Puntos clave
- Aprobación SENACE: Autorización de 17 sondajes adicionales en 10 plataformas con 5,980 metros de penetración
- Escala del proyecto: Corani es uno de los depósitos de plata-zinc-plomo más grandes del sur peruano con mineralización en vetas y mantos
- Cronograma de ejecución: Campaña de exploración estimada entre 12 y 18 meses por condiciones climáticas y altitud de 4,500+ msnm
- Objetivo técnico: Actualización de estimación de recursos bajo estándares NI 43-101 para evaluación formal de reserva
| Mineral | plata-zinc-plomo |
| Región | Puno, provincia de Carabaya, Perú (4,500+ msnm) |
SENACE acaba de darle a Bear Creek Mining la llave que le faltaba: autorización ambiental para ejecutar 17 sondajes adicionales en Corani, con 10 nuevas plataformas de perforación y 5,980 metros de penetración en roca. Para un proyecto que lleva más de una década esperando su momento, la aprobación no es un trámite burocrático — es una señal de que la canadiense no abandonó la apuesta más ambiciosa del sur peruano en plata.
Qué aprobó SENACE y qué significa técnicamente
La modificación ambiental autoriza una campaña de exploración enfocada en ampliar la información geológica del yacimiento. Los 5,980 metros distribuidos en 10 plataformas apuntan a refinar el modelo geológico en zonas donde Bear Creek necesita densificar datos para actualizar su estimación de recursos. No es perforación de confirmación rutinaria: es la clase de campaña que precede a una actualización formal de recurso o reserva bajo estándares NI 43-101.
El distrito de Corani, en la provincia de Carabaya, región Puno, opera a más de 4,500 metros sobre el nivel del mar. A esa altitud, la logística de perforación es costosa y la ventana climática, estrecha. Los 17 sondajes autorizados no se ejecutarán en semanas — la campaña completa puede tomar entre 12 y 18 meses, dependiendo del equipo movilizado y las condiciones de temporada.
El tipo de mineralización en Corani es plata-zinc-plomo en vetas y mantos, con estimaciones históricas que colocan al depósito entre los más grandes de Sudamérica en plata primaria. Esa escala justifica el interés sostenido de Bear Creek incluso en un contexto político regional que ha espantado a compañías con menor convicción técnica.
Un proyecto con historia larga y cicatrices regulatorias
Corani no es un descubrimiento reciente. Bear Creek Mining lleva más de 15 años trabajando el yacimiento, con un estudio de factibilidad publicado hace más de una década que ya identificaba un recurso de magnitud regional. La empresa completó estudios de ingeniería detallados, obtuvo su Estudio de Impacto Ambiental en etapas anteriores y llegó a planificar construcción — antes de que la combinación de caída de precios de plata, conflictos sociales en el sur peruano y turbulencia política nacional congelara el avance.
La historia de Santa Ana, el otro proyecto de Bear Creek en Puno, pesa sobre Corani como una advertencia permanente. Santa Ana fue cancelado en 2011 tras protestas que forzaron su revocatoria de concesión. El gobierno peruano eventualmente reconoció la responsabilidad del Estado en arbitraje internacional, pero el episodio marcó a la compañía y al mercado. Corani avanzó con más cautela desde entonces.
Lo que cambió en los últimos dos años es relevante. El ciclo de precios de plata — que tocó mínimos por debajo de 20 dólares la onza en 2022 y se recuperó sobre los 30 dólares en 2024 — mejoró el perfil económico del proyecto de manera sustancial. A los precios actuales, los números de Corani lucen materialmente diferentes a los del estudio de factibilidad original. Una actualización de recursos con nueva perforación es el paso previo natural a un nuevo estudio económico.
El mercado de plata y el timing de Bear Creek
La plata cotiza en la franja de 32 a 34 dólares por onza troy en el primer semestre de 2025, sostenida por demanda industrial en paneles solares, electrónica y aplicaciones de vehículos eléctricos que el Silver Institute proyecta seguirá creciendo. La demanda fotovoltaica sola absorbió más de 200 millones de onzas en 2024 — cifra récord que no tiene precedente histórico.
Para un proyecto de la escala de Corani, con recursos en cientos de millones de onzas de plata equivalente, cada dólar de incremento en el precio spot representa decenas de millones de dólares en valor presente neto. Bear Creek no perdió eso de vista. La decisión de reinvertir en perforación exploratoria justo en este ciclo no es coincidencia: es posicionamiento para una eventual decisión de construcción o, alternativamente, para presentar un activo actualizado al mercado de fusiones y adquisiciones que el sector está experimentando.
Perú produce aproximadamente el 14% de la plata global, con operaciones primarias de plata concentradas en Pasco, Junín y el propio sur del país. Corani, si alcanza producción, añadiría un volumen relevante a ese portafolio — y lo haría como proyecto primario de plata, categoría escasa en el pipeline latinoamericano.
Puno y el entorno social: el riesgo que no aparece en la aprobación de SENACE
La aprobación ambiental de SENACE resuelve el frente regulatorio inmediato. No resuelve el frente social, que en Puno tiene dinámica propia y precedentes difíciles. La región alberga comunidades con alta sensibilidad hacia proyectos mineros — sensibilidad que en parte deriva de la historia de Santa Ana y de conflictos más amplios en el corredor sur peruano.
Bear Creek ha mantenido estrategias de relacionamiento comunitario continuadas en Corani, distintas a las que aplicó en Santa Ana. La empresa reporta acuerdos de colaboración con comunidades del área de influencia directa. Pero “acuerdo” en el contexto minero peruano es una condición que puede cambiar con elecciones municipales, variaciones en el precio de los alimentos o una sequía. El riesgo social en Puno no está resuelto por decreto.
Lo que la nueva campaña de sondajes aporta en ese frente, indirectamente, es continuidad de presencia. Una compañía que perfora activamente, emplea localmente y mantiene operación visible envía una señal diferente a las comunidades que una compañía que solo presenta estudios desde Lima. Los 17 sondajes son también política social ejecutada en terreno.
El pipeline de plata primaria en Sudamérica — y dónde encaja Corani
Los proyectos de plata primaria de escala en etapa de desarrollo avanzado son escasos en la región. La mayoría de la plata latinoamericana sale como subproducto de operaciones de cobre, zinc o plomo — lo que significa que su producción responde a la economía del metal principal, no al precio de la plata. Un proyecto como Corani, concebido con plata como metal dominante, tiene una lógica económica diferente y un perfil de riesgo distinto.
En el contexto del pipeline peruano, Corani compite por capital institucional con proyectos de cobre que tienen economías más robustas a corto plazo. Eso no lo elimina del mapa — lo posiciona en un nicho específico donde la exposición directa a plata es precisamente el argumento de venta para ciertos fondos y empresas estratégicas. Pan American Silver, First Majestic o incluso Fresnillo han demostrado apetito por activos de plata primaria cuando la geología y la jurisdicción son suficientemente atractivas.
La aprobación de SENACE no construye la mina. Pero sí confirma que Corani sigue activo en el tablero del desarrollo minero peruano — y que Bear Creek está dispuesta a invertir capital de exploración para mantenerlo ahí. Con los precios de plata donde están y la demanda industrial estructuralmente al alza, la pregunta ya no es si Corani tiene fundamentos. La pregunta es cuánto tiempo más tardará en convertir esos fundamentos en una decisión de construcción.
Eso depende de los sondajes que acaban de ser autorizados.

