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“Seré minero hasta que se me acabe el aliento…”

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“Seré minero hasta que se me acabe el aliento…”
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México.- Al celebrarse hoy el Día del Minero, José Rubio, un hombre que se ha dedicado a la esta actividad desde los 17 años de edad, originario de La Huacana, Michoacán, expresó: “Ser minero ha sido lo mejor que le ha sucedido a mi vida. No es un trabajo sencillo, pero ha llenado de pasión mi existencia; tengo 35 años laborando y no dejaré de trabajar hasta que se me acabe el aliento”.

En una entrevista, José Rubio García, nos confía su experiencia como minero, al interior de la tierra y operando maquinaria pesada; abriendo caminos y realizando lo que más le gusta. Como persona y trabajador, habló de un oficio que le satisface en todos los aspectos.

Destacó que su día a día comienza a las 3:00 de la mañana, cuando sube a su máquina de trabajo y penetra en el subsuelo santabarbarino, de orilla a orilla: “En ese momento inicia mí día, cuando estoy abajo, sobre mi “Scooptram” y abro caminos en la gran ciudad del subterráneo”.

Pero su historia en la minería se origina en otra circunstancia, recién llegado de su natal La Huacana, Michoacán, en junio de 1982, “empecé con una palita y limpiando la acequia; después me fui enamorando poco a poco de lo que ahora soy: Un minero”.

José Rubio comentó que llegó por necesidad a la mina, pero que ahora ésta es su necesidad: “llegué sin saber nada, ahora todo lo que sé es sobre lo que amo, sobre el trabajo del mineral y su procedimiento”.

Con emoción, manifestó que está enamorado de su trabajo y que no lo cambiaría por nada en el mundo; incluso que trabajaría en la mina hasta morir o al menos hasta que la debilidad humana lo separe de su razón de vida.

Sobre lo accidental que puede ser su labor, comentó que nunca le ha ocurrido un inconveniente que lo haya hecho sufrir en lo físico: “No pasa de machucones y lesiones de este tipo, pero ocasionadas por descuidos propios”.

Sin embargo, en lo emocional sí ha tenido afectaciones que lo han hecho llorar y sufrir por los demás; “compañeros, se han accidentado, lo peor es ver el hecho, su angustia y sacarlos en brazos del subsuelo. Fallecidos no los hay, pero sí quienes quedan lesionados de por vida, con limitaciones físicas.

En este sentido, afirmó que desde ingresar a los baños de la mina, la vida está en peligro: “Pero es el amor a lo que uno hace, lo que lo hace fuerte y con una voluntad tremenda; para segur de pie, seguir trabajando y seguir más feliz de lo que soy”.

Dijo sentirse satisfecho y con una sonrisa lo hizo notar. José, el minero; José, el hombre. Jamás cambiaría su trabajo en la mina. “Inicié a los 17 años, ya tengo 52 y voy a seguir trabajando siendo feliz y haciendo felices a mis compañeros”, concluyó.

 

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