- Producción minera: Zacatecas genera el 33% de la plata nacional con proyectos como Peñasquito, Saucito, Juanicipio y Camino Rojo
- Mercado laboral: 500+ vacantes disponibles en Feria del Empleo, pero demanda especialización técnica elevada
- Paradoja económica: Zacatecas lidera crecimiento de informalidad (243 mil personas) mientras registra producción minera récord
- Brecha estructural: El sector minero requiere capacitación especializada que la población informal no cubre de inmediato
Zacatecas abre 500 vacantes mineras mientras su economía informal crece más rápido que cualquier otro estado del país. Esa contradicción no es un accidente estadístico — es el retrato de un mercado laboral que no logra convertir la riqueza del subsuelo en empleo formal sostenido.
La feria como síntoma, no como solución
Las empresas mineras que operan en Zacatecas anunciaron más de 500 vacantes para la próxima Feria del Empleo en el estado. El número suena robusto y, en términos absolutos, lo es. Zacatecas concentra aproximadamente el 33% de la producción nacional de plata, aloja proyectos como Peñasquito, Saucito, Juanicipio y Camino Rojo, y representa una de las geografías mineras más densas del hemisferio occidental. Un evento de esta escala debería traducirse en contratación sólida.
El problema es el contexto. Datos del INEGI revelan que Zacatecas compartió con Colima el mayor crecimiento de la economía informal del país en 2025. La informalidad en la entidad ya suma 243 mil personas. A nivel nacional, el sector informal creció 4% este año para alcanzar los 6.3 billones de pesos. Zacatecas, paradójicamente, lidera esa tendencia mientras sus minas registran producción récord.
Esto no es un problema de oferta. Las vacantes existen. El problema es estructural: el sector minero genera empleo altamente especializado, con curvas de capacitación largas y requisitos técnicos que la población económicamente activa informal no cubre de inmediato. La feria del empleo cubre una brecha en el margen, no en el centro.
Camino Rojo: inversión de US$1,100M y un conflicto laboral que no desaparece
El caso más revelador en Zacatecas hoy no es la feria de empleo — es Camino Rojo. El proyecto de Orla Mining suspendió actividades por un conflicto laboral que, aunque no ha trascendido en detalles públicos, ocurre en un momento de máxima tensión para la empresa. Orla acaba de fusionar activos para expandir su producción de oro en la misma entidad, movimiento que exige continuidad operativa y flujo de caja predecible.
Una suspensión de actividades en esta coyuntura tiene un costo que va más allá de las horas perdidas de producción. Camino Rojo opera bajo un clearance ambiental con vigencia de más de 20 años — uno de los más sólidos de México — y tiene acceso a financiamiento internacional gracias a su historial regulatorio limpio. Un conflicto laboral no resuelto amenaza esa narrativa ante inversionistas institucionales en Toronto y Nueva York.
El Sindicato Minero Frente, por su parte, exige a nivel nacional eliminar el tope a utilidades del sector. La demanda no es nueva, pero adquiere urgencia cuando los precios del oro siguen presionados al alza y las empresas reportan márgenes operativos históricamente favorables. Si las utilidades crecen y los trabajadores no ven ese incremento reflejado en sus compensaciones, el conflicto en Camino Rojo no será el último.
El dato que incomoda: informalidad en tierra minera
Zacatecas produce una de cada tres onzas de plata de México. México produce una de cada cuatro onzas del mundo. Y aun así, la entidad encabeza el crecimiento de la economía informal junto con estados sin ese perfil productivo. Ese dato merece una lectura honesta.
La minería formal en Zacatecas emplea entre 30,000 y 40,000 personas directamente, con salarios que superan el promedio estatal. Pero el efecto multiplicador — los 2.5 millones de empleos indirectos que CAMIMEX reporta a nivel nacional — no se distribuye de forma homogénea. En municipios como Mazapil, Concepción del Oro o Melchor Ocampo, la actividad minera convive con economías locales que no han logrado formalizarse. Las proveedurías locales operan en grises. Los servicios de soporte no siempre tienen contrato. El derrame existe, pero no siempre llega con formalidad.
El gobierno de Claudia Sheinbaum ha mostrado un enfoque más pragmático hacia la minería que su predecesor. La reducción del backlog de permisos en Zacatecas — de 25 a 5 en rezago — es una señal de que la administración federal quiere que el sector funcione. Pero acelerar permisos sin resolver la brecha de formalización laboral reproduce el mismo modelo que durante décadas generó producción sin bienestar territorial duradero.
T-MEC, crecimiento y la ventana de oportunidad
El entorno macroeconómico complica y, al mismo tiempo, abre espacio. La OCDE recortó su expectativa para el PIB de México a 0.8% en 2026 — una cifra que en cualquier otro año sería alarmante, pero que en el contexto de incertidumbre arancelaria con Estados Unidos resulta casi predecible. Ve por Más proyecta que una definición sobre el T-MEC podría destrabar inversiones y acercar el crecimiento a 1%.
Para la minería zacatecana, esa definición importa directamente. Aproximadamente el 28% de la plata que importa Estados Unidos proviene de México. Bajo el T-MEC, ese flujo opera sin aranceles y con reglas de origen que protegen la cadena. La Secretaría de Economía confirmó que las mercancías que cumplen reglas de origen del tratado no estarían sujetas a los nuevos gravámenes por trabajo forzoso propuestos por Washington — un alivio operativo que las empresas en Zacatecas deben capitalizar con certificaciones y documentación actualizada.
El Plan México-EUA de Minerales Críticos, firmado en febrero de 2026, abre una vía adicional. Si Zacatecas logra posicionar algunos de sus yacimientos — particularmente zinc y plata — dentro de la agenda de cadenas de valor críticas de América del Norte, el estado podría acceder a financiamiento preferencial y condiciones de comercialización más estables. Eso requiere coordinación entre CAMIMEX, la Secretaría de Economía y los gobiernos municipales que hoy no siempre hablan el mismo idioma.
Lo que la feria del empleo no puede resolver sola
Quinientas vacantes son un dato real con un peso real. Para quienes las ocupen, representan salarios formales, seguridad social y acceso a crédito. Para las empresas, representan continuidad operativa en un ciclo de precios favorables. Para el estado, representan contribuciones fiscales que en 2024 sumaron más de MX$45,300 millones a nivel nacional.
Pero la feria del empleo no resuelve la brecha de capacitación técnica que separa a la fuerza laboral informal de los perfiles que demanda la minería moderna. No resuelve el conflicto en Camino Rojo ni la demanda del Sindicato Minero Frente sobre el tope a utilidades. No transforma la cadena de proveedores locales que opera en grises. Y no cierra la distancia entre el dinamismo productivo del subsuelo zacatecano y el crecimiento de la informalidad que ocurre exactamente encima de él.
Zacatecas tiene el perfil mineral para ser uno de los estados más prósperos de México. Que en 2025 lidere simultáneamente la producción de plata y el crecimiento de la economía informal no es una paradoja irresoluble — es una agenda de política industrial que nadie ha completado todavía.

