En un nuevo capítulo de tensiones entre el gigante minero-indio Vedanta Ltd y el fondo bajista estadounidense Viceroy Research, la Policía de Singapur ha comenzado la revisión de una queja que acusa a la firma de financiar de manera inapropiada su dividendo correspondiente a 2024. Aunque aún no se ha iniciado formalmente una investigación, documentos obtenidos por la agencia Reuters confirman que las autoridades de Singapur han asignado un número de referencia al caso, señal de que el asunto ha sido recibido y está siendo evaluado.
Vedanta, con sede en India y operaciones en minería, procesamiento de minerales, y petróleo y gas, ha negado rotundamente las acusaciones, calificándolas como “maliciosas y sin fundamento”. En declaraciones a Reuters, un vocero de la compañía sostuvo que todos los dividendos fueron pagados conforme a las leyes aplicables y aseguró que la firma no ha sido contactada por la policía de Singapur, reafirmando que no existe ninguna investigación en curso contra la empresa.
El trasfondo de la disputa gira en torno a una carta enviada por Viceroy Research a la Policía de Singapur el pasado 7 de agosto. En ella, el fondo alega que Vedanta utilizó un préstamo de 900 millones de dólares, proporcionado por Oaktree Capital Management, para inflar artificialmente sus reservas contables y así respaldar un dividendo que, según afirman, no estaba sustentado por ingresos reales.
Además, el reporte de Viceroy sostiene que Vedanta habría utilizado entidades domiciliadas en Singapur para revertir amortizaciones y saldar el préstamo, generando una imagen financiera más sólida de lo que reflejan sus flujos de efectivo reales. En un contexto donde los inversionistas están particularmente atentos a los balances corporativos, las acusaciones han generado inquietud, especialmente entre los accionistas institucionales que controlan el 44% de la compañía. El restante 56% pertenece a Vedanta Resources, con sede en el Reino Unido.
Las acusaciones de Viceroy no son nuevas. En julio, el fondo reveló una posición corta contra la deuda de Vedanta Resources, acusando a la firma británica de desviar sistemáticamente recursos de su filial india. También alegó que la política de dividendos de Vedanta Ltd responde más a las necesidades de financiamiento de su matriz que a la realidad operativa de la compañía en India.
En aquella ocasión, la respuesta de la empresa fue igualmente enérgica. Calificó el informe como una “combinación maliciosa de desinformación selectiva y acusaciones infundadas”, e insistió en que su estructura financiera es legal y legítima. La tensión con Viceroy se produce en un momento delicado para Vedanta, cuya propuesta de escisión en cuatro empresas independientes enfrenta obstáculos regulatorios en India.
La iniciativa de dividir el conglomerado fue lanzada en 2023 por el presidente Anil Agarwal, como parte de un plan para racionalizar las operaciones y mejorar el perfil de deuda del grupo. Sin embargo, el gobierno indio expresó reservas respecto a esa estrategia. Desde entonces, la presión ha aumentado, no solo desde el ámbito gubernamental sino también desde los mercados financieros, donde la confianza en la gestión y transparencia de la firma se ha visto afectada.
Como parte de su esfuerzo por estabilizarse financieramente, Vedanta Resources anunció su compromiso de reducir la deuda neta del grupo en 1.2 mil millones de dólares durante el año fiscal 2025, situándola en 11.1 mil millones. Esta medida busca responder a las críticas sobre apalancamiento excesivo y prácticas contables cuestionables.
En paralelo, el entorno global no favorece a los grandes conglomerados del sector extractivo. Con precios de los metales volátiles y una creciente presión por la transparencia y la sostenibilidad, las empresas mineras enfrentan un escrutinio público cada vez mayor. Aun así, es importante destacar que Vedanta ha sido, históricamente, uno de los motores industriales de la India, con contribuciones significativas al desarrollo de infraestructura energética, electrificación rural y empleo en zonas remotas.
Si bien las acusaciones de Viceroy buscan proyectar una imagen de colapso inminente, lo cierto es que el conglomerado sigue operando normalmente y mantiene una cartera diversificada de activos. Las operaciones de minería de zinc en Rajasthan, los proyectos de aluminio en Odisha, y sus activos de cobre y energía en otros estados han mostrado resiliencia a pesar del ruido mediático y financiero.
Ahora bien, la disputa también pone sobre la mesa el rol de los fondos bajistas en el ecosistema financiero. ¿Hasta qué punto estas entidades, que apuestan a la baja de activos, deben influir en la percepción de riesgo de una empresa? ¿Qué nivel de responsabilidad tienen cuando sus informes provocan movimientos de mercado o presionan a las autoridades regulatorias a actuar?
Desde una óptica empresarial, Vedanta está obligada a fortalecer sus controles internos y reforzar la confianza de sus accionistas. La mejor respuesta a este tipo de ataques sigue siendo la transparencia, auditorías independientes y un gobierno corporativo robusto. La minería, como actividad esencial para el desarrollo económico, no puede darse el lujo de ser percibida como opaca o poco confiable.
En México, casos similares han despertado debates intensos. Recordemos las controversias vividas en torno a Grupo México o la nacionalización del litio. Si algo demuestran estos episodios es que las empresas extractivas necesitan, más que nunca, comunicar con claridad sus decisiones financieras y operativas, no solo hacia los mercados, sino también hacia la opinión pública.
El caso Vedanta, aún en evolución, podría marcar un precedente sobre la relación entre las grandes mineras, los fondos de inversión y los reguladores internacionales. Por ahora, la empresa mantiene su postura firme. Pero el escenario está lejos de resolverse.

