México, conocido previamente por su apoyo al desarrollo de la minería submarina, ha tomado un giro inesperado al anunciar una moratoria en esta actividad en aguas internacionales. Este cambio, descrito por expertos ambientales como un “cambio sísmico”, representa una desviación significativa de la postura anterior del país.
Cambio de Política en México: Moratoria en Minería Submarina
El 21 de noviembre, el gobierno mexicano, a través de la Secretaría de Relaciones Exteriores, declaró su apoyo a una moratoria sobre la minería en el lecho marino en aguas internacionales hasta que exista una ciencia sólida y regulaciones que “protejan el ambiente marino contra efectos potencialmente dañinos”. Esta decisión se produce dos semanas después de que los estados miembros de la Autoridad Internacional de los Fondos Marinos (ISA), un organismo afiliado a la ONU encargado de regular la minería submarina, se reunieran para trabajar en un conjunto de normativas que permitirían iniciar dicha minería. A pesar de los esfuerzos continuos, se observa que estas reglas están lejos de completarse.
Un Cambio en la Perspectiva de México
Antes de este anuncio, algunos delegados mexicanos ante la ISA habían expresado su apoyo a acelerar las regulaciones mineras que permitirían iniciar la minería y se mostraron en contra de cualquier barrera para otorgar licencias a las compañías mineras que solicitaran después de julio de 2023. En un evento patrocinado por la ONG internacional WWF, que tuvo lugar al margen de las reuniones de la ISA en julio de 2023, el embajador mexicano Marcelino Miranda también respondió a los llamados para detener la minería submarina sugiriendo que los críticos podrían estar “luchando contra el enemigo equivocado”, y que el mundo debería centrarse en eliminar gradualmente los combustibles fósiles y cambiar a tecnologías eléctricas.
Un argumento común a favor de la minería submarina es que se necesita para obtener metales críticos para desarrollar tecnologías renovables como los coches eléctricos y las turbinas eólicas.
Impacto Ambiental y Legal
Mario Gomez, fundador y director del grupo de conservación mexicano Beta Diversidad, cree que el reciente nombramiento de Alicia Bárcena como nueva secretaria de relaciones exteriores de México en septiembre de 2023, así como una mayor coordinación entre las secretarías de relaciones exteriores y medio ambiente, ayudaron a fomentar el cambio en la posición de México.
Steve Trent, CEO y fundador de la Fundación de Justicia Ambiental, una ONG que se opone a la minería submarina, comparte una visión similar: “México era, hasta hoy, uno de los mayores partidarios de la minería submarina, lo que significa que su apoyo a una moratoria es un cambio verdaderamente sísmico”, dijo en un comunicado.
Moratoria Internacional y Posibles Consecuencias
Veintitrés otros estados de los 169 miembros de la ISA, incluyendo Brasil, Chile, Francia, Alemania, Palau, España y el Reino Unido, también han llamado a una moratoria, pausa precautoria o prohibición de la minería submarina.
Mientras que la minería submarina aún no ha comenzado en ninguna parte del mundo, la empresa canadiense The Metals Company (TMC) ha declarado que tiene la intención de solicitar una licencia de minería después de la reunión de julio de 2024 de la ISA. Sin embargo, tal movimiento puede encontrar una resistencia significativa de grupos ambientalistas. TMC actualmente está realizando investigaciones en el Pacífico en el buque M/V Coco, pero activistas de la ONG Greenpeace han abordado el buque y están obstruyendo las actividades de TMC. En respuesta, TMC ha iniciado acciones legales contra Greenpeace.
El Caso de México: Minería en Aguas Nacionales
Aunque México ha llamado a una moratoria sobre la minería submarina en aguas internacionales, queda por ver si permitirá la minería del lecho marino en sus aguas nacionales. En 2012 y 2014, la empresa estadounidense Odyssey Marine Explorations (NASDAQ: OMEX) obtuvo varias concesiones para extraer fosfato para fertilizantes agrícolas del lecho marino en la Bahía de Ulloa, frente a la costa de Baja California y dentro de la zona económica exclusiva (ZEE) de México, un proyecto conocido como “Don Diego”. Sin embargo, en 2016 y 2018, el gobierno mexicano negó los permisos para este proyecto debido a preocupaciones ambientales, incluyendo el potencial daño a las áreas de pesca y al hábitat de las tortugas caguama, ballenas grises y ballenas jorobadas. En respuesta, Odyssey ha demandado al gobierno mexicano por miles de millones de dólares por las ganancias potenciales perdidas.
Gomez dijo que si el proyecto Don Diego finalmente se llevase a cabo, sería “muy dañino” para el ecosistema marino. “Necesitamos proteger nuestra zona económica exclusiva”, dijo Gomez, “y necesitamos empezar a crear áreas marinas protegidas que, mediante decreto presidencial, prohíban la actividad minera en esa región”.
La decisión de México de imponer una moratoria en la minería submarina refleja una creciente preocupación global sobre el impacto ambiental de estas actividades. Mientras el mundo se esfuerza por equilibrar las necesidades de desarrollo sostenible con la protección ambiental, la postura de México podría influir en las políticas de otros países y en el futuro de la minería submarina a nivel internacional.

