- Hito regulatorio: Vicuña Corp. es el primer proyecto cuprífero en obtener categoría PEELP bajo régimen RIGI de Argentina
- Impacto financiero: Tasa impuesto ganancias 25% por 30 años, 100% acceso divisas y arancel cero en bienes de capital
- Perspectiva LATAM: Establece precedente para proyectos estratégicos mineros de largo plazo en Argentina y la región
- Protección legal: Escudo regulatorio contra modificaciones normativas futuras, fundamental en contexto de volatilidad institucional latinoamericana
Vicuña Corp. acaba de cruzar una frontera que ningún proyecto de cobre argentino había cruzado antes: obtuvo la aprobación del régimen RIGI en su categoría más favorable, los Proyectos Estratégicos de Exportación a Largo Plazo (PEELP). El movimiento no es simbólico. Implica estabilidad fiscal por 30 años, libre disponibilidad de divisas desde el primer dólar exportado y un escudo legal contra cambios normativos futuros. Para un proyecto de la magnitud de Josemaría y Filo del Sol, eso cambia el modelo financiero en decenas de millones de dólares.
- El primer cobre bajo RIGI-PEELP: por qué importa la jerarquía
- Josemaría y Filo del Sol: la geografía de una apuesta de largo plazo
- Lo que RIGI-PEELP resuelve — y lo que todavía no resuelve
- El efecto señal: Argentina reconfigura su competitividad cuprfera regional
- Lundin y BHP: dos visiones estratégicas en un mismo activo
El primer cobre bajo RIGI-PEELP: por qué importa la jerarquía
El RIGI, vigente desde 2024 bajo el gobierno de Javier Milei, tiene capas. No es un régimen plano. La categoría PEELP es la cúspide: reservada para proyectos exportadores de largo plazo cuyo impacto en divisas y empleo justifica los beneficios máximos que el Estado argentino puede ofrecer. Hasta esta semana, ningún proyecto cuprífero había llegado a ese nivel. Vicuña Corp. — la joint venture entre Lundin Mining y BHP — es la primera.
Los beneficios concretos incluyen: tasa de impuesto a las ganancias reducida al 25% durante 30 años, acceso al 100% de las divisas generadas por exportaciones desde el inicio de la producción, importación de bienes de capital con arancel cero, y protección frente a modificaciones regulatorias que alteren las condiciones del contrato. En un país con historial de cepos cambiarios y cambios de reglas a mitad del partido, esa certeza tiene un valor que los analistas financieros calculan directamente en el costo del capital.
La distinción entre RIGI estándar y RIGI-PEELP no es menor. Un proyecto bajo RIGI genérico tiene estabilidad fiscal de 30 años pero con restricciones parciales en la repatriación de utilidades durante los primeros años. Bajo PEELP, esas restricciones desaparecen desde el día uno de producción. Para proyectos que requieren décadas de flujo de caja para recuperar la inversión inicial — y Josemaría-Filo del Sol encaja perfectamente en ese perfil — la diferencia puede representar cientos de millones de dólares en valor presente neto.
Josemaría y Filo del Sol: la geografía de una apuesta de largo plazo
Los dos depósitos están ubicados en la región de la Cordillera andina de San Juan, en el extremo oeste de la provincia, a altitudes que superan los 4,000 metros en varios de sus sectores. Geológicamente, forman parte del mismo sistema mineralizado: el denominado Distrito Vicuña, que cruza la frontera con Chile y se conecta con el proyecto Filo del Sol en territorio chileno. La combinación de ambos activos bajo una sola entidad corporativa — Vicuña Corp. — fue precisamente la lógica detrás de la fusión de activos entre Lundin y BHP.
Filo del Sol, antes controlado por Filo Mining, fue adquirido mediante una operación que valoró el conjunto de activos en más de 4,500 millones de dólares. Josemaría, por su parte, tiene un estimado de inversión de construcción que supera los 3,000 millones de dólares según los estudios de prefactibilidad más recientes. Juntos, representan uno de los proyectos de cobre más grandes en etapa de desarrollo en América del Sur, en un momento en que la demanda de cobre para infraestructura eléctrica y vehículos eléctricos presiona la oferta global.
San Juan es la provincia minera más activa de Argentina junto a Catamarca, y ya alberga a Barrick Gold con Veladero. Pero el cobre no tiene en Argentina el peso que tiene el litio o el oro en términos de producción vigente. Vicuña es, en ese sentido, la apuesta más grande jamás realizada sobre el potencial cuprífero argentino.
Lo que RIGI-PEELP resuelve — y lo que todavía no resuelve
La aprobación regulatoria es un hito, pero no elimina todos los riesgos del tablero. La Ley de Glaciares sigue siendo el marco legal más complejo para cualquier proyecto de gran minería en la zona cordillerana argentina. La norma, en vigor desde 2010 y cuya constitucionalidad ha sido debatida en tribunales durante años, prohíbe actividades mineras en zonas glaciares y periglaciares. Su interpretación exacta — y la delimitación precisa de qué áreas califica como periglaciar — ha generado incertidumbre legal en proyectos similares en San Juan y Mendoza.
Vicuña Corp. tendrá que demostrar, en etapas posteriores de aprobación ambiental, que sus áreas de explotación no interfieren con las zonas protegidas por esa ley. No es un obstáculo menor. Es el mismo punto que frenó proyectos en Mendoza durante la gestión de Fernández y que el gobierno de Milei no ha modificado legislativamente — a pesar de sus señales pro-mineras — por la resistencia política que conlleva.
El tipo de cambio es otro factor que el RIGI-PEELP atenúa pero no elimina del todo. La libre disponibilidad de divisas protege las exportaciones, pero durante la fase de construcción — que puede extenderse por cinco a siete años — el proyecto requiere importar maquinaria, contratar deuda en dólares y gestionar costos en un entorno donde la inflación en pesos sigue siendo estructuralmente alta. El RIGI da certeza hacia afuera; la macroeconomía argentina impone fricciones hacia adentro.
El efecto señal: Argentina reconfigura su competitividad cuprfera regional
El timing de esta aprobación no es neutral. Perú atraviesa un ciclo de conflictividad social que ha interrumpido operaciones en Las Bambas, Antapaccay y otros activos de Glencore y MMG. Chile debate una reforma al royalty minero cuya versión definitiva sigue sin dar total claridad sobre la carga efectiva en los próximos lustros. Ecuador tiene proyectos en marcha — Mirador, Llurimagua — pero con una institucionalidad minera que aún se consolida. Colombia tiene el potencial, pero no la trayectoria.
Argentina, con el RIGI-PEELP operando y con un gobierno que ha hecho de la inversión extranjera en minería una prioridad explícita de política económica, entra en ese mapa con una propuesta de valor diferenciada: estabilidad jurídica de 30 años, libre manejo de divisas y una escala de proyecto — Josemaría-Filo del Sol — que puede convertirse en un ancla de confianza para inversiones posteriores. Si Vicuña Corp. llega a producción, será la demostración de que el RIGI funciona. Si no llega, será la demostración de que los regímenes de incentivos no sustituyen la infraestructura institucional de largo plazo.
Lundin y BHP: dos visiones estratégicas en un mismo activo
Lundin Mining, listada en el TSX, ha construido su portafolio sobre la base de proyectos de cobre y zinc en jurisdicciones con riesgo intermedio — Brasil, Chile, Portugal, Serbia. La entrada a Argentina vía Filo del Sol fue una apuesta deliberada sobre la trayectoria regulatoria del país bajo Milei. BHP, por su parte, trajo a la ecuación capacidad técnica, balance financiero y credencial ESG que facilita la obtención de financiamiento en mercados internacionales cada vez más exigentes en términos de estándares ambientales y sociales.
La estructura de Vicuña Corp. como joint venture distribuye el riesgo, pero también la toma de decisiones. En proyectos de esta complejidad, la alineación entre socios sobre el cronograma de desarrollo, el esquema de financiamiento y la estrategia de relacionamiento comunitario puede ser tan determinante como el régimen fiscal. El RIGI-PEELP resuelve la parte que el Estado puede resolver. El resto depende de cómo Lundin y BHP gestionen conjuntamente los próximos tres a cinco años de trabajo de ingeniería y permisos.
Argentina acaba de demostrar que su marco regulatorio puede producir resultados concretos para proyectos de primera línea. Ahora el peso de la prueba se desplaza hacia Vicuña Corp.: convertir la aprobación más favorable del RIGI en una mina que efectivamente entre en producción. Cada mes de avance confirmará o cuestionará si el modelo funciona. El sector minero regional observa con atención.

