Puntos clave
- Hito administrativo: New Pacific Metals convierte licencias de prospección en contrato administrativo de 30 años sobre 39 km² en Oruro, Bolivia
- Regulación Bolivia: AMC ratificado por AJAM el 21 de agosto 2024, requiere consentimiento comunitario previo (obtenido 6 julio) y ratificación legislativa
- Diferencial LATAM: Bolivia opera bajo régimen de contratos administrativos (no concesiones), lo que históricamente ha retrasado proyectos privados años
- Próximo paso: Expediente en tramitación ante Asamblea Legislativa Plurinacional para ratificación final y lanzamiento programa perforación 2026
New Pacific Metals acaba de cerrar el hueco regulatorio que durante años mantuvo al proyecto Carangas en terreno administrativo incierto. La firma de los Contratos Administrativos Mineros (AMCs) ante la Autoridad Jurisdiccional Administrativa Minera (AJAM), el pasado 21 de agosto, no es un trámite rutinario: es la conversión formal de licencias de prospección y exploración en un marco de tenencia minera con vigencia de 30 años sobre aproximadamente 39 km² en el departamento de Oruro. Para una junior canadiense operando en Bolivia, ese paso tiene un peso que los inversores de Toronto no deben subestimar.
- Lo que significa el AMC en el sistema minero boliviano
- Carangas en el contexto del portafolio boliviano de New Pacific
- 30,000 metros: lo que busca el programa de perforación
- Oruro: el contexto minero que rodea a Carangas
- La trampa de la aprobación legislativa boliviana
- ¿Qué falta para que Carangas sea un proyecto financiable?
Lo que significa el AMC en el sistema minero boliviano
Bolivia no opera bajo un régimen de concesiones mineras al estilo chileno o peruano. El marco legal boliviano, estructurado alrededor de la Ley de Minería y Metalurgia de 2014, impone un sistema de contratos administrativos que requieren negociación con comunidades, aval del Estado y, finalmente, ratificación legislativa. Ese último paso es donde muchos proyectos de inversión privada se han atascado durante años.
New Pacific completó la consulta previa el 6 de julio de 2026, obteniendo el consentimiento de la comunidad de Carangas y los actores regionales. El hecho de que AJAM haya finalizado la conversión administrativa en menos de siete semanas desde aquella fecha habla de una gestión ejecutada con disciplina. Ahora el expediente va a la Asamblea Legislativa Plurinacional para su ratificación, el eslabón que separará a Carangas de tener tenencia minera formalmente consolidada.
Ese trámite legislativo es, en la práctica boliviana, impredecible en tiempo. Pero la firma del AMC convierte a Carangas en un activo con un horizonte jurídico de tres décadas — suficiente para soportar la evaluación de prefactibilidad, la factibilidad completa y los primeros años de operación. La ecuación de riesgo cambió.
Carangas en el contexto del portafolio boliviano de New Pacific
New Pacific lleva cerca de una década operando en Bolivia con un perfil de doble proyecto que no tiene equivalente entre las juniors que trabajan el país. Silver Sand, en Potosí, apunta a convertirse en una de las minas de plata más grandes del mundo por tamaño de recurso. Carangas, en Oruro, añade diversificación geográfica y una componente de oro que amplía la exposición a precios.
Esa combinación — plata en Potosí, plata y oro en Oruro — otorga a la compañía una posición singular en el pipeline boliviano de metales preciosos. No hay otra empresa con ese nivel de avance en dos proyectos simultáneos en jurisdicción boliviana. El riesgo de concentración en un solo activo, habitual en juniors de esta etapa, está parcialmente mitigado.
La economía de Carangas no ha sido completamente divulgada en términos de NPV o AISC proyectados para producción, pero los fundamentos del recurso — zona de plata y zona de oro diferenciadas — sugieren un perfil de yacimiento con potencial para estudios de minería selectiva por zona. El programa de perforación 2026 apunta precisamente a refinar esa geometría.
30,000 metros: lo que busca el programa de perforación
El inicio de la campaña de perforación, programado para la semana del 8 de septiembre de 2026, no es exploración especulativa. Es un programa con propósito técnico definido: 25,000 de los 30,000 metros totales irán directamente a actualizar y mejorar la categoría de recursos minerales tanto en la zona de plata como en la zona de oro. El resto — unos 5,000 metros — se destina a perforación de paso exterior y a testear objetivos nuevos, incluyendo anomalías de cargabilidad identificadas en los levantamientos de polarización inducida de 2023.
Esa distribución del metrado revela la lógica de la compañía: primero consolidar el recurso conocido, luego crecer. No es una estrategia de explorador puro que busca el siguiente titular; es la estrategia de una empresa que prepara el terreno para el estudio de factibilidad que vendrá después.
El programa también incluye recolección de muestras para pruebas metalúrgicas, perforación geotécnica e hidrológica. Esos datos no sirven para el comunicado de prensa — sirven para el estudio de factibilidad. Que New Pacific esté generando esa información en paralelo al proceso regulatorio demuestra que la gerencia gestiona el timeline con conciencia del crítico path que separa a un proyecto explorado de uno financiable.
Oruro: el contexto minero que rodea a Carangas
Oruro no es territorio virgen en el mapa minero boliviano. El departamento tiene una tradición minera histórica centrada en estaño, plata y polimetálicos que data de la época colonial. Huanuni, operada por COMIBOL, sigue siendo una de las minas de estaño más relevantes del país y se ubica en el mismo departamento. Esa infraestructura regional — rutas, comunidades con cultura minera, acceso a fuerza laboral técnica — representa un activo no contabilizado que beneficia a cualquier proyecto que desarrolle producción en la zona.
Al mismo tiempo, Oruro comparte los desafíos estructurales de toda la minería boliviana: un marco legal que privilegia la participación estatal, cooperativas con peso político desproporcionado a su aporte técnico, y una economía local acostumbrada a relacionarse con COMIBOL más que con privados. Para una empresa canadiense, navegar eso requiere experiencia acumulada — y los nueve años de New Pacific en Bolivia son su activo más difícil de replicar.
La trampa de la aprobación legislativa boliviana
La ratificación de los AMCs por parte de la Asamblea Legislativa Plurinacional es el siguiente paso formal, y también el más políticamente cargado. El Legislativo boliviano ha demostrado históricamente una capacidad para dilatar aprobaciones de contratos mineros privados, especialmente cuando el contexto político interno está tensionado. Con Bolivia atravesando un período de polarización interna pronunciada en torno a la sucesión del liderazgo del MAS, los tiempos legislativos son impredecibles.
New Pacific no controla ese reloj. Lo que sí puede controlar es llegar al momento de la aprobación con el máximo posible de trabajo técnico completado — y eso es exactamente lo que el programa de perforación 2026 ejecutará. Si la legislatura aprueba los AMCs antes de que termine la campaña de perforación, la compañía habrá ganado meses críticos en su timeline. Si la aprobación se retrasa, los resultados del taladro llegarán a un proyecto con tenencia aún en proceso — un riesgo que el mercado ya descuenta, pero que podría ampliarse según la coyuntura política de La Paz.
¿Qué falta para que Carangas sea un proyecto financiable?
La secuencia técnica que New Pacific debe completar después del AMC tiene varios eslabones. Primero, la categorización ambiental ante la autoridad competente. Segundo, el Estudio de Impacto Ambiental, que en Bolivia involucra nuevas rondas de consulta comunitaria. Tercero, la factibilidad técnica y económica completa, incluyendo los datos metalúrgicos, geotécnicos e hidrológicos que este programa de perforación comenzará a generar.
Ese proceso, incluso en condiciones regulatorias favorables, toma entre tres y cinco años desde donde está Carangas hoy. El AMC despeja el primero de los obstáculos; lo que sigue requiere capital, paciencia política y una tesis de proyecto que resista el escrutinio de un banco de inversión. Los datos de la campaña 2026 serán la primera lectura real de cuánto aguanta esa tesis.
San Cristóbal — la gigantesca mina de zinc y plata de Sumitomo en Potosí — tardó más de una década desde exploración hasta producción en un entorno regulatorio boliviano que ha evolucionado significativamente desde entonces. El contexto normativo actual es más exigente, no menos. Carangas no llegará a producción antes de finales de esta década en el escenario más optimista.
La firma del AMC no es el anuncio de una mina. Es la apertura formal del camino que podría llevar a una. Para el pipeline de plata y oro en Bolivia, que opera con un puñado de activos privados en etapa avanzada, ese camino abierto ya tiene valor. Cuánto vale dependerá de lo que 30,000 metros de perforación revelen en los próximos meses.

