Un descubrimiento sin precedentes en México podría cambiar para siempre la forma en que entendemos la formación de yacimientos minerales. Investigadores de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), en colaboración con el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) de España, lograron observar por primera vez cómo el oro y la plata pueden viajar en forma de diminutas gotas metálicas, suspendidas en fluidos calientes que circulan en las profundidades de la Tierra.
El hallazgo fue publicado en la prestigiosa revista Nature Communications, y sus implicaciones podrían transformar tanto la exploración geológica como la minería moderna.
Una mina artesanal, un fenómeno global
Todo comenzó en la mina Natividad, en Oaxaca, una de las más antiguas del país. Con técnicas artesanales, los mineros locales han explotado durante siglos vetas ricas en oro y plata. Pero lo que parecía una simple bonanza localizada despertó el interés de los científicos.
Los geólogos Néstor Alfredo Cano Hernández y Antoni Camprubí Cano notaron que esas franjas hipermineralizadas no podían explicarse por los modelos clásicos, que suponen que los metales viajan disueltos en agua caliente. Entonces surgió la pregunta: ¿podrían los metales estar viajando de otra forma?
El hallazgo bajo el microscopio
La clave estaba en mirar más de cerca. Mucho más de cerca.
Gracias a microscopía electrónica de transmisión de alta resolución, los investigadores encontraron “nanofundidos”: gotas solidificadas de oro y plata, invisibles al ojo humano, atrapadas en cristales de cuarzo. Estas gotas tienen tamaños desde 5 nanómetros hasta 40 micrómetros y viajaban junto a los fluidos hidrotermales, una suerte de caldos minerales calientes que surgen desde las profundidades de la corteza terrestre.
La investigación mostró que estos nanofundidos no solo existían, sino que se desplazaban físicamente con los fluidos, desafiando la idea tradicional de que los metales viajan exclusivamente disueltos.
¿Cómo viajan gotas de metal en fluidos?
El equipo desarrolló modelos numéricos complejos para probar si estas microgotas podían realmente ser transportadas por fluidos ascendentes sin hundirse. Usaron leyes de física de fluidos y determinaron que, en condiciones geológicas reales, estas gotas podían ser mantenidas en suspensión incluso durante largos trayectos —hasta varios kilómetros— desde su fuente magmática hasta el sitio donde finalmente se enfrían y forman depósitos minerales.
Esto significa que, además de disolverse, los metales pueden viajar como partículas físicas, acumulándose de forma más eficiente en ciertas zonas, lo que explicaría la existencia de “bonanzas”: vetas extremadamente ricas en oro y plata en espacios muy reducidos.
¿Por qué es tan importante este descubrimiento?
Porque cambia el paradigma. Hasta ahora, la formación de depósitos minerales se entendía como un proceso puramente químico. Con este hallazgo, se reconoce un proceso físico adicional: el transporte mecánico de metales en forma de fundidos suspendidos. Este nuevo modelo también ofrece pistas sobre dónde buscar nuevos yacimientos de alta ley.
Además, se abre una nueva línea de investigación sobre el papel de las nanopartículas en la geología económica. Tal como lo mencionan Cano y Camprubí en su estudio, estos procesos nanoscópicos podrían explicar fenómenos geológicos que antes se atribuían a simples variaciones locales.
Tecnología de frontera al servicio de la geología
Para llegar a estas conclusiones, el equipo usó herramientas de vanguardia, como microscopios electrónicos de emisión de campo (FE-SEM), haces de iones enfocados (FIB-SEM) y técnicas de análisis por espectroscopía de rayos X. Parte de la investigación se desarrolló en laboratorios de España, como el Instituto Andaluz de Ciencias de la Tierra.
Estos equipos permitieron identificar las inclusiones metálicas incrustadas en el cuarzo y analizarlas químicamente. Se descubrió que están compuestas por electrum (una aleación de oro y plata), sulfosales de plata, sulfuros de cobre, plomo y zinc, además de arsénico y antimonio.
Potencial para la minería
Para la industria minera, el impacto potencial es enorme. Saber que los metales preciosos pueden concentrarse por mecanismos físicos abre nuevas estrategias para exploración mineral. También se podría reinterpretar la historia geológica de muchos depósitos ya conocidos y considerar nuevas zonas como candidatas a contener bonanzas ocultas.
Finalmente, este hallazgo confirma la importancia de la colaboración científica internacional y del uso de tecnología avanzada para desentrañar los secretos de la Tierra. Lo que alguna vez fue invisible hoy puede ser detectado, analizado y comprendido.
❗Crédito del hallazgo:
Este trabajo forma parte de la tesis doctoral de Néstor Cano, realizada en la UNAM con una estancia en el CSIC de España, y contó con la colaboración de investigadores de ambos países. La publicación completa está disponible en la revista Nature Communications bajo el título “Transient non-soluble noble metal transport in hydrothermal ore systems” (DOI: 10.1038/s41467-025-57740-7).

