BHP anunció que la primera fase de su mina de potasa Jansen en Saskatchewan, Canadá, costará hasta un 30 % más de lo estimado y comenzará a producir un año después de lo previsto. El nuevo rango de inversión asciende a entre 7 000 y 7 400 millones de dólares, mientras que la producción inicial se postergó hasta mediados de 2027. Este retraso obedece a múltiples factores, entre ellos cambios de diseño, inflación persistente y una productividad inferior a lo esperado.
La minera también suspendió la inversión proyectada para la segunda etapa del proyecto, valorada en 4 900 millones de dólares. Esta decisión responde a un análisis interno que contempla la posibilidad de un aumento en la oferta de potasa en los próximos años, lo cual podría afectar los precios si no se gestiona con cautela. BHP ha retirado su estimación de costos para esta fase mientras realiza estudios adicionales que definirán su ejecución.
A pesar de los contratiempos, la empresa mantiene su visión estratégica de largo plazo. La potasa es esencial en la agricultura global y se utiliza en fertilizantes para mejorar la productividad sin necesidad de expandir el terreno cultivado. En un mundo con población creciente y tierras agrícolas limitadas, el papel de este mineral cobra más importancia. Jansen está concebido para operar durante varias décadas y abastecer mercados claves en Norteamérica, Asia y América Latina.
El proyecto tiene una historia de casi dos décadas. BHP ingresó al mercado de potasa en 2006 con la adquisición de concesiones en Saskatchewan. Desde entonces, tres directores ejecutivos han impulsado el desarrollo: desde una oferta fallida por PotashCorp (hoy Nutrien), hasta el compromiso de 5 700 millones de dólares aprobado en 2021 para iniciar la primera fase del proyecto. Estos antecedentes demuestran la importancia estratégica que la compañía asigna a la diversificación más allá del hierro y el cobre.
Los desafíos que enfrenta BHP en Jansen no son únicos. Proyectos mineros complejos, como la expansión subterránea de Oyu Tolgoi por parte de Rio Tinto en Mongolia, han superado sus presupuestos por márgenes similares. Incluso la propia BHP registró sobrecostos de 670 millones de dólares en la modernización de su mina de cobre Spence en Chile. Este tipo de desviaciones es frecuente en obras de gran escala y condiciones extremas.
En Saskatchewan, las bajas temperaturas, la escasa disponibilidad de mano de obra calificada y las complejidades logísticas han sido obstáculos adicionales. Las instalaciones en superficie han presentado mayores dificultades que las obras subterráneas, que sí avanzan conforme al calendario original. A pesar de ello, la minera no ha perdido la confianza en la viabilidad técnica y económica del proyecto.
El mercado respondió con optimismo moderado. Las acciones de BHP subieron cerca de 3 % en la bolsa australiana, impulsadas por la publicación simultánea de resultados operativos positivos. En su ejercicio fiscal 2025, la empresa alcanzó niveles récord en producción de cobre, con 2,02 millones de toneladas, y de mineral de hierro, con 290 millones de toneladas. Sin embargo, anticipa una caída en el volumen de cobre para 2026 debido a la disminución en la ley del mineral en Escondida, su operación estrella en Chile.
El enfoque conservador que ahora adopta BHP refleja una estrategia más disciplinada en la asignación de capital. Al espaciar el desarrollo de Jansen, la empresa se protege ante posibles fluctuaciones del mercado y evita comprometer recursos antes de contar con información más sólida sobre la evolución de la demanda global de potasa. Esta decisión también podría sostener los precios en el mediano plazo, beneficiando a toda la industria.
La minería de potasa representa una de las mayores apuestas de diversificación para BHP. Su objetivo es crear una operación rentable, eficiente y de bajo costo, comparable a su negocio de mineral de hierro en Pilbara, Australia. Si bien el camino presenta desafíos considerables, la compañía conserva una visión de largo plazo anclada en fundamentos sólidos del mercado agrícola.
El futuro de Jansen dependerá tanto de factores internos, como la eficiencia constructiva y operativa, como de condiciones externas, incluyendo el comportamiento del mercado, la geopolítica y las políticas agrícolas en economías clave. En este contexto, el avance de BHP debe entenderse no como una señal de fracaso, sino como un proceso natural en la maduración de un proyecto ambicioso.
La potasa tiene el potencial de convertirse en una nueva columna vertebral del portafolio de BHP. Con un enfoque flexible y de adaptación continua, la minera está mejor posicionada para capitalizar oportunidades futuras en un mundo donde la seguridad alimentaria y la sostenibilidad son cada vez más prioritarias.

