En pleno desierto de Sonora, en Arizona, donde las temperaturas alcanzan los 48 °C, se extiende Morenci, una de las minas de cobre más antiguas y grandes de América del Norte. Tras más de 150 años de operación, el cobre de fácil acceso ya ha sido extraído. Lo que queda son inmensos montones de residuos que esconden cerca de 10 millones de toneladas de cobre, un recurso clave para la transición energética mundial.
Una segunda oportunidad para el cobre estadounidense
Freeport-McMoRan Inc., propietaria de Morenci, ha apostado por una tecnología emergente: la lixiviación de sulfuros. Este proceso permite recuperar cobre de minerales considerados anteriormente como inviables, debido a sus altos costos de procesamiento y baja concentración del metal.
Aunque la lixiviación de sulfuros es una técnica conocida, los avances recientes en química, ingeniería y reacciones electroquímicas han generado un renovado interés. Frente al auge de los centros de datos, la movilidad eléctrica y la inteligencia artificial, se espera que la demanda mundial de cobre se dispare. BHP estima que el uso de cobre en centros de datos crecerá seis veces hacia 2050.
Una alternativa verde frente a nuevas minas
A diferencia de la minería tradicional, este método no requiere construir nuevas minas ni permisos extensos. Aprovechar los residuos existentes reduce la huella ambiental, mitiga conflictos sociales y representa una opción más económica para las empresas.
En Morenci, la meta es recuperar 400,000 toneladas de cobre para 2030, lo suficiente para cablear más de 4.3 millones de vehículos eléctricos. La empresa ya ha logrado extraer 100,000 toneladas utilizando esta tecnología.
Tecnología en competencia: Jetti, Ceibo y Nuton
No solo Freeport está en esta carrera. Empresas como BHP, Antofagasta y Rio Tinto están invirtiendo en soluciones similares, muchas veces apoyándose en startups como Jetti Resources y Ceibo.
- Jetti promete bajos costos y una instalación sencilla, aunque con mejoras modestas en la recuperación.
- Ceibo, respaldada por BHP y Glencore, utiliza reacciones electroquímicas que aceleran la oxidación de la calcopirita, logrando tasas de recuperación de hasta 75%.
A pesar de los avances, la viabilidad a escala industrial sigue siendo el gran desafío. Algunos proyectos han sido abandonados por falta de resultados concretos o desacuerdos comerciales.
Un impulso político a favor del cobre nacional
El interés del expresidente Donald Trump por fortalecer la producción interna de minerales críticos, incluyendo el cobre, ha reforzado las perspectivas de las minas en EE.UU. “Es hora de que el cobre vuelva a casa”, declaró en febrero. Esta declaración, junto con una investigación de importaciones ordenada por el Departamento de Comercio, disparó los precios del cobre en el mercado estadounidense.
Si se imponen aranceles a las importaciones, Morenci y otras minas podrían ganar ventaja frente a competidores de América Latina o África.
Impacto económico local: más allá del cobre
Morenci no solo es cobre. Es también empleos, desarrollo local y esperanza para comunidades rurales. Actualmente, genera más de 13,000 empleos directos e indirectos, y representa beneficios económicos por más de 1.5 mil millones de dólares para Arizona.
Robert Pollock, gerente del sitio y originario del pueblo cercano de Clifton, resume el espíritu del proyecto: “Hacer este trabajo asegura que la mina siga aquí a largo plazo”.
Recuperar cobre de residuos no solo es técnicamente posible, sino también económicamente viable si se logra escalar correctamente. Frente a una creciente demanda global, este enfoque representa una oportunidad histórica para revalorizar residuos, fortalecer la autosuficiencia minera de EE.UU. y demostrar que la minería puede ser más verde y sustentable.

