En el ámbito global de la minería, pocos temas son tan críticos como la gestión del agua, un recurso cada vez más escaso y vital para las comunidades. La controversia no es ajena a Rio Tinto, un gigante de la industria que ha enfrentado críticas por su impacto ambiental en el pasado, particularmente después de la destrucción de un sitio indígena ancestral en Australia en 2020. La atención se centra ahora en sus prácticas de gestión hídrica en dos ubicaciones clave: la mina de cobre Oyu Tolgoi en Mongolia y una mina de ilmenita en Madagascar.
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La importancia de estos casos radica no solo en el impacto ambiental inmediato sino también en las implicaciones más amplias para la reputación de Rio Tinto y su capacidad para asegurar aprobaciones gubernamentales para proyectos futuros. Las protestas locales han retrasado proyectos de litio en Serbia y una gran mina de cobre en Arizona, señalando un desafío creciente para la empresa en el mantenimiento de su “licencia social” para operar.
Gestión del Agua y Riesgo Reputacional
La gestión del agua emerge como un desafío clave en el sector minero, impulsado por incidentes de litigio y regulaciones más estrictas a nivel mundial. Para Rio Tinto, el manejo del agua en sus operaciones de Mongolia y Madagascar no solo representa un riesgo ambiental sino también un riesgo financiero material significativo. La crítica de las prácticas de la empresa por parte del Local Authority Pension Fund Forum (LAPFF), que representa a fondos de pensiones del Reino Unido, subraya la creciente presión de los inversores socialmente conscientes sobre las empresas para adoptar prácticas sostenibles.
En Mongolia, el impacto de las operaciones de Oyu Tolgoi en la calidad del agua subterránea ha generado preocupaciones significativas, incluidas las relacionadas con la salud del ganado de los pastores locales. A pesar de los esfuerzos de Rio Tinto por monitorear y compartir los resultados del agua, las críticas persisten, especialmente en relación con la impermeabilización de su presa de relaves.
Similarmente, en Madagascar, fallas en la presa de relaves de la mina QMM han tenido repercusiones en la calidad del agua y han contribuido a conflictos con las comunidades locales. A pesar de las compensaciones y los informes independientes encargados por Rio Tinto, la demanda por una mayor transparencia y rendición de cuentas sigue siendo un tema candente.
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Hacia un Futuro Sostenible
El reconocimiento por parte de Rio Tinto de la necesidad de una mayor transparencia y equidad en la gestión del agua es un paso positivo, pero la empresa enfrenta el desafío de transformar este reconocimiento en acciones concretas que mitiguen el impacto ambiental y mejoren las relaciones con las comunidades anfitrionas. La decisión de LAPFF de posponer su resolución propuesta hasta 2025 tras el compromiso de Rio Tinto sugiere una oportunidad para el cambio, pero también destaca la importancia de la vigilancia continua por parte de los inversionistas y la sociedad civil.

