Puntos clave
- Dato clave: Las ganancias del sector minero mexicano crecieron 21% en 2024-2025, impulsadas por oro sobre $3,100/oz y plata sobre $33/oz
- Impacto México: La inversión minera se contrajo cuando el país necesita capital para expandir operaciones en sus mayores yacimientos (Peñasquito, Juanicipio)
- Perspectiva LATAM: México produce 24% de la plata mundial pero enfrenta incertidumbre regulatoria que desalienta reinversión de flujo de caja
- Implicación: La paradoja señala que ciclos de precios altos no se traducen automáticamente en capital: rezago regulatorio y permisos son factores críticos
| Mineral | oro, plata, metales industriales |
| Precio | oro >$3,100/oz, plata >$33/oz (Q1 2025) |
| Variación | +21% ganancias sector minero |
| Producción México | 24% de plata mundial, $17,800M exportaciones anuales |
| Contexto LATAM | Divergencia entre rentabilidad e inversión en contexto de i… |
Las ganancias del sector minero mexicano crecieron 21% en el último ejercicio reportado, impulsadas por el rally sostenido del oro, la plata y los metales industriales. El número es espectacular. El problema está en lo que no creció: la inversión, que cayó en un momento en que el país necesita exactamente lo contrario.
- Un ciclo de precios que no se traduce en capital
- El oro y la plata como motor real de las ganancias
- Sonora y Zacatecas: los que más ganan y los que más arriesgan con la caída de inversión
- Por qué cae la inversión cuando los precios gritan “entra”
- El cobre y los metales industriales: rentabilidad sin protagonismo en el titular
- El riesgo real detrás del número récord
Un ciclo de precios que no se traduce en capital
Cuando el oro superó los 3,100 dólares por onza en el primer trimestre de 2025 y la plata consolidó su posición por encima de los 33 dólares, las empresas con operaciones en México cosecharon márgenes que no veían desde la pandemia. Peñasquito, la mina de oro más grande del país operada por Newmont en Zacatecas, amplió su ventaja de costo. Fresnillo PLC y MAG Silver en Juanicipio —la veta con la ley de plata más alta del mundo— registraron trimestres que difícilmente podían haber sido mejores en papel.
Pero el flujo de caja libre no se reinvirtió al ritmo que el mercado esperaba. La inversión minera en México se contrajo, según datos de CAMIMEX, en un contexto donde los US$5,060 millones registrados en 2024 ya representaban un nivel de cautela frente al potencial geológico del país. Para un sector que produce el 24% de la plata mundial y genera más de US$17,800 millones en exportaciones anuales, la divergencia entre rentabilidad e inversión es una señal que no debe leerse como estadística menor.
La paradoja tiene nombre: incertidumbre regulatoria, rezago en permisos, y una percepción de riesgo que ningún rally de precios logra borrar por completo cuando los inversionistas de largo plazo hacen sus modelos de valor presente neto.
El oro y la plata como motor real de las ganancias
El crecimiento de 21% en ganancias no fue homogéneo ni aleatorio. La composición del valor de la producción minera mexicana en 2024 lo explica con claridad: el oro representó el 30.6% del total y la plata el 17.6%. Juntos, casi la mitad del pastel. Cuando ambos metales cotizan en máximos históricos o cerca de ellos, el efecto sobre los márgenes es multiplicador.
El oro rompió la barrera psicológica de los 3,000 dólares impulsado por compras masivas de bancos centrales — China e India lideraron un ciclo de acumulación que en 2024 representó el 24% de la demanda global, según el World Gold Council. Ese flujo estructural no es especulativo. Es una reconfiguración del sistema monetario internacional que beneficia a los productores mientras dure, y todo indica que durará.
La plata, por su parte, arrastra cuatro años consecutivos de déficit de oferta. La demanda industrial —paneles solares, vehículos eléctricos, electrónica de alta precisión— consume más de lo que el mundo produce. México, como primer productor global con 6,300 toneladas anuales, debería tener una posición negociadora envidiable. Sin embargo, el país sigue siendo tomador de precio en los mercados de COMEX y LME, sin un mecanismo propio de fijación ni instrumentos de cobertura que capturen el ciclo alcista con mayor precisión para el fisco y las regiones productoras.
Sonora y Zacatecas: los que más ganan y los que más arriesgan con la caída de inversión
Sonora concentra aproximadamente el 45% de la producción minera nacional. Buenavista del Cobre, de Grupo México, es la operación de cobre más grande del país. Las Chispas, adquirida por Coeur Mining en una transacción de US$1,700 millones en 2024, es hoy uno de los activos de plata y oro de menor costo operativo en América del Norte. La rentabilidad de ambas operaciones en el ciclo actual es notable.
Zacatecas produce alrededor del 33% de la plata nacional. Peñasquito, Saucito, Juanicipio y Camino Rojo forman un corredor productivo que, en un año de precios récord, genera una derrama fiscal y de empleo que pocas regiones mineras de América Latina pueden igualar. Orla Mining ha avanzado en Camino Rojo con uno de los clearances ambientales más largos del sector —más de 20 años de vigencia—, un activo que en el ciclo actual cotiza con prima.
Pero si la inversión no regresa a estos estados, la producción actual sostendrá los números dos o tres años más. Después, sin reposición de reservas y sin nuevos proyectos entrando en construcción, la curva de producción empieza a doblarse. El efecto no se ve hoy. Se ve cuando ya no hay tiempo de corregirlo.
Por qué cae la inversión cuando los precios gritan “entra”
La respuesta no es irracional. Las empresas con capital de largo plazo —los grandes fondos de infraestructura canadienses, las majors como Newmont o Barrick que evalúan proyectos con horizontes de 20 años— no invierten sobre el precio spot. Invierten sobre la certeza regulatoria, la velocidad de permisos y la estabilidad del marco legal.
México mejoró en el Índice Fraser de 2024, escalando del lugar 74 al 49 global y posicionándose sexto en América Latina. La señal es positiva, pero el punto de partida era tan bajo que el avance no alcanza para revertir años de percepción negativa acumulada. El gobierno de Claudia Sheinbaum ha mostrado un pragmatismo diferente al de su antecesor: el Plan México-EUA de Minerales Críticos, lanzado en febrero de 2026, y la reducción del backlog de permisos en Zacatecas —de 25 a 5 expedientes pendientes— son señales reales, no solo discurso.
Pero los proyectos greenfield, los que generan empleo de construcción y reactivan comunidades, requieren certeza que va más allá de un trimestre de gestión eficiente. La inversión cayó porque la memoria institucional del sector es larga. Y porque los modelos financieros no perdonan la ambigüedad.
El cobre y los metales industriales: rentabilidad sin protagonismo en el titular
El cobre no generó los titulares del oro, pero contribuyó de manera decisiva al 21% de crecimiento en ganancias. Con una participación del 27.2% en el valor de la producción mexicana, supera incluso a la plata en términos de aportación al total. Grupo México —con Buenavista del Cobre, La Caridad y La Colorada— opera en un entorno de precio del cobre que, aunque volátil, se sostiene estructuralmente alto por la demanda de electrificación global.
La transición energética no negocia con los ciclos de precio. Para 2040, la demanda global de cobre podría triplicarse respecto a los niveles actuales. México, décimo productor mundial, tiene capacidad instalada que hoy opera en máxima eficiencia. El problema es que sin inversión en exploración y expansión, esa posición se erosiona frente a Chile —que controla el 27% de la producción global— y Perú, que acelera su cartera de proyectos cupríferos pese a su propia complejidad social y política.
El riesgo real detrás del número récord
Un crecimiento de 21% en ganancias, en cualquier otra industria, generaría anuncios de expansión, contrataciones masivas y capex acelerado. En minería mexicana generó cautela. Esa distancia entre resultado contable e impulso inversor mide exactamente cuánto trabajo de reconstrucción de confianza le queda pendiente al país.
CAMIMEX, bajo la presidencia de Pedro Rivero, ha documentado con precisión la correlación entre permisos rezagados, inseguridad en estados como Sinaloa —donde las operaciones en el corredor Plomosas enfrentan presión del crimen organizado— y la contracción del capital explorador. Los 400,000 empleos directos y 2.5 millones de empleos indirectos que dependen del sector no se mantienen solos. Necesitan el siguiente proyecto que entra en construcción, la siguiente exploración que descubre el siguiente depósito.
Las ganancias récord dan oxígeno. La inversión que no llega recorta el horizonte. Si el gobierno mexicano no convierte las señales pragmáticas de 2025-2026 en certeza estructural antes de que el ciclo de precios se corrija —y los ciclos siempre se corrigen—, el sector habrá celebrado un trimestre excelente mientras perdía la siguiente década.

