Las principales mineras de oro que operan en Ghana y Costa de Marfil han decidido no pagar los nuevos impuestos introducidos en 2025. Empresas como Gold Fields, Newmont, AngloGold Ashanti, Barrick, Endeavour, Allied Gold y Perseus argumentan que las modificaciones fiscales violan los términos establecidos en sus contratos de licencia.
Las autoridades de ambos países aplicaron alzas tributarias con el fin de aprovechar el aumento de casi 30 % en el precio del oro durante el año. Ghana subió la tasa sobre la producción bruta de 1 % a 3 %, mientras que Costa de Marfil impuso una tarifa plana del 8 % sobre los ingresos anuales, sustituyendo un esquema escalonado anterior de entre 3 % y 6 %.
“Si invertimos a largo plazo y cambian las reglas, el proyecto se afecta. Las nuevas reglas deben aplicarse a proyectos futuros”, comentó un ejecutivo del sector minero en Costa de Marfil.
Negociaciones en pausa y riesgo de litigios
Los consorcios mineros acordaron no pagar las nuevas tasas mientras negocian su anulación con los gobiernos locales. De no lograrse un acuerdo, podrían enfrentarse a multas o al cierre de operaciones por parte de las autoridades fiscales. Algunas firmas consideran emprender acciones legales alegando protección contractual frente a reformas unilaterales.
En Ghana, la Cámara de Minas ha solicitado revisar las medidas. En Costa de Marfil, las conversaciones entre empresas y ministerios continúan.
Contexto regional: evasión y minería informal
El tema se enmarca en un entorno fiscal cada vez más estricto. Mientras Mali, Burkina Faso, Guinea y Níger han implementado nuevos códigos mineros, la mayoría de las mineras han acatado los cambios. No es el caso de Ghana y Costa de Marfil.
Un informe reciente de Swissaid reveló que Ghana perdió USD 11 000 millones en cinco años debido al contrabando de oro, principalmente hacia Dubái. Parte de este problema se atribuye a sistemas fiscales que no ofrecen incentivos suficientes para operar legalmente.
¿Solución progresiva?
Expertos como Denis Gyeyri, del Natural Resource Governance Institute, proponen esquemas fiscales escalonados. En su opinión, los gobiernos actúan con rapidez al subir impuestos cuando suben los precios, pero no los reducen cuando caen. Un modelo progresivo permitiría recaudar más en tiempos de bonanza y aliviar la carga cuando los precios bajan.
“Las tasas deben ser competitivas. Australia, por ejemplo, tiene regalías entre 2,5 % y 7,5 %, dependiendo del nivel de procesamiento”, explicó Gyeyri.
Conclusión
Las tensiones fiscales entre las mineras y los gobiernos de Ghana y Costa de Marfil reflejan el delicado equilibrio entre atraer inversión y maximizar ingresos públicos. Sin reglas claras, flexibles y acordadas, ambas partes pierden: los estados ingresos sostenibles y las empresas seguridad jurídica.

