Nicaragua.- Graciela Aurora Sevilla tiene 8 años de ser minera artesanal. Ella tiene 41 años y antes era ama de casa. Después de que se separó de su pareja hace 9 años, empezó a trabajar con otra mujer que ya se dedicaba a la minería artesanal.

Comenzó comprando 15 explosivos para trabajar en un yacimiento, en el que permanece actualmente.

“De 15 explosivos me dieron 30 y así. Desde que estoy aquí me ha ido bien, tengo mi casita, reparé otra que fue una herencia que me dejó mi papá”, relata.

Tiene 2 años de pertenecer a una cooperativa de mineros artesanales, uno de los  beneficios es que tienen ahorros, préstamos y materiales para trabajar.

“En la güirisería a veces uno se barre, se queda con deudas, pero la cooperativa nos presta para los explosivos y en la próxima entrega nos va bien”, señala Sevilla. La organización a la que pertenece fue formada gracias al apoyo que la empresa minera Hemco brinda a las personas que se dedican a la minería artesanal.

El trabajo conjunto de mineros artesanales y  Hemco evita que al día alrededor de 500 toneladas de material procesado en molino sea mezclado con mercurio, asegura Gary Downs, gerente de minería artesanal de esta empresa.

Según Downs, se les facilitó a los mineros artesanales dos instalaciones para procesar exclusivamente las brozas o mineral que obtienen. El principal beneficio que aportan estos centros es que los mineros no tienen que usar mercurio, sustancia altamente contaminante del agua y el suelo. Esos dos planteles, Vesmisa y La Curva, son de uso exclusivo para los artesanales.

De acuerdo a Downs, en estos centros se utilizan otras sustancias menos nocivas para procesar los minerales y se les da un mejor tratamiento para que no lleguen a las fuentes de agua.

Hemco desarrolla desde 2009, un Plan de Ordenamiento y Desarrollo de la Minería Artesanal (Podma) con el objetivo de establecer el Modelo Bonanza que consiste en cuatro ejes: estabilidad legal y ordenamiento, recuperación y procesamiento responsable de oro y plata, seguridad ocupacional y prácticas amigables con el medio ambiente y desarrollo humano.

Sevilla compra los explosivos y se los entrega a un socio que baja a la mina y los detona. Afirma que en 10 tiros o explosiones se puede obtener material o brozas para llenar hasta 30 sacos. Explica que en la minera 150 sacos de piedras o brozas son una carga. La carga es una medida que sirve como guía a los mineros artesanales para llevar las 8 o 13 toneladas de brozas que establece Hemco, para el procesamiento en sus instalaciones.

Sevilla asegura que una carga es completada en una semana y de esta se puede obtener un poco más de 1 onza de oro. Downs afirma que actualmente pagan a US$1,286 la onza de oro. La cantidad de dinero que se puede invertir para sacar una carga es de 20,000 a 25,000 córdobas.

María Antonia López, de 47 años, ha trabajado casi desde que se reactivó la minería en Bonanza, en 1995. Ante las necesidades y falta de empleo en la zona decidió meterse a ese mundo. Ha contemplado cómo esta actividad ha evolucionado.

“Nos fue bien cuando estuvieron los canadienses, porque en todo punto que llegábamos a rascar había valor (oro). Ahora como que se ha alejado el oro, porque nosotros rascamos y no hay valores”, afirma.

López trabaja en el yacimiento donde también labora Sevilla. Asegura que está a las barridas, cuando el dinero que reciben por el oro no es suficiente para recuperar la inversión hecha para sacar la broza. 

“Ahí vienen las jaranas y quiebras de nosotros”, sostiene la minera, quien señaló que aún quedan cosas que mejorar en las cooperativas organizadas de mineros, como el hecho de que no tienen seguro social.  Según Downs, existen 15 cooperativas y el 35% son agremiadas.

En Bonanza se calcula que hay alrededor de 6,000 mineros artesanales, según datos de Hemco. Al menos 450 están en cooperativas. Esta empresa tiene una concesión de 12,412.85 hectáreas para explotación, es decir para extraer mineral, de las cuales brinda un espacio a los mineros para que trabajen.

La compañía opera desde 1995, cuando se reactivó la minería en Bonanza desde que paró en los años 80. Al inicio era de capital canadiense, sin embargo, desde hace dos años aproximadamente fue adquirida por inversionistas colombianos.

La minería es todoen Bonanza

Dicen los bonanceños que el centro de la ciudad se alegra más de lo normal con la celebración de Santa Teresa del Niño Jesús, su patrona, el 15 de octubre.  Más de lo común porque en esa zona está el mercado, burbujeante de actividad comercial impulsada por la minería, aseguran los habitantes.

La coordinadora del Plan de Desarrollo Urbano de Bonanza, Daysi Membreño, afirma que de los 45,000 habitantes de Bonanza, la mayoría se dedica a la minería. Por ejemplo, Santos Ordeñana, un minero cooperado, contrata a 20 personas, hombres y mujeres, que se les llaman mozos. Según Ordeñana esta es la forma de trabajar y cada ayudante puede ganar 300 córdobas al día.

Estos generalmente se dedican a sacar las brozas de las minas y además a quebrar las piedras en pequeños trozos que después son empacados en sacos hasta formar una carga. Membreño asegura que si una persona no se dedica a la minería en Bonanza es comerciante.

La minería industrial dispone de 1,500 colaboradores, la mayoría ejerce en labores de extracción, transporte y procesamiento de minerales. Trabajan en 3 horarios de turno: por la mañana, tarde y noche. Los colaboradores no pagan agua y luz, ya que la empresa lo hace.

Minería en Nicaragua

Según datos proporcionados por el economista Néstor Avendaño, quien en septiembre estuvo en Bonanza presentando un informe sobre el impacto de la actividad minera en la economía del país,  el empleo aumentó un 8.4% de 2006 a 2016 en el sector minero. Destaca que los trabajadores de este rubro tienen un salario mensual de más de 20,000 córdobas.

Sobre el impacto en el medioambiente, asegura que la superficie en producción de la minería, hasta abril de este año, es de 349.37 kilómetros cuadrados, que representa 0.29% del espacio del país. Considera que la agricultura y ganadería desordenada sí produce daños ambientales.

Señala que cuando se acabe el oro, en lugares mineros como Bonanza, algunas de las alternativas económicas son los cultivos de maíz y hortalizas. Asegura que la conservación de bosques también sería otro buen negocio por la producción de madera y agua.

 

El Nuevo Diario

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