Cien millones de dólares extra no es un ajuste presupuestal. Es una señal sobre el verdadero costo de construir infraestructura de minerales críticos en Estados Unidos bajo el régimen arancelario de la administración Trump y en un entorno geopolítico que nadie modeló hace tres años.
- Thacker Pass: el proyecto que Washington necesita y está encareciendo con sus propias políticas
- El factor Irán: geopolítica que llega a Nevada sin permiso
- Lo que esto revela sobre el modelo de seguridad de suministro de EUA
- Presión sobre flujo de caja y comunicación a mercados
- El contexto más amplio: el costo real de relocalizar cadenas de suministro
Lithium Americas (TSX/NYSE: LAC) confirmó que la construcción de Thacker Pass, el proyecto de litio más grande en desarrollo en suelo estadounidense, registrará un sobrecosto de entre 80 y 120 millones de dólares solo en 2025. La causa es doble: los aranceles federales al acero importado, que encarecen la infraestructura de planta, y las disrupciones en cadenas de suministro ligadas al conflicto en Medio Oriente, particularmente los efectos derivados de la guerra de Israel con Irán sobre rutas de transporte marítimo y disponibilidad de componentes especializados.
El punto medio de ese rango —100 millones de dólares— equivale a aproximadamente el 8% de la inversión total estimada originalmente para la primera fase del proyecto. No es un desliz contable. Es una advertencia sobre lo que cuesta construir soberanía de suministro cuando las herramientas de política económica y las variables geopolíticas se mueven en direcciones que contradicen el objetivo declarado.
Thacker Pass: el proyecto que Washington necesita y está encareciendo con sus propias políticas
Thacker Pass está ubicado en el condado de Humboldt, Nevada, a más de 1,800 metros sobre el nivel del mar, en uno de los depósitos de litio sedimentario más grandes del hemisferio occidental. La Fase 1 contempla una capacidad de 40,000 toneladas métricas de carbonato de litio equivalente (LCE) por año, suficiente para abastecer baterías de aproximadamente 800,000 vehículos eléctricos anuales.
General Motors comprometió hasta 650 millones de dólares en el proyecto, y el Departamento de Energía respaldó a Lithium Americas con un préstamo de 2,260 millones de dólares bajo el programa de préstamos para vehículos avanzados. El proyecto lleva la firma política de ambas administraciones recientes y está explícitamente alineado con la agenda de seguridad nacional en minerales críticos que Trump reactivó con fuerza desde enero de 2025.
El problema es estructural: los mismos aranceles al acero que la administración utiliza como herramienta de política industrial elevan directamente el costo de construir la infraestructura que esa misma política busca incentivar. Lithium Americas no importa acero por capricho. Lo necesita para equipos de proceso, tanques de lixiviación, estructuras de planta y líneas de transferencia. Cuando el acero importado se encarece 25% o más, ese costo se transfiere sin escala de grises al presupuesto de construcción.
El factor Irán: geopolítica que llega a Nevada sin permiso
El segundo componente del sobrecosto es menos discutido pero igualmente estructural. El escalamiento del conflicto entre Israel e Irán afecta rutas de transporte marítimo a través del estrecho de Ormuz y el Mar Rojo, dos corredores críticos para el movimiento de bienes de capital, componentes industriales y acero procesado de origen asiático.
Proyectos de gran escala como Thacker Pass dependen de equipos fabricados en múltiples jurisdicciones. Los tiempos de entrega de componentes de largo plazo —intercambiadores de calor, compresores industriales, equipos electroquímicos— se extienden cuando las rutas marítimas se vuelven más costosas o inciertas. El incremento en primas de seguro para carga que transita zonas de conflicto se refleja directamente en cotizaciones de proveedores que Lithium Americas ya contrató o está negociando.
El resultado es un sobrecosto que no figura en ninguno de los análisis de factibilidad originales. Nadie modeló guerra regional más aranceles de construcción simultáneos en el mismo año fiscal.
Lo que esto revela sobre el modelo de seguridad de suministro de EUA
Washington lleva dos administraciones declarando que la dependencia de litio importado —principalmente de Australia, Chile y Argentina— representa un riesgo estratégico. La respuesta de política pública ha combinado subsidios directos, préstamos blandos, permisos acelerados y ahora aranceles proteccionistas.
El problema es que los aranceles proteccionistas diseñados para reducir la dependencia de manufactura extranjera elevan el costo de construir la infraestructura doméstica que reemplazaría esa dependencia. Es una contradicción de política que Lithium Americas está pagando en efectivo durante el año fiscal 2025.
El USGS estimó en 2024 que Estados Unidos produce menos del 1% del litio que consume anualmente. Thacker Pass es el proyecto más visible para cambiar ese número. Pero si cada fase de construcción absorbe sobrecostos de 100 millones de dólares por factores de política doméstica y geopolítica, la rentabilidad del proyecto bajo las condiciones actuales del mercado de litio —con precios que cayeron más del 70% desde sus máximos de 2022 y que se mantienen deprimidos en 2025— se vuelve una ecuación muy estrecha.
El precio del carbonato de litio en el mercado spot global ronda los 10,000 a 12,000 dólares por tonelada en lo que va de 2025, muy por debajo de los 80,000 dólares que marcó a fines de 2022. Lithium Americas necesita que ese precio suba, o que sus costos de producción sean suficientemente competitivos, para que Thacker Pass genere los retornos que General Motors y el Departamento de Energía esperan.
Presión sobre flujo de caja y comunicación a mercados
Para los inversionistas que siguen a LAC en TSX y NYSE, el anuncio del sobrecosto plantea preguntas concretas. Lithium Americas no es una empresa en producción. Es un desarrollador con caja limitada, un préstamo gubernamental que viene con condiciones de uso específicas y un socio estratégico —GM— que tiene sus propias presiones financieras en el segmento de vehículos eléctricos.
Los 80 a 120 millones de dólares de sobrecosto en 2025 representan capital que deberá salir de algún lado: reservas propias, extensión del crédito del DOE, o renegociación de términos con GM. Ninguna de esas opciones es neutral. Cada una implica dilución, condicionamiento o renegociación de los parámetros del proyecto.
El mercado ya descuenta incertidumbre en el precio de la acción. LAC ha operado con alta volatilidad desde que los precios del litio comenzaron a colapsar a mediados de 2023. Un anuncio de sobrecosto de esta magnitud durante la fase más intensiva de construcción no mejora esa percepción.
El contexto más amplio: el costo real de relocalizar cadenas de suministro
Thacker Pass no es el único proyecto de minerales críticos que enfrenta esta presión. A lo largo de la cadena de baterías que Washington busca relocalizar —litio, níquel, cobalto, grafito, manganeso— los proyectos en etapa de construcción o desarrollo avanzado en territorio estadounidense comparten el mismo problema estructural: los insumos de construcción son globales, los aranceles son nacionales y la geopolítica es impredecible.
La industria del cobre en Arizona —donde Freeport-McMoRan opera Morenci, la mina de cobre más grande de Estados Unidos— enfrentó dinámicas similares en sus últimas expansiones de capacidad. El acero para equipos de gran escala, los componentes electrónicos para sistemas de automatización y los bienes de capital de precisión vienen de cadenas de suministro globales que no se relocalizan en un ciclo presupuestal.
El caso de Thacker Pass es la versión litio del mismo problema estructural. Y si los sobrecostos de 2025 se confirman en el rango alto del estimado —120 millones de dólares— habrá que preguntarse si la Fase 2 del proyecto, que contempla duplicar la capacidad, puede financiarse bajo las condiciones actuales sin una revisión fundamental del modelo.
Cien millones de dólares extra para construir soberanía de suministro es el precio de las contradicciones de política. Lithium Americas los paga hoy. Los siguientes en la fila también lo harán.

