Ivanhoe Atlantic, la nueva apuesta minera del multimillonario Robert Friedland, ha intensificado sus esfuerzos para lograr que el gobierno de Estados Unidos clasifique el mineral de hierro de alta ley como un mineral crítico. Esta iniciativa busca alinearse con la estrategia nacional estadounidense de asegurar materiales estratégicos para su base industrial de defensa.
Bronwyn Barnes, presidenta y directora ejecutiva de la firma, destacó durante una conferencia que este tipo de hierro es indispensable para fabricar acero de alta resistencia, esencial en la producción de buques de guerra y otros equipos militares. “No se pueden construir acorazados sin acero de alta resistencia”, afirmó.
Actualmente, la Lista de Minerales Críticos de EE.UU. prioriza materiales requeridos por el sector defensa, como tierras raras, litio, cobalto y grafito. La exclusión del hierro de alta ley, pese a su relevancia estratégica, ha sido señalada como una omisión por Ivanhoe Atlantic.
Nimba: Proyecto clave en Guinea con producción inminente
La propuesta cobra relevancia ante el inicio de operaciones en Nimba, el proyecto insignia de la empresa en Guinea, que espera producir entre 2 y 5 millones de toneladas de mineral de hierro de alta ley a finales de 2025. La capacidad se incrementará hasta alcanzar las 25 millones de toneladas anuales en siete años.
Ivanhoe Atlantic también desarrolla el proyecto Kon Kweni en la misma región, asegurado en 2019 tras la retirada de BHP y otros actores. Ambas iniciativas contienen mineral de una pureza excepcional, ideal para la fabricación de “acero verde” con menor huella de carbono, lo que refuerza su atractivo en mercados industriales y medioambientales.
Ausencia de producción nacional en EE.UU. y dependencia externa
Estados Unidos carece de fuentes domésticas de mineral de hierro de alta ley. Su industria siderúrgica depende principalmente de materiales reciclados o de baja pureza, situación que representa un riesgo estratégico, especialmente en tiempos de tensiones geopolíticas.
Barnes remarcó que esta dependencia limita la capacidad del país para producir acero especializado de forma competitiva y segura, lo que refuerza la necesidad de diversificar sus fuentes de suministro fuera de regiones controladas por actores rivales, como China.
Competencia creciente desde Simandou
El empuje de Ivanhoe Atlantic coincide con el avance del colosal proyecto Simandou, también en Guinea, que podría comenzar producción a finales de 2025. Operado parcialmente por un consorcio chino, se estima que Simandou podrá suministrar hasta 120 millones de toneladas de mineral premium por año una vez esté completamente operativo.
Sin embargo, la participación de China en los bloques 1 y 2 del proyecto genera escepticismo sobre la posibilidad de que EE.UU. recurra a esta fuente, dado el actual clima de tensión comercial y tecnológica entre ambas potencias.
Rumbo a la Bolsa australiana
Ivanhoe Atlantic ha decidido cotizar en la Bolsa de Valores de Australia (ASX), en lugar de Toronto o Nueva York. Esta elección responde al conocimiento profundo del mercado australiano sobre el sector del hierro y su comunidad inversionista especializada.
Cabe resaltar que esta compañía no guarda relación directa con Ivanhoe Mines, la firma también fundada por Friedland y que cotiza en la Bolsa de Toronto (TSX: IVN). Ivanhoe Atlantic representa una nueva etapa en la carrera del magnate, esta vez enfocada en hierro y minerales estratégicos en el África occidental.
El legado de Robert Friedland
Robert Friedland es uno de los nombres más influyentes de la minería mundial. Su reputación comenzó con la venta del proyecto Voisey’s Bay en Canadá en 1996, seguido del desarrollo de Oyu Tolgoi en Mongolia, uno de los depósitos de cobre más grandes del mundo, hoy operado por Rio Tinto.
Ahora, con Ivanhoe Atlantic, Friedland busca posicionarse en el suministro de materias primas esenciales no sólo para la transición energética, sino también para la seguridad nacional de potencias como EE.UU. “El hierro de alta ley no es solo un mineral industrial, sino una herramienta estratégica”, concluyó Barnes.

