Inicio » Países y Regiones » Sudamérica » La minería boliviana se estanca por ausencia de exploración

La minería boliviana se estanca por ausencia de exploración

La actividad minera del país está lejos de competir con los países vecinos sobre todo en el sector público del país.

La actividad minera del país sobrevive a merced de los yacimientos explorados hace muchos siglos atrás. Según expertos, dicho contexto no ha cambiado en las últimas seis décadas a partir de la Revolución del ’52, al contrario, mencionan, que con el actual Gobierno la minería se encuentra estancada por falta de nuevas inversiones en exploración y,por consiguiente, las condiciones jurídicas para que ello ocurra en el plazo inmediato es incierto. Ante este panorama, hay alerta porque las reservas, con el paso del tiempo tienden a agotarse, argumentan los expertos.

“El problema principal es la falta de inversión que se arrastra por varios años. Lamentablemente esta situación acompaña al actual gobierno de Evo Morales. El último proyecto de exploración minera reciente fue la que se iniciaba en Malku Qota (Potosí) y eso fue intervenida el 2012 y quedó actualmente en nada. Entonces si no hay inversión no habrá exploración y menos nuevas reservas”, sentencia Henry Oporto, sociólogo y estudioso en el tema.

Un contexto preocupante. El investigador Pablo Poveda, a través del libro “La veta del conflicto, ocho miradas sobre conflictividad minera (2010-2014)”, contextualiza que la producción nacional de minerales (al 2013) ha superado el millón de toneladas anuales de los cuales el 73% corresponde a la gran minería privada, un 22% a las cooperativas y un 5% a la estatal Comibol.

Esa realidad explica que el Estado, a través de la Comibol (Corporación Minera de Bolivia) y las entidades descentralizadas como FOFIM y Sergeomin están lejos de encarar y avizorar políticas mineras a largo plazo. En cambio la gran minería privada, se encuentra en la incertidumbre de constantes amenazas de toma de minas y avasallamiento, lo cual hace prever un estacamiento mayor hacia una minería más tecnologizada y desarrollada dicen los consultados por El Día.

El economista Armando Méndez manifiesta que actualmente hay una alarmante declinación de la producción minera en el país por la ausencia de la exploración de nuevas minas que reemplacen a las ya agotadas. “Somos un país que no gozamos de la confianza de la inversión extranjera por la ausencia de seguridad jurídica, crónicos problemas sociales, ausencia de política mineras realistas y alta inestabilidad funcionaria”, puntualiza.

Algunos mencionan incluso, que ni los Barones del Estaño (Hockchil, Patiño y Aramayo), en la primera mitad del siglo XX, nos heredaron las minas nacionalizadas con nuevas inversiones en tecnología y el descubrimiento de nuevas vetas mineralógicas del país. “Esto comienza desde la creación de la República, pasando por la Revolución del ’52 y hoy se acentuó más con la nueva Constitución Política del Estado (CPE), que enfatiza la explotación de los recursos estratégicos como la minería, como una labor exclusiva del Estado, desplazando el rol de la iniciativa privada y el capital externo”, argumenta el economista Germán Molina.

Una descripción sucinta. Jorge Espinoza, autor del libro “Incierta Minería”, señala que las reservas mineras de un país se determinan realizando trabajos de exploración, aspecto en el que Bolivia está en tremendo déficit desde hace muchas décadas atrás. “En cuanto a proyectos grandes, luego de 1952 solo entraron en operación las minas Kori Kollo (1984) y San Cristóbal (2007), que introdujeron la minería masiva a cielo abierto. En otros países la puesta en marcha de este tipo de operaciones es rutinaria”, señala.

Además, describe que las inversiones y labores de exploración son mínimas en Comibol, luego de haber dispuesto de los recursos necesarios por los altos precios de los minerales (lo que no ocurrió antes), realizó trabajos mínimos e insuficientes de exploración. “Está destinando más fondos para exploración pero no serán suficientes. Tampoco hay inversiones privadas en exploración por la falta de seguridad jurídica y por la falta de un sistema tributario minero competitivo y estable”, puntualiza el autor.

En tanto, Molina complementa que la minería, así como está, no tiene futuro inmediato porque se privilegia a cooperativistas mineros que depredan el medio ambiente y desarrollan empleos de baja calidad, sujetos a precios internacionales elevados; caso contrario piden al Estado les subvencione para evitar pérdidas”, remarcó.

Por su parte, José Padilla, estudioso e investigador en tema energético, atribuye el actual estancamiento de la minería, a la falta de políticas de Estado. “Con la actual Ley Minera 1333, si bien se habla de inversión en exploración, en los hechos tiene muchas trabas. El problema es que la ley la convierte muy burocrática cualquier posibilidad de nuevas inversiones al hacer inherente toda iniciativa a la licencia ambiental. Dicho trámite por lo menos requerirá dos años. Esos aspectos, en lugar de motivar nuevas inversiones, las estanca”, dijo.

Actualmente, San Cristóbal es la inversión más grande de la historia minera del país con $us 1.400 millones. En la década del ’90 Inti Raymi para ampliar su producción en su mina Kori Kollo invirtió 160 millones de dólares. En tanto Comibol, luego de la nacionalización de las minas de Patiño, Hochschild y Aramayo, empezó a operar 24 minas, que por diversos motivos (especialmente la caída de precios) fueron cerrando paulatinamente. “Debido a las cambiantes e incoherentes políticas mineras, que no privilegiaban la exploración, no puso en marcha una sola mina nueva”, precisó Espinoza.

Además, Padilla sintetizó que un país mientras no explora, no tiene innovación tecnológica y no genera condiciones, por lo que será imposible cambiar el timón de la minería actual. “Necesariamente se requieren incentivos en la parte de las inversiones mineras y en la parte de licencia ambiental para que nuevos capitales puedan ingresar pensando en la exploración de nuevos yacimientos”, señaló.

Situaciones permisivas. Marco Antonio Gandarilla, director del Centro de Documentación e Información Bolivia (Cedib), cuestiona el papel permisivo de la nueva Ley Minera, en la que el Estado en los hechos pierde el control al dejar suelta la actividad minera a expensas de las más de 1.600 cooperativas del país, cuyo desarrollo es precario en tecnología y seguridad laboral. A eso se suma el escaso rol protagónico que tiene ante la empresas transnacionales. “La política actual es permisiva con este tipo de inversiones rapiñas. En su momento denunciamos que la nueva Ley Minera alienta la presencia de testaferros que adquieren derechos mineros con fines especulativos”, señaló.

Asimismo describe que la inversión extranjera se concentra en la etapa extractivista, busca de yacimientos de dónde extraer materia prima, la misma que es procesada industrialmente en los países de origen de las empresas transnacionales que finalmente adquieren el mineral. “Ellos controlan los precios y de este modo cada vez (como ocurre en el período actual de precios a la baja) adquieren más y más volúmenes de materia prima a cambio de menos dólares”, puntualizó.

“Son los países quienes seducen a los inversionistas y no a la inversa”, dice Espinoza, al citar que las empresas que harán exploración (que inicia el ciclo minero) cuentan con capitales limitados que los invertirán en los países que ofrezcan las mejores condiciones y en este sentido Chile y Perú, por ejemplo, anualmente han captado miles de millones de dólares. “Como Chile ha endurecido su sistema tributario, ahora Perú es el destino favorito de las inversiones mineras. La inversión extranjera para buscar nuevos yacimientos en Bolivia es nula”, finalizó.

Palpable

Comibol: lejos de ser la empresa estratégica minera

Resultados. En el último período del actual gobierno de Evo Morales, la empresa estatal de Comibol se relanzó para constituir en el ente matriz de la política minera del Estado, lo cual hasta el momento según los datos que reflejan la misma entidad solo ha sumado números rojos a su manejo financiero con las minas bajo su control como son Colquiri y Huanuni.

Huanuni. Según el estudio e investigación del experto Jorge Espinoza, Comibol solo obtuvo utilidades por los precios altos del estaño registrados hasta el 2012. Además, señala que de 1.000 trabajadores hasta octubre de 2006 aumentó a 5.000.

En esa medida se Incrementó salarios, precios de contratos y bonos en forma desmedida, de manera que el costo de labor mensual de 800.000 dólares en 2006, aumentó a más de $us 8 millones en 2012.

Alarmante. Además explica Espinoza que si la labor subía a $us 5 millones, el Estado hubiese percibido mensualmente en forma adicional $us 3 millones, lo que haría $us 36 millones por año y $us 288 millones desde 2007 a 2014. “En lugar de ello Huanuni ya tiene pérdidas que se irán incrementando. Colquiri volvió a ser operada por Comibol desde junio de 2012, felizmente el manejo salarial mucho más racional que el de Huanuni le permite tener utilidades”, apuntó.

Pesimismo

La realidad contrasta con los anuncios

Distancia. Según los expertos, nada de lo que el gobierno anuncia en términos de inversión en proyectos mineros hasta hoy se han plasmado en realidad. Citan como ejemplo el tema de Karachipampa, cuyo complejo polimetalúrgico, luego de varios intentos, recién comenzó a producir lingotes de plomo y plata el último trimestre de 2014, pero sin tener claro el mercado de exportación. Recientemente se anunció la inverión de $us 25 millones para ajustar todos los equipos de ese complejo industrial, ubicado en el departamento de Potosí.

Proyectos. En cuanto a los proyectos de Comibol, la fundición de Telamayu produce anualmente 12 toneladas de bismuto metálico y es un completo fracaso. La planta hidrometalúrgica de cobre de Corocoro produce cobre catódico de alta pureza, pero apenas algo más de un tercio de lo planificado. La producción de carbonato de litio en el Salar de Uyuni no arranca a pesar de casi siete años transcurridos desde que se inauguró. En criterio de Espinoza, el método de evaporación solar elegido para concentrar el litio no funcionará.

Precámbrico. La mayor fuente de riqueza minera de Santa Cruz está a expensas de las cooperativas mineras con altos costos ambientales.

Punto de vista

Henry Oporto

Sociólogo y Analista en temas mineros

“Si no hay inversión no habrá exploración minera”

“El problema de la minería actual se debe a la falta de inversiones. Y si tal cosa no hay, obviamente no habrá exploración minera, que deriva en la falta de reservas por lo que no habrá nuevos proyectos mineros.

Actualmente solo están trabajando cuatro empresas privadas que vienen operando en el país de un conjunto mayor de capitales que se tenía anteriormente. Me refiero a San Cristóbal, al proyecto San Bartolomé de la empresa Manquiri, la empresa San Vicente y Sinchi Huayra. Estas lamentablemente se han reducido a lo que estaban haciendo antes, no han aumentado sus operaciones, no han hecho nuevas exploraciones, están explotando lo que ya había antes. Las empresas y las actuales operaciones mineras se ecuentran muy limitadas. Todo esto nos muestra un panorama de estancamiento de la minería boliviana, a causa de la falta de inversiones.

Con respecto a Comibol, el protagonismo que el gobierno en el discurso político buscaba, no guarda ninguna relación con lo que es la realidad misma de esta corporación. Se sabe que las empresas que dependen de ella como Colquiri, Huanuni están trabajando casi a pérdida y con dificultades financieras muy grandes. Solo van camino a convertirse en una carga para el Estado, que probablemente si no lo está haciendo ya, terminarán siendo subvencionadas. Por tanto, no tiene capacidad para invertir y menos reactivar la minería boliviana”.

Comentarios

comments

Exxon Mobil gde

Dejar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

×Exxon Mobil
Scroll to Top