El gigante minero Vale sigue firme en su expansión de níquel en Brasil, a pesar de que el operador del sistema eléctrico, ONS, rechazó su solicitud para aumentar el consumo de energía en su complejo Onça Puma. Este proyecto, con una inversión de $555 millones, es clave para que Vale eleve su producción global de níquel a 250,000 toneladas anuales en 2030, desde las 160,000 toneladas del año pasado.
La expansión incluye la puesta en marcha de un segundo horno en Onça Puma, que sumaría 15,200 toneladas de producción anual, fortaleciendo la posición de Brasil como actor relevante en el mercado global de níquel, un mineral esencial para baterías y tecnologías limpias.
El rechazo del aumento eléctrico
Según documentos vistos por Reuters, Vale había solicitado a finales de 2023 elevar el consumo energético de Onça Puma a 200 megavatios para iniciar operaciones a comienzos de 2024. Aunque ONS emitió documentos que confirmaban la viabilidad del aumento, Vale no firmó el contrato a tiempo.
En febrero, Vale presentó una nueva solicitud, esperando iniciar el aumento en junio, pero ONS negó el pedido, ya que la capacidad adicional fue asignada a otro proyecto.
Las alternativas que explora Vale
A pesar del revés, Vale asegura que mantiene su calendario para arrancar el segundo horno en la segunda mitad de 2025. La empresa trabaja junto a ONS para evaluar “alternativas técnicas” que permitan destrabar el aumento energético necesario para la expansión.
El complejo Onça Puma representa cerca del 10% de la producción total de níquel de Vale, con una capacidad nominal de 27,000 toneladas anuales. Con la expansión, la planta se consolida como pieza clave para responder a la creciente demanda mundial de este mineral estratégico.
El lado positivo: resiliencia y visión de largo plazo
Este episodio refleja un aspecto positivo de la minería moderna: la resiliencia de empresas como Vale, que no se detienen ante obstáculos regulatorios o logísticos. Al seguir apostando por la expansión de Onça Puma, Vale fortalece su portafolio de níquel, un metal central para la transición energética global, indispensable para baterías de vehículos eléctricos y almacenamiento renovable.
Además, la inversión en Brasil no solo representa beneficios para Vale, sino también para las comunidades locales, generando empleo, infraestructura y transferencia tecnológica en una región clave para el desarrollo minero.
Proyecciones a futuro
Vale planea aumentar significativamente su producción global de níquel en los próximos cinco años, posicionándose como líder mundial. Aunque el rechazo eléctrico supone un reto, no frena su ambición. El sector minero brasileño, apoyado por inversiones de esta magnitud, puede convertirse en un motor de desarrollo y un actor crucial en las cadenas de suministro críticas para la descarbonización global.
La historia de Onça Puma es un recordatorio de que, si bien la minería enfrenta desafíos, también ofrece oportunidades para innovar, colaborar con autoridades y generar valor compartido. Vale, con su trayectoria y recursos, parece estar listo para asumir este desafío.

