El debate sobre la minería y su impacto en el medio ambiente y en las comunidades ha sido un tema de constante análisis en México. Recientemente, la atención se ha centrado en el Proyecto Minero Tetlama, impulsado en el estado de Morelos por una empresa de capital canadiense. La controversia surgió a raíz de una publicación en redes sociales que retomaba una nota de hace tres años, sugiriendo un acuerdo de colaboración entre el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) y la empresa Minera Esperanza Silver de México.
La Secretaría de Cultura del Gobierno de México y el INAH han desmentido tales alegaciones, aclarando que no existe ningún acuerdo de colaboración con la empresa en cuestión, ni con ninguna otra relacionada con la minería a tajo abierto por metales. Esta aclaración es crucial, dado que el INAH había expresado objeciones al proyecto en el pasado, preocupado por su potencial afectación a las comunidades y al patrimonio biocultural de la región.
Los especialistas del INAH han mantenido una postura crítica hacia este tipo de explotaciones, destacando la necesidad de un análisis más profundo y de una participación más activa de las comunidades afectadas.

