El consejero delegado de Rio Tinto Group dio el inusual paso de presentar las ganancias de la compañía británica desde Washington, como parte de un viaje relámpago para entender lo que el presidente Donald Trump pretende lograr con su guerra comercial en expansión.
Jakob Stausholm, cuya empresa tiene su sede en Londres y cuenta con casi la mitad de sus negocios y empleados en Australia, dijo que pasaría la semana reuniéndose con senadores y congresistas estadounidenses, entre otros. El Consejero Delegado presentó el miércoles en la capital estadounidense unos resultados de la empresa que demostraron ser más resistentes que los de sus rivales.
«Estoy aquí en Washington DC porque quiero entender lo que el nuevo Gobierno quiere conseguir para Estados Unidos», dijo Stausholm en una entrevista desde las oficinas de la empresa. Dijo que no está pidiendo nada a la administración, pero señaló que «las políticas se formulan día a día».
Es un movimiento significativo que indica la seriedad con la que el jefe de la segunda mayor empresa minera del mundo se está tomando las políticas arancelarias del nuevo presidente. Rio Tinto es el mayor proveedor de aluminio del mercado estadounidense, pero cerca de la mitad de sus 3,3 millones de toneladas de producción se fabricaron el año pasado en Canadá, país al que Trump ha amenazado con aplicar aranceles del 25% a partir del mes que viene.
Rio Tinto tiene una gran presencia en EE.UU., donde produce cobre, oro, plata, telurio, molibdeno y boro. La empresa adquirió en 2023 una participación del 50% en Matalco, que produce aluminio reciclado en EE UU. El país consumió el año pasado unos 4,3 millones de toneladas del metal utilizado en todo tipo de productos, desde marcos de ventanas hasta automóviles e iPhones. Canadá representa alrededor del 70% de las importaciones de aluminio en bruto, según el investigador Harbor Intelligence.
Rio Tinto fue un opositor vocal del arancel del 10% que Trump impuso a las importaciones de aluminio canadiense durante su primer mandato en 2018. Su cabildeo, junto con la Asociación de Aluminio de Estados Unidos, Alcoa Corp. y otros, ayudó a asegurar una exención para Canadá que se ha mantenido en vigor.
Sin embargo, las preocupaciones han vuelto, ya que la semana pasada Trump anunció que rescindiría todas las exenciones e implementaría un arancel del 25% en marzo sobre todas las importaciones de aluminio que lleguen al país.

