La canadiense no sólo se ha beneficiado del alza de las acciones de la firma, sino que también de los dividendos: ha recibido unos US$1.000 millones de ingresos por este concepto en los últimos diez años.

-Sumando y restando, SQM sería el mejor negocio que haya hecho Potash Corp. of Saskatchewan (PCS) en la última década: las acciones de la serie A de la minera no metálica han aumentado un 173% en el período, mientras que la serie B se ha empinado 297%. Por lo que, al actual precio de los papeles de la firma controlada por Julio Ponce Lerou, el 32% de participación que tiene la canadiense estaría valorado en unos US$4.500 millones, versus los US$426 millones que invirtió la empresa entre 2001 y 2006.

Sin embargo, las ganancias de Potash en SQM serían aún mayores, ya que estas cifras no consideran los ingresos que ha incorporado la compañía por concepto de dividendos. En ese sentido, durante los últimos diez años, la minera no metálica ha pagado a Potash cerca de US$1.000 millones, según cálculos de Ben Isaacson, analista de Scotiabank. De este modo, el retorno de la canadiense ascendería a 221%.

Es más, la venta del 32% que pretende hacer la canadiense ocurre a pocos meses de que firmara un histórico acuerdo de convivencia junto a los accionistas minoritarios de SQM y los controladores de la minera no metálica, Ponce y la japonesa Kowa, donde dictaron parámetros financieros para regular la repartición de dividendos para los próximos tres años. De hecho, en la repartición de dividendos de agosto que incorporó esta nueva política, Potash recibió US$32 millones.

Con todo, mientras SQM no ha traído más que buenas noticias en los estados financieros de PCS, no ha ocurrido lo mismo con sus otras inversiones.

Esto considerando que las ganancias que registra en la minera no metálica se comparan con el descenso de 33,75% que anotan los títulos de Potash desde 2007, y el negativo desempeño de los papeles de las otras tres firmas abiertas a bolsa en las que tiene participación: Sinofert Holdings, el mayor distribuidor de fertilizantes en China (valorado en unos US$249 millones), marca una baja de 78% en la última década, Arab Potash Company, de Jordania (valorada en unos US$592 millones), sube sólo 3,79% en igual período, e Israel Chemicals (valorada en unos US$805 millones) cae 59%.

¿Por qué Potash pretende deshacerse de su mejor negocio en la última década? Para concretar la fusión con Agrium y convertirse en el mayor productor de fertilizantes del mundo.

Este es uno de los requisitos que han puesto los reguladores de China e India para dar el visto bueno a la fusión, donde los entes que velan por la libre competencia exigen que venda tres participaciones minoritarias. A raíz de esto, la salida de la propiedad de la minera no metálica sería condición necesaria, al tomar en cuenta que la participación que tiene en SQM es casi un tercio de Potash: corresponde al 28% de su capitalización de mercado, lo que se compara con el 5% que representaba la compañía controlada por Ponce hace diez años.

Aunque el negocio ha sido redondo para Potash, la venta de su participación podría tener complejidades, cuestión que se vio reflejada el año pasado cuando Ponce intentó vender una parte de su propiedad. Por un lado, es un porcentaje que no entrega el control. Además, otorga sólo tres directores -Ponce y sus socios japoneses Kowa cuentan con tres directores adicionales, y los tenedores de ADR designan a un octavo director-, por lo que para tener una especie de control, o de paz, tienen que pactar con Julio Ponce. Además, el conflicto con Corfo es otra de las aristas que juega en contra.

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