Los precios del cobre caían el lunes a mínimos de cuatro meses por el deterioro de las perspectivas de la demanda en China y Estados Unidos, las dos mayores economías del mundo, que provocó una venta masiva del metal utilizado en la energía y la construcción.
Las señales de estancamiento de la actividad industrial en China, principal consumidor, han lastrado los precios del cobre en la Bolsa de Metales de Londres (LME) durante los últimos meses. Los precios han caído un 20% desde que alcanzaron máximos históricos por encima de los 11,100 dólares en mayo.
El cobre de referencia en la LME bajaba un 1,9% a 8,887 dólares la tonelada métrica a las 1058 GMT, luego de tocar los 8,880 dólares la tonelada anteriores, su mínimo desde el 28 de marzo.
El débil informe mensual de empleo en Estados Unidos de la semana pasada y una serie de débiles reportes de resultados de grandes empresas tecnológicas han minado aún más la confianza en los mercados de materias primas y renta variable.
“Todos estos mercados están vinculados. Los mercados de metales y energía son sensibles a los temas macroeconómicos”, afirmó Tom Price, analista de Liberum. “Los inversores en renta variable vinculan efectivamente parte de su cartera a los mercados de materias primas, ya sea directamente o a través de índices”.
Las acciones europeas caían a mínimos de varios meses, mientras que las japonesas superaron en un momento dado su pérdida del Lunes Negro de 1987, al huir los inversores de los mercados de renta variable por el temor a una recesión en Estados Unidos.
Las crecientes expectativas de mayores recortes de las tasas de interés por parte de la Reserva Federal para apuntalar el crecimiento afectaron a la divisa estadounidense, lo que a la larga debería ayudar a sostener la demanda de metales cotizados en dólares.
A corto plazo, sin embargo, el mercado del cobre se inquieta por la escalada de las existencias en los almacenes autorizados por la LME, que han aumentado más de un 140% desde mediados de mayo hasta alcanzar máximos de tres años de 251,350 toneladas.
El plomo tocó los 2,003 dólares la tonelada, su nivel más bajo en más de cuatro meses. La debilidad de la demanda y las elevadas existencias en el sistema de la LME están detrás de la caída de los precios del metal para baterías, que bajaba un 0,7%, a 2,008 dólares.
Entre otros metales básicos, el aluminio bajaba un 0,9% a 2,243 dólares la tonelada, el zinc cedía un 0,9% a 2,628 dólares, el estaño perdía un 1,4% a 29,775 dólares y el níquel retrocedía un 0,4% a 16,215 dólares.

