El conflicto comercial entre China y la minera australiana BHP Group se intensifica. China Mineral Resources Group (CMRG), la entidad estatal encargada de centralizar las compras de mineral de hierro, ha ordenado a las acerías y comerciantes chinos dejar de adquirir un segundo producto de BHP: el “Jinbao Fines”, una mezcla específica de mineral de hierro comercializada desde Australia. Esta medida amplía la prohibición impuesta anteriormente al Pilbara Blend Fines, el principal producto de exportación de la empresa.
El nuevo veto marca un punto de quiebre en las negociaciones que ambas partes mantenían para renovar sus contratos de suministro. CMRG, creada en 2022 con el respaldo del Consejo de Estado chino, ha buscado desde entonces consolidar su poder de compra y obtener mejores condiciones comerciales frente a las grandes mineras globales. Con este movimiento, refuerza su estrategia al utilizar las restricciones de importación como herramienta de presión directa.
Aunque el Jinbao Fines representa una fracción menor del volumen total exportado por BHP a China, su inclusión en la lista negra tiene un valor simbólico y estratégico. Fuentes del sector indican que no se trata de una acción técnica, sino de una decisión política con fines claros: alterar el equilibrio de poder en las negociaciones contractuales.
El momento no es casual. China enfrenta una reducción prolongada en la producción de acero crudo, afectada por la desaceleración del sector inmobiliario, restricciones ambientales y condiciones meteorológicas adversas. Según datos oficiales, la producción diaria ha descendido a niveles no vistos desde diciembre de 2023, coincidiendo con un repunte en los precios internacionales del mineral de hierro, que han alcanzado los 131 dólares por tonelada.
La posición de BHP, por su parte, es compleja. La empresa ha evitado pronunciamientos públicos sobre el conflicto, mientras continúa enviando cargamentos a clientes chinos fuera del canal estatal de CMRG. Sin embargo, la creciente influencia de esta entidad limita las alternativas de la minera en el principal mercado de consumo global. Actualmente, China absorbe más del 60 % de las exportaciones de mineral de hierro de Australia, lo que convierte al país en un actor crítico para la estabilidad comercial del sector.
El conflicto también tiene implicaciones más amplias para la industria minera. Por un lado, demuestra que la concentración de compradores en manos estatales puede alterar dinámicas de mercado consolidadas. Por otro, deja claro que la estrategia de diversificación de mercados y contratos será clave para las grandes mineras que operan en entornos geopolíticamente sensibles.
Desde la perspectiva de los países productores, la situación ofrece señales mixtas. América Latina, en particular Brasil y México, observa con atención estas tensiones. Si bien es cierto que la infraestructura logística y la calidad del mineral son factores que limitan una sustitución inmediata, el reordenamiento comercial podría abrir espacio para nuevos proveedores si el conflicto se prolonga.
Es relevante destacar que la minería, aun en medio de estas tensiones, conserva su rol estratégico como motor del desarrollo económico. La búsqueda de condiciones comerciales justas por parte de China es legítima, pero debe evitar cruzar el umbral de la coerción comercial. La estabilidad de la cadena de suministro global depende de marcos contractuales previsibles y de relaciones comerciales transparentes.
La postura de CMRG plantea interrogantes sobre el futuro del mercado de materias primas en un contexto cada vez más politizado. No es la primera vez que China utiliza su poder de compra como palanca estratégica, pero el caso BHP podría sentar un precedente con consecuencias para otros productores, incluidos los latinoamericanos.
De momento, la comunidad minera internacional observa con cautela. Las mineras que operan en múltiples jurisdicciones han comenzado a revisar sus acuerdos contractuales y evaluar escenarios de contingencia. Los inversionistas, por su parte, exigen mayor claridad sobre el impacto potencial de este tipo de disputas en los flujos de ingresos de las empresas mineras.
En términos de sostenibilidad del suministro, el conflicto también arroja luz sobre la necesidad de avanzar hacia cadenas más resilientes, con mayor participación de tecnologías de trazabilidad, contratos multilaterales y diversificación de mercados. La lección es clara: el acceso al mercado no debe depender de decisiones unilaterales de un actor dominante, sino de un equilibrio razonable entre oferta y demanda.
A pesar del ruido geopolítico, el consumo de acero en sectores como infraestructura, energías renovables y transporte pesado sigue siendo robusto a nivel global. Esta demanda estructural continuará respaldando al sector minero, aunque con mayor incertidumbre regulatoria.
En resumen, la expansión del veto por parte de China a un segundo producto de mineral de hierro de BHP refleja una estrategia calculada de presión comercial que trasciende lo técnico y se inserta en una lógica de poder. Para los productores de mineral de hierro, el mensaje es claro: la diversificación y la construcción de relaciones contractuales sólidas son más necesarias que nunca.

