Arabia Saudita y Estados Unidos han anunciado la negociación de un memorando de cooperación en los sectores de minería y recursos minerales. Este acuerdo, liderado por el Ministerio de Industria y Recursos Minerales saudí y el Departamento de Energía de EE.UU., busca fortalecer la colaboración bilateral en un momento clave para la seguridad de las cadenas de suministro globales.
La iniciativa se enmarca en la visita del presidente estadounidense Donald Trump a Riad y en la ambiciosa estrategia saudí “Visión 2030”, que pretende diversificar la economía del reino más allá del petróleo, con la minería como pilar fundamental.
Arabia Saudita: de potencia petrolera a líder minero global
Desde el lanzamiento de “Visión 2030”, Arabia Saudita ha intensificado sus esfuerzos para desarrollar su sector minero. El país ha duplicado la estimación de sus reservas minerales a 2.5 billones de dólares, destacando el descubrimiento de tierras raras, cobre, níquel y otros minerales estratégicos esenciales para la transición energética.
La empresa estatal Ma’aden lidera esta transformación, evaluando asociaciones con firmas internacionales como MP Materials (EE.UU.), Shenghe Resources (China), Lynas Rare Earths (Australia) y Neo Performance Materials (Canadá) para establecer una planta de procesamiento de tierras raras y producción de imanes en el reino.
Manara Minerals: expansión global de la minería saudí
Además de fortalecer su industria minera nacional, Arabia Saudita ha creado Manara Minerals, una empresa conjunta entre Ma’aden y el Fondo de Inversión Pública (PIF), para invertir en activos mineros en el extranjero. En 2023, Manara adquirió una participación del 10% en Vale Base Metals, la unidad de cobre y níquel de la brasileña Vale, valorada en 26 mil millones de dólares.
Una alianza estratégica con implicaciones globales
La colaboración entre Arabia Saudita y EE.UU. en el sector minero tiene el potencial de redefinir la geopolítica de los minerales críticos. Mientras China controla cerca del 90% de la capacidad global de refinación de tierras raras, esta alianza busca diversificar las fuentes de suministro y fortalecer la seguridad energética de ambos países.
La inversión en minería no solo representa una oportunidad económica para Arabia Saudita, sino que también posiciona al reino como un actor clave en la transición energética global, al proporcionar los minerales esenciales para tecnologías limpias como vehículos eléctricos y energías renovables.

