Navoi Mining & Metallurgical Co., compañía estatal líder en producción aurífera, está explorando una cotización simultánea en las bolsas de Tashkent y Londres con una valoración estimada de 20 mil millones de dólares, considerando deuda. El impulso viene de una subida del precio del oro de casi el 30 % este año, alcanzando máximos históricos por encima de los 3 500 dólares por onza.
La estrategia contempla la emisión de recibos globales depositarios (GDR) en Londres, mientras cumple con un decreto presidencial emitido en abril que exige a las empresas estatales realizar ofertas públicas tanto a nivel local como internacional. Se mencionan bancos como Citigroup, Morgan Stanley y JPMorgan Chase trabajando en este posible IPO, con Rothschild & Co. como asesora.
NMMC se presenta como la cuarta mayor productora de oro del mundo, con ventas estimadas en 7.4 mil millones de dólares y una ganancia operativa de aproximadamente 4 mil millones; su producción anual alcanza 3.1 millones de onzas.
No obstante, los planes aún no son definitivos y podrían cambiar sobre el camino. En paralelo, el gobierno está contemplando cómo sincronizar este movimiento con la posible salida a bolsa del fondo de inversión nacional UzNIF.
Desde mi perspectiva, esta iniciativa representa algo más que una privatización parcial; es una apuesta por modernizar los mercados de capitales y atraer liquidez global sin ceder el control estratégico. El momento es propicio: el oro está de moda, los números de NMMC son sólidos, y la reforma económica de Uzbekistán suma credibilidad al proyecto. Además, Londres podría beneficiarse al recuperar dinamismo en su mercado bursátil tras un semestre flojo en IPOs .

