El contrato fue suscrito a través de Proinversión, entidad estatal encargada de promover inversiones privadas. El objetivo principal es doble: desarrollar una mina subterránea de cobre, zinc y plata, y garantizar el acceso al agua en el distrito agrícola de Tambogrande, históricamente opuesto a la minería.
Buenaventura debe iniciar ahora un proceso clave: construir un pacto social con la Comunidad Campesina Apóstol Juan Bautista de Locuto y otros actores locales. Solo así podrá avanzar hacia la etapa de estudios y construcción minera.
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“El primer paso es lograr un acuerdo social sólido. Este sentará las bases para consolidar un proyecto de cobre subterráneo en armonía con las comunidades”, afirmó Aldo Masa, vicepresidente de Desarrollo de Negocios de Buenaventura.
Detalles técnicos y metas del proyecto
El Algarrobo será una mina polimetálica. En una primera etapa, prevé producir 5,000 toneladas por día. La meta es triplicar esa capacidad y alcanzar 15,000 toneladas diarias, posicionándose como uno de los nuevos motores del cobre en Perú.
El plan contempla una inversión inicial de 759 millones de dólares en construcción. A esto se sumarán 1.994 millones en operación y mantenimiento durante la primera década.
Sin embargo, la ejecución del proyecto está condicionada a un acuerdo con las comunidades y un proceso de evaluación ambiental. Se estima que esta etapa social y de estudios podría tomar al menos tres años.
Perú: ¿del retroceso al liderazgo en cobre?
El desarrollo de El Algarrobo llega en un momento crítico para el sector minero peruano. En 2023, el país cayó al tercer lugar mundial en producción de cobre, superado por la República Democrática del Congo. La falta de inversión y el agotamiento de mineral de alta ley han mermado la producción.
Este proyecto representa una apuesta estratégica para revertir esa tendencia. Además, refuerza el papel del norte peruano, tradicionalmente agrícola, como posible nuevo polo minero, siempre que se logre el tan anhelado consenso social.
Minería y agua: un modelo de desarrollo posible
El componente hídrico de El Algarrobo es clave. El proyecto prevé obras de captación, almacenamiento y distribución de agua. Esto beneficiará tanto a las operaciones mineras como a las actividades agrícolas del distrito de Tambogrande.
Este enfoque integral puede ser ejemplo de minería moderna: una que invierte en infraestructura útil para todos y mejora la calidad de vida local. No es una promesa menor en una zona donde históricamente los proyectos mineros han sido rechazados.
La inversión en agua, que permitirá riego y acceso para consumo humano, podría marcar un punto de inflexión en la relación entre minería y comunidad.
Buenaventura: diversificación con visión estratégica
Buenaventura es una de las mineras más relevantes de Perú. Además de sus activos de oro y plata, posee el 19.58% del yacimiento Cerro Verde, la mayor productora de cobre del país, operada por Freeport-McMoRan.
En 2023, la minera chilena Antofagasta adquirió una participación del 19% en Buenaventura. Esta operación fortaleció su posición financiera y su acceso a nuevas tecnologías y mercados.
El Algarrobo podría convertirse en la joya de la corona de Buenaventura si logra superar la etapa social. El éxito del proyecto no solo reforzará su portafolio, sino que demostrará que la minería moderna puede contribuir al desarrollo rural sin conflictos.

