemplaba el despeje manual de caminos con personal en terreno bajo esas condiciones de acumulación, ese plan tiene una falla estructural que costó dos vidas.
Codelco confirmó el accidente y activó el protocolo de suspensión de faenas en el sector afectado. La empresa expresó sus condolencias a las familias. Sernageomin inició la investigación obligatoria. Todo el procedimiento institucional funciona — excepto que dos trabajadores no volvieron a casa.
La cadena de contratistas: el eslabón más frágil de la seguridad
San Lorenzo no es Codelco. Esa distinción importa porque define responsabilidades legales, pero no debería definir los estándares de seguridad aplicados en terreno. En las grandes operaciones mineras chilenas, los contratistas ejecutan entre el 40% y el 60% de las horas-hombre. Son los que despejan caminos, mantienen equipos y operan en las zonas de mayor exposición. Y son los que aparecen con mayor frecuencia en los registros de accidentes fatales.
La industria minera chilena ha avanzado sostenidamente en la reducción de accidentabilidad durante la última década. Sernageomin publica estadísticas anuales que muestran una tendencia a la baja en la tasa de accidentes fatales por millón de horas trabajadas. Pero esa tendencia tiene un punto ciego: la brecha entre los estándares aplicados al personal propio de las majors y los aplicados a las empresas contratistas de segundo y tercer nivel. Cuando ocurre un accidente fatal en una contratista, la responsabilidad operativa de la empresa mandante queda frecuentemente difusa en los procedimientos legales. La licencia social, sin embargo, no distingue entre empleados directos y subcontratados.
Codelco tiene compromisos ESG formales, reporta bajo estándares GRI y ha adherido a marcos internacionales de seguridad laboral. Esos compromisos no tienen valor real si la empresa contratista que manda trabajadores a despejar nieve en Rajo Sur no opera con los mismos estándares de gestión de riesgo. La cadena de responsabilidad en seguridad tiene que ser tan sólida como su eslabón más débil.
El Teniente en un momento de fragilidad institucional para Codelco
El accidente llega en un período de vulnerabilidad múltiple para la empresa estatal. La producción de cobre de Chile cayó 9.4% en julio de 2026, con Codelco entre los principales responsables de esa contracción. A eso se suma la crisis de gobernanza detectada por inconsistencias contables en el período 2024-2025, que Minería en Línea documentó en su momento. Cada incidente que ocurre bajo ese telón de fondo amplifica su efecto reputacional — no porque los mercados penalicen directamente los accidentes laborales, sino porque refuerzan una narrativa de gestión debilitada.
El Teniente es la división más emblemática de Codelco. Produce aproximadamente 450,000 toneladas de cobre fino al año, una cifra que la convierte en una de las minas más productivas del hemisferio. Su operación continua es estratégica para Chile en un ciclo de precios del cobre que, pese a la volatilidad, mantiene niveles favorables. Un accidente que paraliza sectores, obliga a investigaciones y genera escrutinio regulatorio no detiene la mina — pero sí tiene costos operativos, administrativos y reputacionales que se acumulan sobre una empresa que ya tiene suficientes frentes abiertos.
Riesgo natural, responsabilidad humana
Las avalanchas son eventos naturales. Pero los trabajadores muertos en avalanchas mientras despejan caminos mineros son el resultado de decisiones humanas: la decisión de enviarlos al terreno, la evaluación de riesgo que precedió esa orden, los sistemas de alerta que se activaron o no se activaron. Chile tiene experiencia técnica acumulada en gestión de riesgos naturales en minería de altura. Las empresas operadoras en la precordillera andina trabajan con modelos de predicción de avalanchas, sensores de inestabilidad y protocolos de suspensión preventiva que son, en teoría, parte del estándar operativo.
Lo que Sernageomin tendrá que determinar es si esos estándares se aplicaron en el sector Rajo Sur el día del accidente. Si la conclusión es que los protocolos existían pero no se siguieron, el problema es de cultura de seguridad. Si la conclusión es que los protocolos no contemplaban este escenario específico, el problema es de diseño del sistema. En ambos casos, la corrección tiene que ser estructural, no cosmética.
La Ley 21.643, que entró en vigor en 2024 y reforzó las obligaciones de las empresas mandantes respecto a la seguridad de los trabajadores de contratistas, establece responsabilidades más claras que las que existían antes. El accidente en El Teniente pondrá a prueba, en términos prácticos, cómo interpreta Sernageomin esa responsabilidad compartida cuando el accidente involucra condiciones climáticas extremas y labores de despeje consideradas de soporte.
Lo que la industria chilena no puede permitirse normalizar
Chile tiene el estándar de seguridad minera más alto de América Latina — y aun así registra accidentes fatales cada año, con una proporción significativa en empresas contratistas. Esa realidad no invalida el progreso logrado, pero sí señala dónde está el trabajo pendiente. La automatización avanzada que caracteriza a Escondida, Quebrada Blanca o los nuevos niveles de El Teniente reduce la exposición de trabajadores en zonas de riesgo geológico y climático. Pero la automatización no llega todavía a las labores de mantenimiento de caminos en condiciones de nevadas.
Mientras esa brecha tecnológica exista, los protocolos humanos de gestión de riesgo son la única barrera entre los trabajadores y eventos como el de este martes. Reforzar esa barrera — con evaluaciones de riesgo obligatorias antes de cada turno en condiciones climáticas adversas, con autoridades preventivas en terreno, con estándares de contratistas que no dependan de la buena voluntad de la empresa mandante — no es una opción regulatoria. Es la condición mínima para operar con licencia social en una región donde las comunidades de O’Higgins conviven con la mina más grande del mundo a kilómetros de sus hogares.
Codelco debe publicar los resultados de la investigación interna en un plazo razonable y con un nivel de detalle que permita a la industria aprender del accidente. La transparencia en los incidentes fatales es, también, un estándar ESG. Y en este momento, Codelco no puede darse el lujo de operar con déficit en ninguno de los dos.

